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La transformación digital: la gran oportunidad de las empresas

En un mercado globalizado y de máxima competencia, como en el que operan la mayor parte de las compañías industriales del mundo, los constantes avances de la tecnología digital (especialmente los relativos a la gestión y al análisis de grandes volúmenes de datos e información) van a marcar el desempeño y en muchos casos la supervivencia de las organizaciones. Las empresas de todos los sectores de la economía tienen en la digitalización una oportunidad para sacar rédito de los múltiples retos que plantea el mercado, innovando, diferenciándose de sus competidores y manteniendo el crecimiento del negocio.

Como hemos visto durante los años más convulsos de la crisis económica, la tecnología ha permitido a nuestras compañías seguir creciendo y creando empleo, al facilitar considerablemente la reducción de costes y la búsqueda de oportunidades en el exterior. Ahora, en un entorno más estable y con sólidas perspectivas económicas, pero también de máxima competición empresarial, disrupciones tecnológicas como el Big Data, la Inteligencia Artificial, la robótica o el llamado Internet de las Cosas (IoT, por sus siglas en inglés) van a permitir a las empresas diferenciarse de sus competidores, seguir incrementando la productividad y la rentabilidad y contar con información más certera y completa a la hora de tomar decisiones.

El uso de herramientas digitales favorece, además, notablemente la atracción de clientes. Estas tecnologías resultan fundamentales a la hora de conocer los productos y servicios más demandados, las necesidades de los individuos, y cómo adaptarse a ellas, lo que permitirá poner en marcha estrategias efectivas de fidelización en un mercado tan amplio y cambiante.

El uso eficiente de la analítica de datos será también determinante para conocer las preferencias de potenciales clientes, a la vez que la innovación y el empleo de herramientas tecnológicas como la robótica o la automatización de procesos, contribuirán positivamente a la creación de productos más orientados a los distintos perfiles de los clientes, lo que puede redundar en una mayor cuota de mercado.

Pero, para hacer de la transformación digital un vehículo efectivo para el crecimiento del negocio y el posicionamiento en el mercado, es necesario que las empresas definan una estrategia corporativa sólida, que involucre a la compañía en su conjunto e incorpore a perfiles profesionales especializados en tecnología digital y analítica, que deberán necesariamente cooperar con los responsables de la organización y del desarrollo de negocio.

Asimismo, será prioritario que las tecnologías digitales estén focalizadas en la mejora de los productos y servicios, en la generación de valor y que sirvan como motor de una transformación cultural corporativa, donde la información sea la base de la colaboración y la toma de decisiones. En este sentido, se deberá prestar especial atención a los desafíos que la digitalización plantea, como son la protección de los datos y privacidad de los clientes, así como a la puesta en marcha de sistemas eficaces de ciberseguridad que protejan a las compañías frente a los cada vez más frecuentes ciber ataques y estén plenamente adaptados a su modelo de negocio.

La adaptación digital y la protección frente a los riesgos derivados van a implicar necesariamente un mayor desembolso por parte de las organizaciones, que deberá ser entendido como una inversión por las oportunidades que generará al negocio y no como un gasto. Esta transformación permitirá una rápida y sencilla adaptación a los futuros cambios, generará menores costes en el futuro y permitirá lograr mejores resultados. Además, servirá también para medir con más precisión el valor generado por el negocio y demostrar así el impacto de sus inversiones.

Por todo ello, las empresas deberían ser conscientes de que pese a los desafíos, la transformación digital y analítica y los constantes avances tecnológicos ponen a su disposición un importante abanico de posibilidades para sortear las dificultades internas y externas y ser más eficientes.

Por nuestra parte, a través de todas nuestras líneas de negocio, seguiremos acompañando y contribuyendo a avanzar en este proceso, que es ya todo un cambio cultural y que muchos han calificado como la cuarta revolución industrial.

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