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El mercado de trabajo vuelve a las andadas tras el verano

Una vez más agosto ha resultado fatal para el mercado de trabajo. Con un aumento del desempleo en más de 14.000 personas y una pérdida de 144.000 afiliados a la Seguridad Social vemos que ni siquiera un verano récord en términos turísticos ha podido paliar el habitual varapalo que se produce en la industria, la construcción o la educación durante el mes de agosto.

Hay datos realmente espeluznantes, que además se repiten todos los años: el 31 de agosto se rescindieron casi 200.000 contratos de trabajo. Por lo que vemos, la cultura de la temporalidad está mucho más arraigada de lo que podemos pensar; esta temporalidad siempre la achacamos a nuestra dependencia del sector turístico y, con ello, a la estacionalidad, pero la temporalidad en nuestro país, realmente, se extiende a casi todos los sectores del tejido productivo y está más relacionada con nuestra cultura (y con una interpretación fraudulenta de nuestra legislación laboral) que con la estructura de nuestro tejido productivo.

Creo que la mayoría de los españoles siente que el principal problema que tiene nuestro país en materia económica y social es el desempleo. La verdad es que estos días en el debate de investidura, y si analizamos los distintos estudios que se hacen sobre el contenido del mismo, observamos que gran parte del debate ha girado en torno a la gobernabilidad, el modelo de Estado y no tanto a cómo erradicar el desempleo.

En el acuerdo de gobernabilidad firmado por el PP y Ciudadanos en materia laboral hay tres propuestas estrella: una ligada a erradicar la temporalidad, otra para fomentar las políticas activas de empleo y como medida social, el complemento salarial garantizado.

Después de que Ciudadanos intentase sacar adelante su "contrato único" y no conseguirlo, como mal menor se han pactado tres modalidades de contrato, estando la novedad en el de protección creciente, donde la temporalidad se puede mantener durante dos años, ampliable uno más, con una indemnización creciente de hasta 20 días por año. Aunque es una buena medida que introduce más flexibilidad al mercado de trabajo, no será suficiente para acabar con la dualidad del mercado de trabajo entre trabajadores muy protegidos y trabajadores que viven de manera permanente en la temporalidad.

En segundo lugar, se anuncia un programa de activación del empleo de 500 millones de euros al año hasta el 2020. Sin duda, para mí, es la medida más interesante de las planteadas. Los Servicios Públicos de Empleo y las políticas activas de empleo en general necesitan una revisión a fondo; ésta puede ser la piedra de toque para ayudar a nuestros jóvenes y a parados de larga duración a que salgan adelante.

Por último, se hace referencia al complemento salarial garantizado de 1.400 euros anuales a razón de 100 al mes para rentas inferiores a los 17.000 euros. Esto tendría un coste de 1.300 millones el primer año, subiendo hasta 2.100 en años venideros. ¿Realmente esto es viable con el objetivo de déficit y con las serias advertencias de Bruselas?

En general, no hemos escuchado medidas novedosas o medidas efectivas que vayan a reducir el número de desempleados o la temporalidad y lo peor es que esto acaba de empezar. Ojalá me equivoque, pero creo que septiembre y octubre serán meses realmente oscuros, en los que la destrucción de empleo se acentuará.

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