Firmas

La incertidumbre del petróleo

  • Cualquier incidencia en el clima geopolítico disparará el precio del crudo
Foto: Archivo

El 27 de marzo el precio del barril de Brent cotizó a 50,52 dólares. Una tendencia al alza que venía desde finales de 2016, cuando, por ejemplo, el 14 de noviembre de ese año el barril costaba 44,43 dólares. Hay que enfatizar que el precio del crudo es muy sensible a movimientos geopolíticos, donde entra de lleno la relación entre Estados Unidos y Arabia Saudí. Y en especial con el papel que han venido jugando los dos ministros del petróleo más poderosos de la historia.

Primero, Ahmed Zaki Yamani, en el cargo durante 24 años. Bien recordado por el embargo del petróleo en marzo de 1974. Y segundo, Ali al-Naimi, que ascendió desde su vida en una comunidad beduina en el desierto a gobernar los destinos energéticos del mundo, manteniéndose 21 años en la cima del poder, subiendo o bajando los precios de los hidrocarburos según su criterio en contra del poderoso cártel de la OPEP, hoy sin efectividad como tal. Poder abruptamente cortado con su sustitución por el nuevo jeque del petróleo, Khalid al-Falih, en mayo de 2016. Cambio que algunas fuentes achacan al poderoso príncipe Mohammed bin Salman Al Saud, ministro de Defensa de Arabia Saudí y jefe hoy de la casa real Al Saud.

Durante el pasado año, la estrategia de al-Naimi se basó en aumentar la producción con el objetivo de sacar del mercado a los productores más ineficientes, ya fueran los provenientes del fracking estadounidense o de otros países con costes de producción más elevados que los sauditas. Venezuela es un caso paradigmático en este sentido. Así, el aumento el pasado año de producción de 400.000 barriles diarios desde los pozos de menores costes de Arabia Saudí, trajo como consecuencia el corte de una cantidad similar de hidrocarburos producidos diariamente en Estados Unidos. Con lo que, en agosto de 2016, Arabia Saudi se convertía de nuevo en el mayor suministrador de petróleo del mundo, con 12,5 millones de barriles diarios, sacando a Estados Unidos de esa posición, que ostentaba desde 2014.

Sin embargo, la aparición de la Administración Trump, de un lado, y el cambio en la estrategia saudita, abren nuevas incertidumbres en el mercado del petróleo, un hidrocarburo esencial en la economía actual; donde los países carentes de petróleo, como España, son espectadores pasivos en una función que cambia de personajes y de guión sin que se pueda hacer nada. Sólo grandes consumidores, como China, son capaces de participar en la marcha de los acontecimientos. Acontecimientos que, por otra parte, pueden cambiar en semanas o incluso en días. Véanse sino los movimientos del precio del barril en los últimos 15 días: el 27 de marzo pasado el Brent cotizó a 50,52 dólares, para pasar a los 55,90 dólares este 13 de abril. Un incremento del 10,6% que, sumado a la revalorización del dólar respecto del euro, tuvo un efecto neto del 13% en la zona euro, es decir, en España. Pues no hay que olvidar que el petróleo se cotiza en dólares y las fluctuaciones euro/dólar también nos afectan. ¿Tuvo algo que ver en los precios del crudo el ataque de Estados Unidos a la base militar siria hace seis días? Seguramente sí. Lo que demuestra la poca estabilidad de los precios del crudo ante sucesos imprevistos.

En situaciones normales es previsible que el precio del petróleo se encuentre durante este año alrededor de los 52 dólares, con una tendencia a la baja en el futuro, debido a las nuevas fuentes de producción, a la entrada de fuentes de energía alternativas y a una mayor eficiencia energética en los procesos de producción; lo que llevaría en los próximos años, digamos hasta 2020, a precios del barril en una media de los 45 dólares, aproximadamente. Sin embargo, la economía actual es altamente sensible a los fenómenos geopolíticos, que son de muy difícil predicción. ¿Cómo puede evolucionar la situación de Siria? ¿Se recrudecerán las tensiones entre Estados Unidos y Rusia en la zona? ¿Si al final desaparece el Estado Islámico de Siria e Irak (hoy improbable), no se concentrarán los extremistas islámicos en el Sahel con nuevas incertidumbres para Europa? ¿Cómo se desarrollarán las nuevas tensiones comerciales entre China y Estados Unidos, con Corea del Norte tensado la cuerda entre los dos países? Muy difícil responder a día de hoy. Aunque, es evidente que, de suceder, cualquiera de estos supuestos afectará a la economía global y, por supuesto, al precio del petróleo.

Mientras, en España, vivimos de los positivos vientos de cola de nuestra economía: bajos tipos de interés, petróleo barato y un turismo al alza. Sólo la factura energética nos permitió, entre 2014 y 2016, abaratar nuestros costes en este capítulo un 36%, con una reducción de 6.000 millones de euros en el déficit comercial. Sin embargo, todo esto ya ha cambiado de signo. Con una deuda pública en el 100% del PIB, y sin visos de reducirse, cualquier nueva perturbación frenará la senda del crecimiento. No hay que olvidar que los cisnes negros existen.

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