Firmas

Los máximos del año en bolsa, pendientes del Brexit

Octubre será crucial para saber si definitivamente se llega a un acuerdo entre Reino Unido y la UE. Parece que el próximo mes es el momento de la verdad para conocer si las nuevas relaciones entre las dos partes se hacen efectivas. Ambos lados negociadores suponen que el acuerdo es posible, siempre que se aproximen posturas y las propuestas sean alcanzables.

Durante el mes de octubre se volverá a tratar el tema de Reino Unido, cuestión que no se trataba en la UE desde junio. Seguramente, se abordará el tema para preparar una firma del acuerdo de cara al mes de noviembre. Todos los inversores están pendientes ante el posible desbloqueo de las conversaciones y lo cierto es que el tiempo de negociaciones se está extendiendo más de lo normal y parece que el tiempo se está acabando.

El gran problema en la actualidad parece ser Irlanda, cuya frontera invisible todavía no está detallada, después del Brexit. Cualquier avance para poder evitar dicha frontera aumentaría la confianza de los inversores. Se intuye que tal optimismo no es todavía lo suficientemente sólido como para creer que las negociaciones sean una realidad.

Otro tema candente, es el abandono de los bancos con sede actual en Londres. En este punto, parece que no hay trato y por parte de la Unión Europea tampoco lo habrá. Esta cuestión abre la puerta a que Europa de nuevo vuelva a ser grande en la gestión empresarial bancaria.

En el ámbito migratorio observamos que también se acrecentará la tensión, ya que las últimas palabras del gobierno londinense sugieren de manera clara que no se favorecerá a los trabajadores que provengan de la UE.

La preocupación empresarial, por parte del Gobierno de Reino Unido, es notable, ya que el ejecutivo también aconseja que los empresarios adviertan a los accionistas y a su personal del grave riesgo al que se enfrentan las empresas, si finalmente no se produce el acuerdo.

Todo este maremágnum de noticias y casos aun sin solventar, siguen abriendo la puerta a un posible segundo referéndum, ya que las previsibles consecuencias de un no acuerdo con Europa podría ocasionar consecuencias negativas y de magnitudes lo suficientemente importantes como para no ser aún medibles, pudiendo plantear el Go-bierno una segunda op-ción a la población británica.

Otro grave problema es el que se encontrarán las fuerzas de seguridad del Reino Unido, ya que tendrán que volver a antiguos sistemas - ya practicante olvidados- , después de la pérdida de acceso a los sistemas de intercambio de datos con la UE.

Las grandes fortunas también parecen estar preocupadas por la posible volatilidad que se ocasionaría dentro de las inversiones que se realizarían en un sistema con nuevas reglas. El desbloqueo llegaría si las negociaciones fueran fructíferas, ya que si no se llega al acuerdo seria previsible una salida de inversión de 40.000 millones de dólares de renta variable europea durante el año.

No es de extrañar que con el grave problema del Brexit, los riesgos políticos y la desaceleración del crecimiento, que se está produciendo en Europa, el capital vaya hacia inversiones estadounidenses en su gran mayoría. En esta batalla también pierde Reino Unido, teniendo en cuenta que la reducción de exposición inversora en la economía británica ha sido la que más se ha reducido durante el mes de septiembre.

Si finalmente se desbloquea la situación del Brexit, esto sería motivo suficiente para hacer atractiva la inversión en Europa de cara a final de año y ver un incremento de las rentabilidades del Viejo Continente.

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