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Cuatro formas en las que los robots asesores cambiarán los mercados

No le contarán anécdotas divertidas ni le llevarán a jugar al golf y desde luego no le invitarán a una copa pero los robots asesores (las máquinas automáticas que ofrecen asesoramiento financiero y gestión de cartera) se van a hacer muy populares.

Charles Schwab, uno de los principales agentes de Estados Unidos, acaba de introducirlos para su extensa clientela. En EEUU, el Reino Unido y casi todos los grandes mercados desarrollados, decenas de empresas nuevas de rápido crecimiento se suben al vagón de reemplazar a los asesores tradicionales de carne y hueso por otros de silicio y plástico.

¿Gestionarán mejor las carteras?

Se debatirá largo y tendido si los asesores automáticos pueden gestionar carteras mejor que los humanos pero lo cierto es que es muy probable que crezcan en importancia y dispongan cada vez de más fondos a su cargo. Con el tiempo, tendrá repercusiones enormes en el mercado porque los robots van a tomar decisiones de inversión sutilmente distintas.

Se avecinan cuatro cambios posibles: los mercados serán menos volátiles porque los robots no son tan emocionales, se volverán más rigurosamente analíticos, habrá menos operaciones y también se globalizarán más.

La idea básica de los robots asesores es muy sencilla. El complicado negocio de evaluar la renta de una persona y averiguar cuánto puede permitirse y cuánto necesita ahorrar, estudiar la mejor estructura fiscal y después decidir qué inversiones hay que asumir para cumplir con esos objetivos puede sustituirse por una serie de algoritmos inteligentes.

No todas las circunstancias pueden marcarse en una casilla predefinida pero la mayoría de nosotros tenemos unas necesidades financieras bastante estándar y podemos permitir que un robot descifre lo que nos hace falta. Además, los asesores automáticos siempre son más baratos. Con bastante frecuencia, también tomarán decisiones mejores.

Un robot no va a dejarse influenciar por una gestora de fondos que le regale entradas para la ópera ni echará unos cuantos bonos en un porfolio porque un compañero al otro lado del despacho tenga montones y no haya podido deshacerse de ellos de otra manera. Los muy ricos puede que sigan pagando por el asesoramiento personalizado, igual que sus camisas a medida. El mercado de masas, que es donde está el dinero real, se contentará con la versión automática.

¿Qué cosas van a cambiar?

Evidentemente, un mercado controlado en un 30%, 40% o incluso 50% por asesores automáticos no es igual que otro manejado por humanos. Ya hemos visto los efectos que los sistemas de operaciones por ordenador dirigidos por fondos de cobertura pueden tener en algunos mercados. Los robots asesores tendrán todavía más impacto porque es probable que acaben controlando más dinero.

¿Qué cosas van a cambiar? Estos son cuatro aspectos donde sus efectos van a notarse más. Uno, los mercados serán menos volátiles. Cualquiera que siga los valores sabe que el motor que los impulsa son las emociones. Se forman burbujas, se sobrevaloran alocadamente y después estallan, para empezar otra vez de cero. Pero si la mayoría de las decisiones de inversión las acaban tomando algoritmos, lo más probable es que compren y aguanten.

Desde luego, se puede objetar que las estrategias de operaciones informáticas de los fondos de cobertura han traído más volatilidad y se las culpa de crisis repentinas. Si dejamos de lado el hecho de que hay poca evidencia de eso, se debe a que están programados para perseguir ganancias a corto plazo, a menudo en términos de segundos o menos.

Un robot asesor programado para acumular riqueza a lo largo de una década o dos se limitará a comprar una cantidad fija de acciones al año y pasará por alto las fluctuaciones a corto plazo. A los humanos eso les resulta difícil porque son emocionales. Para los robots será muy fácil, habrá menos operaciones. Todo el mundo sabe que la mejor manera de perder dinero en el mercado es operar demasiado.

Los humanos cambian de opinión constantemente. Creen que has visto el techo del mercado o el fondo. Les dan una pista en el campo de golf y no se resisten a comprar. Por norma general, esas pistas nunca funcionan y nadie tiene la más remota idea de cuándo el mercado ha alcanzado su punto álgido... Lo único que consiguen es pagar más tasas.

Los robots asesores no cometerán esos errores. Los fondos de alta frecuencia pueden comerciar en el mercado como locos pero el rendimiento restante será mucho menor. Los robots se limitarán a arrastrar los pies de un modo bastante soso.

Tercero, los mercados serán más rigurosos. Una cosa que los robots asesores harán mucho mejor que los humanos es procesar mucha información. En cuanto tengan una norma prefijada, como la búsqueda de empresas de biotecnología con muchas patentes de cáncer, o ingenieros alemanes que exporten mucho a China, los robots se pondrán a hacer cuentas sin parar hasta que den con los candidatos aptos para una cartera. No pasarán muchas cosas por alto y no les importará repetir la misma pregunta una y otra vez, hasta asegurarse de que las empresas siguen siendo aptas. Si el mercado ya puede ser una máquina de procesado de información bastante eficiente, se va a volver mucho mejor.

Por último, serán más globales... todavía más que hoy. Por mucho que se nos llene la boca hablando de la visión global, los americanos tienden a invertir en EEUU, los británicos en Gran Bretaña y los japoneses en Japón. Es lo que conocemos y nos cuesta cambiar de punto de vista. Pongamos al Reino Unido por ejemplo. Pese a ser uno de los más globalizados del mundo, el mercado de capital de Londres sigue estando en un 60% en manos de personas y fondos británicos. Y los británicos no poseen precisamente el 60% de la riqueza mundial. Si los robots gestionasen carteras, no les importaría que una empresa sea europea, americana o asiática sino que irían en busca de rendimientos.

Los robots asesores no son nada divertidos. No invitarán a nadie a comer ni convertirán cada inversión en una montaña rusa pero un mercado dominado por ellos podría funcionar más eficientemente e incluso ofrecer más rendimientos.

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Comentarios 2

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Faust
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En Contra

Eso de los mercados no es más que un mamoneo que se han inventado los cuatro parásitos de siempre para seguir sangrando a la humanidad.

¡Putos psicópatas de mierda!

Puntuación -4
#1
Sigue
A Favor
En Contra

#1 Sigue limpiando botas.

Puntuación 1
#2