Especial Turismo 2020

El turismo rural, un antídoto contra el estrés de las ciudades

  • El turismo rural tiene infinidad de atractivos para los viajeros
Madrid

Disfrutar del aire puro en un entorno natural, practicar deporte de aventura o conocer la historia y la gastronomía de un pequeño municipio son algunos de los alicientes que nos ofrece el turismo rural. Una actividad económica que, además, permite combatir la despoblación rural a través del establecimiento de negocios en las localidades más modestas.

La cada vez mayor concentración de población en las ciudades es un hecho. Y también lo es que muchos de sus habitantes aprovechan cualquier hueco que encuentran para salir de ellas y descansar o disfrutar del tiempo de ocio de una manera diferente, en pequeños núcleos de población o en pleno entorno natural, lejos del ruido, la contaminación y el estrés. Es lo que se conoce como turismo rural que, entre otras características, ofrece a los visitantes una experiencia imposible de vivir en una urbe.

Pasear en plena naturaleza, conocer la riqueza cultural e histórica de pequeños municipios, degustar su gastronomía o practicar deporte de aventura son algunas de las actividades que podemos realizar cuando hacemos este tipo de turismo. Además, en relación a los alojamientos, el sector ha vivido toda una transformación de cara a ofrecer un servicio y unos equipamientos que nada tienen que envidiar a otras alternativas, con el confort como bandera, ya sea en una casa rural, un apartamento, un balneario, un hotel o, incluso, una cabaña o un cámping.

A por el récord de pernoctaciones

El atractivo que supone el entorno natural, junto a la mayor preparación y oferta de alojamientos, está motivando que el turismo rural crezca de manera continuada. De hecho, según los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), y a falta de los datos correspondientes a diciembre, en los primeros 11 meses de 2019 se registraron en España 10.795.233 pernoctaciones en alojamientos de turismo rural, por lo que todo hace pensar que al cerrar el año se superarán las 11,5 millones contabilizadas en todo 2018, estableciendo un nuevo récord. Por otra parte, se aprecia cómo es un fenómeno que está funcionando por toda la península, como demuestra el ranking de las provincias con mayor número de pernoctaciones, con Girona, Barcelona, Santa Cruz de Tenerife, Cáceres y Málaga encabezando la lista.

Este tipo de turista, además, suele ser de origen nacional, como demuestran los datos del INE. En noviembre, de las 642.117 pernoctaciones, 543.131 corresponden a personas que residen en nuestro país, por solo 98.986 de ciudadanos extranjeros.

Un sector profesionalizado

El crecimiento del turismo rural ha motivado que proliferen asociaciones y portales en Internet que ofrecen todo tipo de información y que llevan a cabo diferentes estudios para mostrar la realidad del sector. Un buen ejemplo es el Barómetro del Turista Rural en España, que con carácter semestral elabora el portal especializado clubrural.com que, en su última edición referida al primer semestre de 2019, ofrece un perfil pormenorizado ya no solo del viajero, sino también del propietario rural.

Según el citado estudio, el principal consumidor de turismo rural es de mediana edad, pues más del 60% se encuentra entre los 31 y 50 años. Además, suele viajar en familia (41,75%), antes que en pareja (35,44%) o con amigos (21,91%). Y las mujeres arrasan, pues suponen el 75% del total de este tipo de turista.

Los momentos preferidos para viajar son los fines de semana, seguido por los deseados puentes y, en tercer lugar, el periodo vacacional, que va ganando adeptos cada año. A la hora de elegir el destino, la inmensa mayoría (75,3%) señala el entorno natural como el elemento que le hace decantarse por uno u otro sitio, muy por delante de otros factores como el interés cultural (12%) o la gastronomía (8,4%).

Por su parte, los propietarios suelen tener una edad más avanzada, como demuestra que, según el barómetro citado, más del 68% tenga entre 45 y 65 años. Además, la inmensa mayoría de estos propietarios tienen un gran arraigo a su tierra, pues un 50,9 por ciento elige iniciar su negocio en el municipio donde siempre ha vivido. De hecho, tan solo el 13,2 por ciento asegura que su decisión se basa en el atractivo turístico como oportunidad de negocio, sin contar previamente con ningún vínculo con el territorio.

Sin duda, el turismo rural tiene infinidad de atractivos para los viajeros, pero también los municipios se ven favorecidos por este tipo de actividad. A la riqueza económica que genera, hay que sumar la difusión de la historia y cultura locales que, a su vez, redunda en un mayor número de visitantes. Y lo que es más importante, la existencia de alojamientos repercute muy positivamente a la lucha abierta contra la despoblación rural, al permitir la supervivencia de aquellos que deciden apostar por negocios en estos pequeños municipios.

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