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Parlamentarias en Argentina: unas elecciones decisivas

  • El resultado que obtenga Kirchner será crucial para el futuro político
Cristina Fernández de Kirchner. Foto: Archivo.

En las próximas elecciones parlamentarias en Argentina, a celebrarse el 22 de octubre, son muchas las cosas que están en juego y si bien no se espera un cambio trascendental en la composición de las Cámaras sus consecuencias inmediatas sobre la política nacional serán muy importantes. Como cada dos años de forma indefectible, en lo que no deja de ser un calendario electoral endiablado que impide una gobernanza sin sobresaltos, toca renovar la mitad del Congreso de los Diputados y un tercio del Senado.

Aunque en esta oportunidad la coalición oficialista Cambiemos pueda obtener el mayor número de votos a nivel nacional es prácticamente imposible que conquiste la mayoría en ninguna de las Cámaras. Ahora bien, este resultado se vería favorecido por el hecho de que es la única gran fuerza política que se presenta en todas las circunscripciones, mientras el peronismo no sólo concurre dividido, sino también lo hace bajo un número no desdeñable de lemas.

Respecto a la aritmética parlamentaria podría darse el caso de que por primera vez en años el peronismo pierda la mayoría simple en el Senado. De todos modos, si el Gobierno gana a nivel nacional, y sobre todo si se impone en la estratégica provincia de Buenos Aires, donde compite con la expresidenta Cristina Fernández, obtendría una mayor dosis de legitimidad para gobernar y para poder alcanzar acuerdos en el Parlamento. De esa manera también podrá disipar algunas de las dudas que persisten en los mercados sobre el futuro político del país y las posibilidades, y ventajas, de invertir en él.

Es evidente que la fragmentación que padece el peronismo favorece las opciones del macrismo. Y más si se tienen en cuenta las crecientes contradicciones entre peronismo y kirchnerismo. La cuestión ha propiciado la ruptura entre unos y otros en la provincia de Buenos Aires, donde Cristina Fernández ha armado la coalición Unidad Ciudadana para presentarse al margen de las estructuras partidarias.

En esta circunscripción, la más importante del país, encontramos al peronismo tradicional bajo el sello del Partido Justicialista (PJ), a la coalición kirchnerista e inclusive a Sergio Massa, que si bien presenta un proyecto definido como no peronista sigue siendo identificado como un político fuertemente vinculado al bloque nacional y popular.

En este contexto de constantes enfrentamientos, la relación entre Fernández y el peronismo es muy particular. La expresidenta siempre desconfió de las estructuras tradicionales del PJ y nunca fue demasiado entusiasta con la figura del general Perón, al que suele considerar bastante conservador. De ahí su deseo de avanzar en la construcción de un nuevo partido/ movimiento desperonizado. Sin embargo, y al mismo tiempo, sabe que sin el voto peronista sus opciones de recuperar la presidencia en 2019 son escasas. Pero para que eso sea posible debe arrasar previamente en su intento de ser elegida senadora por la provincia de Buenos Aires, donde tiene un doble desafío. Primero, imponerse al macrismo, y segundo, minimizar hasta donde le sea posible el resultado del peronismo en esa circunscripción.

Sólo así tendría serias opciones de encolumnar nuevamente a parte de la dirigencia y de las bases peronistas detrás de su liderazgo. De otro modo, todo estaría bastante comprometido. Pese a ello, habría que ver cuál sería la reacción de aquellos dirigentes provinciales, principalmente algunos gobernadores jóvenes del interior, que desean sacudirse la tutela kirchnerista y son poco propensos a someterse nuevamente a sus designios. Una vez más del resultado de unos y otros dependerá la reacción que cada uno tenga y sus implicaciones políticas para el futuro próximo.

Y si bien estamos frente a unas elecciones parlamentarias de "medio término", éstas también pueden tener algunas consecuencias regionales importantes. Como apuntaba Joaquín Morales Solá, en La Nación de Buenos Aires, en ellas se juega igualmente el enfrentamiento entre populismo y democracia que se está librando en distintas partes de América Latina.

El triunfo de Mauricio Macri llevó a que muchos echaran las campañas al vuelo al percibir un cambio de ciclo y el declive del populismo en la región. Esto no es así y algunas de las elecciones de 2018 (Brasil, México y Colombia) permitirán confirmar hacia dónde van las cosas. Sin embargo, el resultado que obtenga Cristina Fernández, aunque solo sea a escala provincial, sentará un importante precedente para el porvenir inmediato de la política argentina.

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