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¿Por qué es insostenible el sistema sanitario español?

  • El copago será inevitable si las CCAA siguen malgastando dinero público

Durante la última década, las comunidades autónomas han quintuplicado la deuda. Solo en los dos últimos años, el endeudamiento de nuestras autonomías ha aumentado en 45.000 millones de euros.

Sin embargo, el incremento del endeudamiento de las autonomías contrasta con los "recortes" presupuestarios en áreas esenciales, como los que la sanidad ha sufrido en los últimos años. Las consecuencias las han sufrido algunos hospitales públicos, experimentando situaciones insostenibles debido a la carencia de inversiones, recursos y plantilla.

Deterioro progresivo

Esta disfuncionalidad es una muestra más de la ineficiente y politizada gestión llevada a cabo, en mayor o menor medida, en cada una de nuestras corruptas y despilfarradoras comunidades autónomas.

Podemos llegar a la conclusión relativa de que tanto nuestro sistema político -el modelo de Estado autonómico-, como nuestro sistema de sanidad público se encuentran actualmente colapsados.

Y es que tenemos una deuda casi impagable que se agranda año tras año, sin que se produzca paralelamente un aumento del bienestar de los ciudadanos. En España, más gasto público no se traduce en una mejor sanidad ni en mayores beneficios sociales.

No olvidemos que el aumento del gasto público en materia sanitaria ha sido progresivo desde que se transfirieron a las autonomías las competencias de sanidad. Aunque, contradictoriamente, la calidad de la atención asistencial no ha mejorado ostensiblemente.

Además, el progresivo deterioro de nuestra sanidad es extrapolable al entorno de la educación y la justicia, justamente las tres competencias que fueron transferidas por el Estado a las CCAA.

Otro recorte sanitario

El Gobierno, para cumplir con los objetivos de déficit, ha enviado a Bruselas una previsión de Presupuestos que incluye un nuevo recorte destinado a la sanidad pública de aproximadamente 1.000 millones de euros, lo que agravará más aún el conflictivo entorno sanitario actual. (Esperemos que Bruselas permita a España reducir la cifra del citado recorte, siempre que puedan estimarse al alza las previsiones de crecimiento de nuestra economía y se valore positivamente el aumento de la recaudación que conlleva la subida del Impuesto de Sociedades).

Aunque, antes de tomar la decisión de recortar nuevamente a la sanidad pública, el Gobierno ha podido optar por la alternativa relativa a recortar el despilfarro derivado de las CCAA. No obstante, ni el gobierno ni ningún partido político de la oposición ha propuesto tal posibilidad.

En este sentido, los gobernantes españoles siguen apostando por un sistema político económico que priorice el mantenimiento del deficitario sector público empresarial y de las subvencionadas estructuras administrativas autonómicas y, en consecuencia, la damnificada sea la sanidad. Debido fundamentalmente a este motivo, el sistema sanitario español es económicamente insostenible en el largo plazo.

Colaboración público-privada

Una de las posibles soluciones para paliar las deficiencias, sobre todo en relación a los decrecientes presupuestos de nuestra sanidad, consiste en implantar estrategias de colaboración público-privadas, un sistema que en los últimos años ha aportado aceptables resultados globales.

Pero estas políticas de colaboración público-privadas están siendo eliminadas en aquellas comunidades en las que desgobierna el PSOE, apoyado por su socio comunista Podemos. Recordemos al respecto que Aragón, Castilla La Mancha y Valencia (además de Cataluña) están intentando finiquitar la concertación público privada existente en la sanidad de estas regiones.

¿Copago sanitario?

De cualquier modo y en el caso que nuestras comunidades autónomas sigan malgastando el dinero público en asuntos que perjudican a los españoles, la implantación del copago sanitario en España será inevitable.

La conveniencia de aplicar el copago sanitario en España lleva debatiéndose por parte de los dos principales partidos políticos de nuestro país desde hace aproximadamente 25 años, en concreto, a partir de la presentación en 1991 del denominado 'Informe Abril', pero ningún gobierno se ha atrevido a ponerlo en práctica.

En realidad, un sistema de copago sin ánimo recaudatorio y cuyo objetivo fuera "evitar los abusos existentes en nuestra sanidad" podría ayudar a sostener económicamente a nuestro sistema sanitario público. A pesar de ello, los españoles nunca entenderían las razones por las que tienen que pagar por los servicios sanitarios públicos, mientras siguen funcionando, por ejemplo, las deficitarias, subvencionadas e inútiles televisiones públicas autonómicas.

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