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El impacto económico y financiero del riesgo soberanista catalán

Uno de los mayores enemigos del crecimiento económico es la inestabilidad institucional, es decir, la incertidumbre en torno a cambios en la política económica que puedan dañar las inversiones en un país. Este hecho que afecta especialmente a países como España, es difícil de medir con cierta consistencia, teniendo que acudir muchas veces a "lugares comunes" con conceptos como la prima de riesgo.

En medio de esta discusión surge una cuestión clave: el aumento de la actividad independentista en Cataluña. Este hecho ha provocado un incremento sustancial de la incertidumbre en torno al futuro no sólo de Cataluña sino de toda España. Sin embargo, nos encontrábamos con una problemática evidente: cómo medir de una forma eficaz el impacto económico y financiero de este riesgo de secesión.

En este sentido, el profesor Ferran Brunet y un servidor, hemos construido el "Índice SCC de Riesgo Catalán", con la intención de evaluar mes a mes la incertidumbre asociada al movimiento independentista que existe desde hace años en Cataluña. Este índice está compuesto por variables como el volumen de artículos acerca de cambios en el marco regulatorio y la secesión catalana publicados en un panel de medios de comunicación, nacionales e internacionales, además de otros indicadores de coyuntura como la creación de empresas, pernoctaciones hoteleras o inversión extranjera. De estos últimos indicadores, lo más importante es la diferencia entre los valores de cada variable frente a lo estimado por el consenso de mercado.

El Índice arranca en 2004, siendo el primer período de normalización política después de los atentados del 11-M y el cambio de Gobierno. Este momento es el de arranque del proceso soberanista, ya que el nuevo Gobierno dio vía libre a la reforma de los Estatutos de Autonomía, especialmente el de Cataluña. A partir de 2004 se distinguen dos períodos: por un lado, desde mayo de 2004 hasta agosto de 2010 y, por otro lado, desde septiembre de 2010 hasta el último dato de octubre. En este sentido, entre los años 2004 y 2007, la percepción de riesgo económico se redujo de una forma sustancial gracias a que la economía española crecía a un ritmo del 4%, amortiguando efectos como el de las Elecciones anticipadas del 1 de noviembre de 2006.

Sin embargo, esta tendencia bajista se quiebra entre junio de 2007 y enero de 2008 conforme las expectativas de crecimiento económico se redujeron y la tensión política en Cataluña aumentó. En este punto, se produce un aumento sustancial del índice hasta febrero de 2009 cuando por primera vez, la financiación de España se restringe y se debate en el Tribunal Constitucional la sentencia del Estatuto de junio de 2010.

A partir de esta sentencia, el Índice SCC de Riesgo Económico sube de una forma pronunciada hasta su máximo histórico en septiembre de 2012 en vísperas de las nuevas Elecciones autonómicas del 25 de noviembre. Es cuando España registra el mayor déficit público de su Historia, inicia un ajuste fiscal ordenado por las autoridades comunitarias en pleno rescate de Irlanda o Portugal y entre los meses de septiembre y noviembre de 2011 se produce la reforma del artículo 135 de la Constitución y la convocatoria de las Elecciones Generales del 20 de noviembre.

Con posterioridad, entre los meses de enero y septiembre, la prima de riesgo de España se dispara hasta los 637 puntos básicos (su máximo histórico) mientras se pide un rescate de 41.000 millones a Europa para hacer frente al saneamiento y reestructuración de las antiguas Cajas de Ahorros, con especial hincapié en entidades catalanas como Catalunya Caixa.

Desde este máximo histórico, el Índice desciende gracias a la bajada de la presión de los mercados sobre España y la creación del Fondo de Liquidez Autonómica (FLA) como mecanismo de mutualización de la deuda de las Autonomías, siendo la principal de ellas Cataluña. Es el momento en que el Tesoro Público asume el 90% de la deuda catalana, convirtiéndose en avalista de última instancia y haciendo desaparecer todas las dudas sobre un posible default catalán.

Finalmente, el Índice ha aumentado un 20% en un año gracias a la "hoja de ruta" independentista sumado a un nuevo proceso electoral reciente. A pesar de esto, planteamos un "escenario central" que muestra cómo en los próximos meses se incrementará el riesgo de la secesión hasta febrero-marzo. La unión de factores económicos positivos, unido a un discurso creíble y reputado por parte de las instituciones, hará que el riesgo se estabilice a mediados de 2016 y, por tanto, el impacto negativo sobre el crecimiento económico, se detenga.

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