Firmas

La geopolítica de los 'papeles de Panamá'

  • No desestabilizan a Rusia, pero sí a las democracias occidentales
  • La filtración es una estrategia de inteligencia con origen en Moscú

Mientras en España los papeles de Panamá se utilizan como arma de desgaste político, otros entornos supuestamente más informados sobre los conflictos que encierran las relaciones ruso-americanas sugieren que este descubrimiento podría ir en otra dirección. Como se sabe, el Süddeutsche Zeitung (SZ) fue el medio alemán que recibió de una fuente anónima, un tal John Doe, una información encriptada: un total de once millones y medio de documentos de la base de datos de Mossack Fonseca, que incluye casi cinco millones de e-mails, más de tres millones de bases de datos, casi un millón doscientas mil fotos, etc.; que van de 1970 hasta los primeros meses de 2016. Dado el volumen, el SZ buscó la colaboración del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación; de manera que durante el último año unos 400 periodistas de más de 100 medios de comunicación, de 80 países, se han dedicado a analizar lo que allí había una vez desencriptada la información.

Hace unos días, un think tank americano, la Brookings Institution, sacaba una información, firmada por Clifford Gaddy, preguntándose si no estarían los servicios de inteligencia rusos detrás de esta filtración. Ya que, sorprendentemente, aunque muchos de los informes se refieren a personas relacionadas con el presidente Vladimir Putin, nada hay que tenga relación directa con él, aunque existan bastantes fuentes que aseguran que Putin acumula una enorme fortuna difícil de determinar. Los hay incluso que hablan de 50.000 millones de dólares como mínimo. En este contexto, el autor de la Brookings sugiere que este hecho, en principio, podría parecer un ataque contra Putin, en tanto que su lado más débil tendría que ver con la corrupción; lo que beneficiaría a aquellos países que tratan de debilitar la posición del mandatario ruso desde que se enfrentara a las potencias occidentales con la anexión de Crimea. Sin embargo, lo sucedido ha tenido un efecto contrario: los papeles de Panamá han puesto en evidencia la corrupción de Occidente; tanto que la propia Unión Europea trata ahora de tomar medidas en relación con los paraísos fiscales, pues han demostrado ser un mecanismo muy utilizado por empresas y personas para evadir impuestos, cuando no para encubrir operaciones de blanqueo de capitales, o también lavado de dinero en operaciones más oscuras.

Las preguntas que se pueden plantear llevan, por tanto, a otras conclusiones. Sobre todo, cuando se quiere saber qué hay detrás del enigmático John Doe: ¿se trata de un individuo? ¿Es un grupo? ¿Los documentos son reales? ¿Están completos? ¿Son manipulaciones? ¿Por qué John Doe se esconde cuando al parecer aseguraba que su objetivo era hacer público un crimen financiero?

Es aquí donde el autor de la Brookings Institution argumenta que la manera en que se han transmitido los documentos tiene más que ver con las formas en que actúan los servicios de inteligencia. Sugiriendo que este hecho encierra un interés político que va más allá de los casos concretos que plantea, y se enmarca en los problemas que encierran hoy los conflictos geopolíticos que se juegan entre Estados Unidos, otros países occidentales y Rusia. Ya que, si la masiva documentación que incluye la información de Panamá no desestabiliza al presidente ruso, si debilita, por el contrario, la estructura de las sociedades occidentales, inmersas hoy en una corrupción sin límite. Lo que lleva a la conclusión de que el modelo actual de las democracias occidentales no es sino sinónimo de corrupción política y empresarial. Una situación que está en la génesis de los descontentos sociales actuales y la desestabilización política de muchos países occidentales, donde los nuevos populismos políticos han crecido gracias a la denuncia de la masiva corrupción que corroe nuestras sociedades. Esto es lo que podría estar realmente detrás de la publicación de los papeles de Panamá. Una estrategia que el autor de la Brookings apunta a una agencia de inteligencia rusa creada por iniciativa de Putin: la "Russian Financial Monitoring Service". Concluyendo, que una operación como la de los papeles de Panamá tiene todo el carácter de una estrategia de "inteligencia financiera", donde es conocido que Rusia tiene los medios y los mecanismos tecnológicos para llevarla a cabo; incluso mejor que muchos países occidentales. Con la posibilidad de que lo aparecido hasta la fecha no serían sino asuntos menores, cuando podría existir mucha más información de compañías e individuos más relevantes que, supuestamente, hubieran cometido actos financieros criminales. Un hecho que se convertiría en una bomba informativa que desestabilizaría todo el sistema financiero occidental. De ahí que el propio Cliford Gaddy sugiera que se trata de un aviso a navegantes procedente de Rusia. En realidad, se estaría diciendo a los dirigentes occidentales algo así como: "Tenemos completa información sobre vuestras prácticas fraudulentas y estamos dispuestos a sacarla a menos que nos entendamos". Si es así, lo que hoy sabemos no son sino meras anécdotas.

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