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Países emergentes y cambio climático

  • Un fracaso de la Cumbre sólo supondrá un atentado contra la humanidad

China e India son dos actores clave para alcanzar un acuerdo en la 21ª Cumbre sobre el Cambio Climático (COP21) que se celebra estos días en París. Ambos países suman unos 2.700 millones de personas, el 38% de la población mundial. Ostentan una creciente influencia geoestratégica y económica sobre el mayoritario, complejo y asimétrico grupo de países emergentes y en vías de desarrollo participantes en las negociaciones. Todos pretenden que los países avanzados asuman sus responsabilidades históricas y también los costes económicos necesarios para afrontar la lucha contra el calentamiento global. Insisten en que los países ricos del Norte no deben limitar el derecho al desarrollo económico de los del Sur.

China es, desde 2006, el primer emisor mundial de gases con efecto invernadero. Xi Jinping pretende corregir el grave impacto ambiental causado por el frenético crecimiento económico desarrollado en las últimas décadas.

Existen también razones de política interna. La polución atmosférica resultó una de las mayores preocupaciones de los ciudadanos chinos, convirtiéndose en un problema político y social. El aire de Pekín, Shanghái y otras grandes conurbaciones urbanas contiene unos niveles de contaminación peligrosos para la salud pública. El Gobierno chino reaccionó decididamente: el nuevo Plan Quinquenal 2016-2020 confirma una desaceleración económica que ayudará a priorizar las políticas medioambientales necesarias para mejorar un modelo económico y social que devino insostenible. El consumo de carbón, responsable del 80% de las emisiones de CO2 en China, se reducirá a la par que se impulsan las energías renovables y se construyen nuevas centrales nucleares. Pekín sumará esfuerzos para allanar un acuerdo en París. Pero no aceptará imposiciones externas que puedan menoscabar su soberanía y las medidas de control interno comandadas por el Partido Comunista Chino.

India es el cuarto emisor mundial de CO2, tras China, EEUU y la UE-28. Pero pronto será el primero debido al incremento de la población y la persistencia de altos niveles de pobreza y analfabetismo. Nueva Delhi es la capital con mayor polución mundial y 13 ciudades indias se sitúan entre las más contaminadas del mundo. El carbón y el fuel siguen siendo las principales fuentes de energía utilizadas por los 1.315 millones de indios. El país es una víctima del calentamiento global que provoca unos ciclones y otras precipitaciones durante los monzones que perjudican la producción agrícola y la seguridad alimenticia de la población. Se funden lentamente los grandes glaciares del Himalaya provocando más riesgos de crecidas de los grandes ríos que cruzan India, Pakistán y Bangladesh. Y las catástrofes, sean inundaciones o sequías, provocan unos elevadísimos costes económicos inasumibles para los más vulnerables, las migraciones de sus poblaciones y más riesgos de conflictos entre los países vecinos.

India encabeza la lista de países que condicionan la aplicación de los posibles acuerdos en la cumbre de París a que los países desarrollados e industrializados aporten la ayuda financiera y el acceso a la transferencia de tecnología necesaria para afrontar los retos medioambientales. Y sin esta ayuda externa, los países como India que priorizan el crecimiento económico, difícilmente renunciarán a corto y medio plazo al uso intensivo del carbón y otros materiales fósiles. Pero EEUU, Japón, Corea del Sur, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, etc. son reticentes a transferir su tecnología verde a los demás.

Rusia es el quinto contaminador mundial. Y otro dos gigantes como Indonesia y Brasil, sexto y séptimo emisores de CO2 mundiales, padecen una creciente deforestación que afecta los grandes bosques tropicales y subtropicales de la Amazonia y del sudeste asiático. Se producen graves daños a las tierras agrícolas y los ecosistemas marinos. Son 58, entre 198

Estados de las NNUU, los que están afectados por un índice de vulnerabilidad extrema o elevada al cambio climático, la mayoría se encuentran en Asia y África. Los diez más expuestos son Chad, Bangladesh, Níger, Haití, República Centroafricana, Sudán del Sur, Nigeria, Sudan, Guinea-Bissau y República Democrática del Congo. Sin olvidar los 39 pequeños países insulares amenazados de quedar sumergidos por una subida del nivel del mar. Por cierto, los dos países que emiten más gases con efecto invernadero -por habitante- son los ricos Kuwait y Brunei. Francia ha llevado a cabo una meritoria actividad diplomática para poder asegurar el éxito de una cumbre celebrada sólo dos semanas después de que Paris fuese trágicamente atacada por el Estado Islámico.

Urge que la COP21 alcance un buen acuerdo global y jurídicamente vinculante para los Estados parte que suceda al moribundo protocolo de Kioto firmado en 1997. Los costes políticos, económicos y sociales de otro fracaso, o de no hacer nada o poco hoy, serán muchísimo más elevados mañana. Constituiría un atentado contra la naturaleza y contra la seguridad de la Humanidad.

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