Firmas

Los altos funcionarios y la política

En el centro-derecha español, concretamente en el PP, hay una forma de llegar a altas responsabilidades políticas: opositar a Cuerpos de Élite de la Administración y esperar que algún compañero de la promoción te "designe". Ocurre, por ejemplo, con Inspectores de Hacienda y Abogados del Estado. Eso es bueno: son profesionales cualificados que, además, tienen retirada fácil. Una vez cesan, pueden volver a su puesto en la Administración, recolocarse en el sector privado que está ávido de ellos o montar un despacho profesional.

Eso les da conocimiento e independencia; grandes cualidades que evitan alguno de los males de nuestra política: agarrarse al cargo por no tener alternativas; o acumular ahorrillos para el futuro incierto.

Pero puestos a realizar el análisis completo, también es bueno ver alguno de los sesgos que estos altos funcionarios pueden tener y perjudicar su labor política. Uno de ellos es confundir legalidad con política; creer que las normas lo resuelven todo y fuera de ellas no hay salvación

¡Craso error! La política es el arte de lo posible y las leyes tienen muchas interpretaciones (si no, ¿para que están jueces y abogados?). Puede producirse un fracaso político por apelar únicamente a la exigencia del cumplimiento de la ley que tienen múltiples lagunas y recovecos.

Otro sesgo que pueden tener los miembros de estos Cuerpos de la Administración es pensar que los demás no están a su altura. Antes también ocurría con los ingenieros de caminos. Cuando te presentaban a un compañero decían: es "de la carrera"; como si no hubiera otra en el panorama universitario. Por eso, después de alguna experiencia (como la Presidencia de TVE) recomendaría que estos opositores, que admiro, tuvieran humildad y supieran que la política exige, si no astucia, sí prudencia. Muy parecidas pero radicalmente distintas. La astucia es la aplicación malévola de la inteligencia, la prudencia su aplicación con sabiduría.

J. R. Pin Arboledas, exdiputado de UCD.

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forum Comentarios 3

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GFaye
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¿Te refieres a la casta de los Montoro, Saenz de Santamaria, Rajoy, Catalá, Cospedal etc etc?. Que moderadito eres.

Ah, los altos funcionarios, esos niños bien y mimados de Papá Estado, que les proporciona la puerta giratoria para regresar a sus puestos blindados a la vuelta de su carrera política. Como en la Unión Soviética pero con ideario socialcristiano.

Ya decía Clemenceau que los altos funcionarios son como los libros de las bibliotecas, cuanto más arriba sirven para menos.

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#1
Feinmann
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Una vez me dijo un funcionario viejo que mirase de quien eran familia esos altos funcionarios. Si son de origen humilde, puedes estar seguro que se han ganado el puesto, si son hijos "de familia bien de toda la vida", ya no está tan seguro.

La verdad, resulta sospechoso que de padres jueces salgan hijos jueces, de padres notarios hijos notarios y de padres registradores hijos registradores (etc.)

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#2
Feinmann
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Según dicen las malas lenguas, cuando llega un opositor ante el tribunal de uno de esos cuerpos de élite, los miembros del tribunal se preguntan entre ellos "este ¿de parte de quien viene?". Si va de parte de alguien, será examinado con un criterio, si no va de parte de nadie, el criterio será mas estricto.

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#3