Firmas

Cuatro posibles escenarios ante la ronda de contactos del Rey

  • Que el líder morado anuncie al Rey por sorpresa el apoyo es plausible
Pablo iglesias ante el rey. Foto: Efe

El papel que la Carta Magna otorga al Rey Felipe VI en la ronda de consultas que hoy se abre es claro, y lo establece el artículo 99.1: "El Rey, previa consulta con los representantes designados por los grupos políticos con representación parlamentaria, y a través del Presidente del Congreso, propondrá un candidato a la Presidencia del Gobierno". Por mucho que se quiera ampliar o reducir esa responsabilidad, el monarca se atendrá a lo que la Constitución establece en este apartado que se plasma esta semana en la realidad. Es una ronda de todas formas muy peculiar, menos destinada a designar un nombre concreto que a constatar que ese nombre en el que todos estamos pensando no tendrá los apoyos necesarios para someterse a la sesión de investidura. Algo que coincide con la anterior del mes de julio, en la que Pedro Sánchez tampoco tenía garantizados los apoyos suficientes, pero por su conveniencia personal pidió al Rey someterse a la investidura. Ya por entonces sus asesores de calculadora habían sentenciado que lo más aconsejable para Sánchez sería lograr la convocatoria de nuevas elecciones y sólo con una investidura fallida comenzaría a correr el reloj constitucional hacia la disolución de las Cortes. Cualquier parecido entre esta estrategia y una instrumentalización de las instituciones en beneficio partidista o personalista debe establecerlo el lector.

Para evitar las cuartas elecciones generales en solo cuatro años, que tendrán una abstención récord que subiría diez puntos según las estimaciones que hoy se publican, Felipe VI recibe en la Zarzuela a los representantes de los grupos parlamentarios cuatro meses y medio después de las elecciones. Con estos posibles escenarios que parecen conducir casi sin remedio a una convocatoria electoral en noviembre:

La avalancha de abstenciones

Es la posibilidad menos probable. El Rey propondría candidato al presidente cesante si hubiera suficientes abstenciones garantizadas. Se habla mucho de que el PP pudiera finalmente abstenerse, garantizar la investidura y pactar con el PSOE un núcleo de puntos esenciales para salvaguardar al Estado español de los ataques internos que sufre a diario. Pero no sería suficiente. Esa abstención debería tener compañeras. O bien la de Ciudadanos, cosa aún menos posible, o bien la de Podemos y ERC, porque de no ser así los votos contrarios al candidato superarían a los apoyos. La aventura abstencionista requiere por lógica la aceptación por parte de Sánchez de la responsabilidad de someterse al debate y la votación de su candidatura, y eso ya no está garantizado ni siquiera aunque fuera viable.

La vendetta de Iglesias

La segunda opción plausible es que el líder morado anuncie al Rey por sorpresa el apoyo al candidato socialista, lo que garantizaría la investidura junto al voto favorable de todos los independentistas, nacionalistas y regionalistas en bloque. Sería una suerte de venganza de Pablo Iglesias, que pondría a Sánchez ante una difícil legislatura, con

Podemos fuera del gobierno y una parrilla pública en la que se iría abrasando mes a mes. Sería casi imposible la opción, que pocos entenderían, de que éste se niegue a presentarse, declinando su responsabilidad. La renuncia expresa de Sánchez, pese a tener apoyos, haría imposible que el Rey le proponga, pero eso, en cualquier país de sólidas tradiciones democráticas, debería inhabilitarle para volver a encabezar una candidatura en elecciones próximas. Nadie puede negar al país la formación de un gobierno al que le salieran las cuentas para recibir el apoyo del Parlamento.

La abstención piadosa de Unidas Podemos

En esta posibilidad, Iglesias anunciaría la abstención de Podemos que podría unirse al apoyo a Sánchez de los independentistas, nacionalistas y regionalistas, lo que haría posible la investidura. Opción difícil porque éstos grupos han anunciado su apoyo al candidato sólo si hay un acuerdo PSOE- Podemos. Pero estaríamos ante una situación parecida a la anterior, en la que Sánchez se vería forzado a ser presidente sin unas nuevas elecciones, su primer y único objetivo desde la pasada primavera.

Sin candidato, disolución de las Cortes

Si todo se desarrolla como parece y no hay un acuerdo entre PSOE y Podemos en las próximas 24 horas, Pedro Sánchez declinará por no tener suficientes apoyos y así se lo comunicará al Rey en la última audiencia que éste va a celebrar. Caerá en la enésima contradicción de su corta y accidentada carrera política, y además por partida doble: hará lo que tanto criticó a Rajoy, no asumir su responsabilidad, y hará lo contrario que en julio, declinar por no tener suficientes apoyos, porque entonces aceptó pese a no tenerlos. El Rey no le propondría como candidato a la investidura y mantendría así la exquisita neutralidad que establece la Constitución.

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