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Óscar Casado Oliva: La privacidad de las redes sociales

Desde que en enero de 2010 Mark Zuckerberg decretara la muerte de la privacidad ("La privacidad ha muerto, la gente quiere compartirlo todo; ésa es la nueva norma social") hasta que en febrero de 2012 Barack Obama dijera en el anuncio del Consumer Privacy Bill of Rights que "nunca antes la privacidad ha sido tan importante como hoy en día, en la era de internet y los smartphones", han transcurrido tan sólo dos años en los que la privacidad se ha convertido en el centro del debate público a ambos lados del Atlántico.

 En este tiempo, los usuarios ya han hablado y se han posicionado claramente: quieren privacidad en las redes sociales, y la quieren ya, le pese a quien le pese o, mejor dicho, caiga quien caiga.

El estudio de la Fundación Solventia de abril 2011 sobre la Percepción que tienen los menores sobre la utilización y seguridad de los datos que vuelcan en las redes sociales ya ponía de manifiesto su alto grado de información y conciencia: un 96% es consciente de que la información que cuelgan en la red puede ser vista por otras personas, y el 91,4% percibe la privacidad como "muy importante". Además el 86,1% utiliza de forma activa las opciones de configuración de privacidad en las redes sociales.

Al otro lado del Atlántico, la tendencia es la misma que en Europa. Se podría decir que los americanos han redescubierto la privacidad y quieren controlar su información en las redes sociales más que nunca. Así, según un reciente estudio de la agencia de privacidad Truste el 94% de los americanos les preocupa profundamente su privacidad en las redes sociales.

El hecho de que, como ha dicho Jacob Kohnstamm, presidente de la Autoridad de Protección de Datos holandesa, "en Estados Unidos, la privacidad es un negocio de consumo y en Europa, es una cuestión de derechos fundamentales", parece que ha hecho que los americanos se replanteen la necesidad de proteger su intimidad en Internet.

Resulta que el 70% de los usuarios de Facebook ya no se fían de dejar allí sus datos personales, y el 60% ha ajustado las configuraciones de privacidad entre 2010 y 2011, según la consultora de privacidad en línea Amine.

Parece, por tanto, que aquellas palabras de Mark Zuckerberg, se han convertido en algo lejano y retrospectivo, que no refleja la situación actual, ni mucho menos el sentir de los usuarios de las redes sociales, que se han dado cuenta que su privacidad es un derecho necesitado de la más alta protección.

La información es clave

En la actual economía de los datos personales nuestra información, fotos, contenidos y comentarios se han convertido en la pieza clave sobre la que pivotan las empresas de Internet, y en especial las redes sociales. Las tecnologías Big Data por tanto han conducido a la consideración del dato como materia prima capital de la sociedad de la información y del conocimiento. Es cierto que la gente entrega voluntariamente esta información. Sin embargo, en ocasiones hay un precio: la pérdida del control, o, incluso, del conocimiento de a dónde va a parar esa información personal y cómo puede afectar a la identidad digital de cada uno. De ahí la importancia de la privacidad en la era digital, para que los usuarios no pierdan el control sobre la información que les concierne y tengan a su alcance medios que les permitan garantizar dicho control.

Ante este panorama se hace cada vez más necesario que nunca el posicionarse claramente en este terreno. Ya en 1890 el magistrado del Tribunal Supremo de Estados Unidos, Louis Brandeis, definió la privacidad como "el derecho a que te dejen en paz", es decir el derecho a decidir qué partes de nuestra esfera vital puede ser accesible para otros y controlar la extensión, la manera y el momento de usar esa información. Más recientemente, la comisaria Reding, en la presentación de la Propuesta de Reglamento Europeo de Protección de Datos el pasado 25 de enero, afirmaba con rotundidad que "la privacidad es un derecho fundamental para todas las personas".

Así pues, la privacidad no puede ser considerada como una opción que se pone a disposición de los usuarios por si quieren hacer uso de ella, como un extra, sino que es un derecho inalienable y debe estar incorporado por defecto en la tecnología y el diseño de cualquier red social, formando parte de ella de manera indisoluble. Por lo tanto, nos encontramos en un momento crítico de la privacidad en Internet. No en vano este año 2012 ha sido clave para la regulación de esta materia tanto en Europa como en Estados Unidos, lo que, de alguna forma, está acercando poco a poco los modelos de privacidad a ambos lados del Atlántico.

En cualquier caso, el objetivo final debe ser proteger el derecho a la privacidad de los usuarios con independencia de quién sea su proveedor de servicios de redes sociales y el territorio en el que esté domiciliado. Mientras tanto, los usuarios ya han dictado su sentencia a favor de la privacidad. Es el momento de hacer los deberes quienes aún no los han hecho.

Óscar Casado Oliva: Director jurídico y de Privacidad de Tuenti

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