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¿Economía al servicio de la gente?

La última encuesta del CIS publicada esta semana ha situado a Podemos como primera fuerza política en voto directo y tercera formación en intención de voto. Con estos resultados, parece claro que la ascensión de Podemos tendrá efectos significativos en la configuración del Parlamento que se derive de las próximas elecciones generales. En este sentido es indudable que adquiere especial relevancia conocer cuáles son las propuestas de Podemos en el ámbito de la política económica.

Dado que no existe todavía un programa electoral, el análisis de sus propuestas parte de las resoluciones aprobadas en su último Congreso. Tres son los documentos básicos, un documento sobre reforma monetaria, uno sobre auditoría y reestructuración de deuda y una resolución sobre la Economía al servicio de la gente. No es difícil entender que Podemos pueda conectar con gran parte de electorado hastiado de la actual situación, ya que en gran medida casi todos podemos coincidir con parte del diagnóstico: gestión del gasto público poco eficiente, medidas que sólo han beneficiado a unos pocos, necesidad de una distribución más justa de los recursos, un sistema fiscal poco eficiente y el trasfondo de un país con niveles de corrupción inaceptables. Por ello medidas como la eliminación de las Sicav, la auditoría y reestructuración de la deuda, la implementación de una renta básica universal o el aumento en la protección del desempleo pueden gozar de la simpatía de muchos votantes; no obstante se requiere un análisis profundo de estas medidas, y los documentos publicados no lo permiten.

Podemos acierta en el diagnóstico pero sus propuestas generan grandes interrogantes que pueden tener consecuencias importantes. En su documento de reforma monetaria se habla de la creación de dinero por parte de un banco central público, desde el momento en el que España forma parte del euro y la política monetaria se decide por parte del Banco Central, ¿qué sentido tiene esta propuesta? Se habla del reparto directo del dinero creado entre los ciudadanos, ¿con qué criterio?, probablemente de los documentos publicados el de la reforma monetaria es el que me parece más irreal.

Con respecto a la auditoría y la reestructuración de la deuda, las posiciones parecen haberse suavizado, pues se habla de llegar a un consenso por parte de los países europeos, con especial protagonismo para los países periféricos, en los que más ha aumentado la deuda. Se habla de deuda legítima e ilegítima, ahora bien, si se reestructura la deuda, en un país como España con déficit y que sigue necesitando de financiación ¿qué podría ocurrir con el coste de la deuda si los inversores temen que se produzca una quita o reestructuración de la misma?

Podemos habla de la necesidad de medidas de estímulo fiscal, pero sin financiación ¿Cómo se haría? No cabe duda de que la senda de reducción del déficit ha de hacerse compatible con no ahogar el crecimiento económico y con la necesidad de un estado que proteja a los más desfavorecidos, pero una reestructuración de deuda puede tener consecuencias en los mercados financieros dignos de consideración.

También se habla de derogar la reforma laboral, pero sin una propuesta de qué hacer más allá del deseo de crear empleo más estable y de mayor valor añadido, una idea que cualquiera debería compartir pero que ellos no concretan en políticas de mercado laboral que se puedan juzgar. Algunas de sus propuestas como dotar de más recursos a Hacienda en la lucha contra el fraude o reformar la fiscalidad para reducir el desequilibrio entre rentas del trabajo o del capital son compartidas por otras fuerzas políticas y son más claras en cuanto a sus fundamentos y consecuencias.

En definitiva se acierta en el diagnóstico, falta más concreción en las propuestas y sobre todo, si se desea que la Economía esté al servicio de la gente, como titulan uno de sus documentos, más allá de propuestas que sean titulares ha de hacerse una análisis serio y riguroso sobre las consecuencias de algunas de estas medidas. Nos jugamos mucho, más que unas elecciones, nos jugamos el futuro de este país.

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