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Un 155 de 55 días contra 40 años de adoctrinamiento independentista

Mariano Rajoy y Carles Puigdemont, en una reunión celebrada en Moncloa. Imagen de Archivo

Los españoles desconocen realmente si se ha producido un supuesto pacto encubierto entre los separatistas catalanes y el Gobierno legítimo de España. Un acuerdo que, supuestamente, habría culminado con la convocatoria de elecciones autonómicas anticipadas en Cataluña. E, igualmente, con la aplicación de un Artículo 155 a medida.

En definitiva, un pacto en el que habrían participado, de manera directa o indirecta, tanto los partidos constitucionalistas españoles como los secesionistas catalanes.

¿Un supuesto pacto antidemocrático?

Si se ha llevado a efecto tal pacto, tanto PP, PSOE y Ciudadanos habrían traicionado a los españoles. Cada uno de ellos en mayor o menor grado. En tal caso, la partidocracia española también habría traicionado al Estado de Derecho.

No olvidemos que la Justicia en España padece un alto nivel de politización, que afecta a los altos tribunales. Todo ello, producto de la escasa separación de poderes que caracteriza a nuestro sistema.

En este sentido, los próximos acontecimientos judiciales constituirán la primera prueba, que demostrará si el referido pacto se ha efectuado o no.

Es decir, si la Justicia aplica a los políticos autores del golpe de Estado el Código Penal en toda su extensión. O, por el contrario, la Justicia se quita una vez más la venda para no tener que aplicar la ley, haciendo uso para ello de la ingeniería político judicial.

La segunda prueba la aportará la fórmula que utilice la partidocracia, cuando acometa el proceso de reforma constitucional conducente a "encajar Cataluña en España".

Una reforma que podría servir para privilegiar nuevamente a esta autonomía. Si se impusiera este enfoque reformista, tales privilegios ya estarían supuestamente acordados por los principales partidos políticos españoles.

De todas maneras, no sería la primera vez que un Gobierno español lleva a cabo un pacto antidemocrático de gran repercusión y magnitud política. Recordemos el supuesto pacto del Gobierno del PSOE de Zapatero con ETA.

Un 155 exprés

Pero, con independencia de la existencia o no del pacto aludido con anterioridad, 55 días de aplicación del Artículo 155 no serán suficientes para demoler el edificio independentista catalán construido firmemente en 40 años. Por mediación de políticas basadas en el adoctrinamiento educativo y mediático.

Máxime, tanto en cuanto, se trata de una versión descafeinada del Artículo 155. Sobre todo, debido a las condiciones impuestas por el PSOE para acordar, junto con el Gobierno y Ciudadanos, la aplicación del mismo.

Tales como, la renuncia a intervenir los medios de comunicación promotores del golpe de Estado. Entre los que podemos destacar a TV3.

Comunicación y educación, las políticas clave

Ciertamente, el centro neurálgico del separatismo catalán está ubicado en los medios de comunicación subvencionados por la Generalitat. Cuya principal misión es fomentar el odio a España para ganar adeptos a la causa.

La otra fuente de alimentación, que nutre al independentismo de nuevos catalanes separatistas, está conectada a la educación.

La Generalitat ha conseguido politizar al máximo la educación. La estrategia de politización educativa elegida por el independentismo catalán está basada en la inmersión lingüística y sus derivaciones, en forma de sectarismo, adoctrinamiento, tergiversación de la historia de España, etc.

Por consiguiente, mientras la competencia educativa no se devuelva al Estado, el separatismo catalán seguirá disponiendo de una gran masa de fieles.

El problema es que durante los 55 días que durará la aplicación del 155, no se conseguirá desmontar el antiespañol entramado educativo diseñado durante 4 décadas por la Generalitat.

Quizás podamos tener una respuesta a esta cuestión analizando las últimas declaraciones al respecto del Ministro de Educación, Cultura y Deporte (y Portavoz del Gobierno): "los casos referidos a la imposibilidad de escolarizar a los niños en español, adoctrinamiento en las aulas, etc., no constituyen ningún problema en Cataluña, porque son aislados...".

Después de las elecciones del 21-D

Después de las próximas elecciones autonómicas en Cataluña, que se celebrarán el 21 de diciembre, el independentismo seguirá vivo. Y, por tanto, dispuesto a plantear otro órdago separatista en el futuro.

Incluso, dando por hecho que, tras las elecciones catalanas, los partidos constitucionalistas podrán formar una mayoría parlamentaria.

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