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La paradoja del desempleo, ¿dónde están los jóvenes que quieren trabajar?

Faltan jóvenes cualificados en España para trabajar! Y no es una broma. Realizar esta afirmación en uno de los países de la Unión Europea líderes en desempleo juvenil podría parecer algo surreal, pero es más que eso, es una triste realidad, que ya se constató en el primer informe Educación para el Empleo elaborado por McKinsey & Company.

Mientras afrontamos esta compleja situación de entender, hay múltiples empresas que no son capaces de cubrir las vacantes que generan y su crecimiento se ve ralentizado; el país entero dedica ingentes recursos a una formación que no conecta con la realidad laboral, el peso del desempleo lastra el crecimiento económico y, por si esto fuera poco; hay miles de historias personales de jóvenes que ven cómo sus posibilidades de desarrollo quedan frustradas o que se ven obligados a emigrar al extranjero para encontrar empleo.

Lo único positivo de este escenario adverso es que sólo se puede mejorar. Las empresas de nuestro país, y las europeas en general, avanzan a pasos agigantados hacia la digitalización, si bien hoy es más un potencial de desarrollo que una realidad palpable. De hecho, el estudio Europa Digital: Rompiendo la frontera, capturando los beneficios lanzado el pasado mes de julio por McKinsey Global Institute reflejaba que Europa se encuentra a un 12% de su potencial de digitalización frente al 18% de países como Estados Unidos.

Los países europeos con las medidas e impulso adecuadas podrían generar 2,5 billones de euros adicionales para el PIB de Europa si mejorasen otro 10% su crecimiento digital hasta 2025.

En este contexto de oportunidad, resulta evidente que las ofertas laborales en el terreno digital cobran una especial relevancia, y que en los próximos meses y años tendrán una demanda creciente, una demanda a la que es necesario aportar una oferta adecuada con las competencias oportunas.

Pero la falta de jóvenes formados para el empleo y el lastre que esto supone para el avance empresarial, forman un círculo vicioso del que es complicado salir sin medidas de alto impacto y el compromiso de agentes públicos y privados decididos a poner solución. Pero afortunadamente, existen iniciativas en España que se han dado cuenta de esto, es el caso de Generation Spain, un programa lanzado por McKinsey Social Initiative para dar solución al desempleo juvenil.

En los dos últimos años esta fundación a través de fondos privados y mediante el uso de recursos de Fondo Social Europeo a través de la Escuela de Organización Industrial, ha puesto en práctica una metodología end to end que cubre la identificación de áreas más demandadas por las empresas para el diseño de programas, la captación de jóvenes desempleados (basada en la aptitud y motivación), el periodo formativo y la colocación/puesta en contacto entre empresas y perfiles graduados. Se trata de un programa mixto de formación en competencias técnicas con un alto componente de habilidades profesionales y mentalidades, con unos resultados que superan el 80% de empleabilidad.

En estos dos años, a través de programas que no suponen coste alguno para los participantes, se ha formado a más de 700 jóvenes, de los cuales el 87% seguían con empleo a los 12 meses de la finalización de los programas, y el 50% con contrato indefinido. Sin duda alguna, los programas tienen un impacto real en el empleo por el trabajo conjunto con las empresas, por la formación para el desempeño profesional y su adaptación a las necesidades reales de los oferentes de empleo. Ya son muchas las empresas que participan en esta iniciativa contratando a jóvenes procedentes de los programas de formación y que han contrastado los resultados a través de la experiencia. No digo que sea la única forma de lograrlo, pero sí una que está funcionando.

Y es que, aunque parezca sorprendente, nos encontramos en un escenario donde tenemos la oportunidad de transformar digitalmente a las empresas, existen empleadores dispuestos a contratar, tenemos un modelo formativo que permite formar a los jóvenes rápidamente en las profesiones más demandadas; lo que necesitamos -por más irreal que parezca- son los jóvenes dispuestos a ser parte de la solución.

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