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Pacto Sánchez-Iglesias para agotar la legislatura

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias en Moncloa. Foto: Efe

Sorprendentemente siguen produciéndose análisis que defienden la posibilidad de un adelanto electoral en España por la debilidad manifiesta del gobierno en el Congreso. Es cuestionable que esa debilidad exista, porque los apoyos que Pedro Sánchez obtuvo en la moción de censura le otorgan una mayoría suficiente aunque parezca creada por Mary W. Shelley. Pero sobre todo es cuestionable que las intenciones del presidente y su gabinete pasen por disolver las Cortes aunque las encuestas les sonrían, porque de ser así no se habría producido el desembarco masivo que se ha visto en sólo cien días en la administración, ni se estarían proponiendo medidas de calado que parecen más de un mandato claro y estable que de una mitad de legislatura cogida con alfileres. El horizonte de junio de 2020 es el más plausible para la convocatoria de elecciones, y no irá más allá porque la ley obliga a que se celebren cada cuatro años.

Agotar la legislatura es el objetivo primordial, y lo corrobora la agenda que Sánchez ha marcado ayer con su socio prioritario en La Moncloa. Ningún presidente interino que tuviera como objetivos devolver al país a una normalización institucional y convocar comicios plantearía las medidas de fondo que ha acordado el líder socialista con su socio de Podemos. Más gasto y menos déficit, anular los recortes sociales y bajar impuestos. O sea, cuadrar el círculo. Pierre Moscovici debió quedar anoche con los ojos como platos al comprobar que al interlocutor de la tarde le decía el jefe de gobierno español lo contrario que le había dicho a él por la mañana en relación al gasto. Amén de preguntarse cómo demonios pueden cuadrarse unas cuentas en las que se ingresará menos y se gastará más.

Nadie puede ya desmentir que sean socios de gobierno: Iglesias al fin salió de Moncloa como anunció aquél 22 de enero de 2016: como vicepresidente in péctore. No consiguió convencer al presidente de la entrada de su partido en el gobierno, pero ahora logra que Unidos Podemos pueda cogobernar desde el Parlamento. ¿Y la mayoría parlamentaria necesaria para sacar todo eso adelante?. Necesitarán obligatoriamente el apoyo de los independentistas, dado que ni PP ni Ciudadanos asumirán como suyas las propuestas presupuestarias, y eso siempre tiene precio. Sin contar con el desgaste que eso provocará.

Entre las decisiones que se han anunciado, cobra relevancia la permanente obsesión con regular, regular y regular: ahora se buscará una regulación de los precios del alquiler, que por supuesto tomará por abusador al propietario y por víctima al inquilino. Así de simple. Se anuncia también la reversión de los recortes educativos, que podría empezar por algunos de los aplicados en comunidades gobernadas por el mismo partido que ahora ostenta el gobierno, como Andalucía: allí donde los barracones provisionales son más numerosos. Y entre las decisiones urgentes que han ocupado la entrevista monclovita, una que de adoptarse provocará efectos indeseados para España, aunque parezca importar poco: el reconocimiento del Estado palestino.

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