Especial medio ambiente

Endesa progresa hacia un modelo energético sostenible

Endesa fue una de las primeras empresas del sector energético español que aprobó y publicó su política en materia de medio ambiente. Lo hizo en el año 1998 y, desde entonces, no ha cesado de evaluar y mitigar los riesgos asociados al desarrollo de su actividad empresarial. 20 años después podemos afirmar que la compañía concibe el desarrollo sostenible como un pilar esencial en su estrategia y en su cultura y ello le lleva a operar de un modo respetuoso con el medio; proteger, conservar y fomentar la biodiversidad y los ecosistemas; así como contribuir a la lucha frente al cambio climático a través de la descarbonización progresiva del mix energético.

Precisamente, si hay una pieza clave en el camino hacia un modelo energético más sostenible, ésa es sin duda la movilidad eléctrica y el vehículo eléctrico. De ello es plenamente consciente Endesa desde hace muchos años y, por ello, impulsa proyectos en diferentes ámbitos, desde el tecnológico al comercial, promoviendo así este tipo de movilidad como instrumento para lograr un modelo energético de cero emisiones.

Y es que en un entorno global como en el que vivimos, con una creciente concentración urbana y una intensa lucha contra el cambio climático, la movilidad sostenible supone una herramienta especialmente eficaz. Conviene recordar que, en el año 2016, el transporte supuso el 26 por ciento de las emisiones de efecto invernadero en nuestro país, por lo que resulta fundamental la racionalización del transporte y su electrificación -basada en una electricidad de origen renovable- para que España cumpla sus compromisos en esta materia.

Sin embargo, como hemos mencionado, la creciente concentración urbana dota a la movilidad de una gran relevancia, ya que a las emisiones de gases de efecto invernadero -derivadas del transporte basado en combustibles fósiles- se suman otros aspectos como la polución y el ruido, con un impacto ambiental en las ciudades y en la salud de los ciudadanos. Con la mirada puesta en dar respuesta a estos desafíos, Endesa ha sido pionera en abordar un enfoque integral de la movilidad y ya en 2014 elaboró su primer Plan de Movilidad Sostenible y Segura -que terminó con un cumplimiento del 77 por ciento de las acciones durante sus tres años de vigencia-.

Además, tanto en sus planes de negocio como de sostenibilidad, la compañía incluye el objetivo de lograr un nuevo modelo energético basado en la mayor electrificación de la sociedad, estableciendo el objetivo de descarbonización total del mix de generación en 2050, con una hoja de ruta que establece objetivos en 2020, 2030 y 2040 y la inversión de más de 1.400 millones de euros en digitalización y e-soluciones.

Éste y otros muchos objetivos se recogen en el segundo plan de movilidad de Endesa, puesto en marcha este mismo año y que se centra sobre todo en líneas de actuación dirigidas a los empleados de la compañía. De este modo, los propósitos de este plan, para el periodo 2018-2020, son el ahorro de 650.885 desplazamientos; 9.500 toneladas emitidas de dióxido de carbono (CO2); 5.200 kilos emitidos de óxidos de nitrógeno (NOx); 550 kilos emitidos de partículas; así como la disminución del ruido.

Al hilo de lo anterior, conviene matizar que el plan de sostenibilidad de Endesa se articula en torno a dos objetivos estratégicos: el fomento de un uso racional y seguro del transporte de los empleados y el impulso de la electrificación del transporte. Para lograr ambos objetivos, el plan incorpora diversas medidas.

En primer lugar, destaca la promoción de medios de transporte distintos al vehículo privado, tales como el servicio de car e-sharing -mediante el impulso de los pool de vehículos eléctricos para uso de los empleados en gestiones laborales y la ampliación de su uso los fines de semana-; el servicio corporativo de taxi compartido -se priorizan los trayectos compartidos entre los usuarios y que éstos se realicen además con ecotaxi-; el servicio de transporte con conductor para los empleados priorizando el uso de vehículo eléctrico o híbrido; el compart-e coche -un programa para que los empleados puedan compartir trayectos de ida y vuelta al trabajo-; el e-bike -se trata de un pool de bicicletas eléctricas para promocionar su uso-; o la tarjeta transporte, con el objetivo de que 900 personas se acojan a este sistema en 2020.

En segundo lugar, destacan otro tipo de iniciativas relativas al ámbito laboral como el impulso del trabajo fuera de la oficina -hasta 1.400 personas se han acogido a este sistema que les permite trabajar un día a la semana desde casa- o el fomento de la flexibilidad horaria. En este último punto se incluyen aquellas medidas que permiten adelantar o retrasar la hora de entrada y salida de los centros de trabajo, así como la jornada continua, que permite transformar la jornada partida en continuada con el objetivo de 390 empleados a 2020.

Asimismo, otras medidas relevantes que Endesa está poniendo en marcha en este sentido son la implementación del vehículo eléctrico en sus flotas; la reducción de la flota de combustión en casi 1.000 vehículos, situándose en 2020 en cerca de 850; el incremento de la flota eléctrica hasta alcanzar 450 vehículos en 2020; la optimización de la flota híbrida, con un total de 150 vehículos en 2020; así como el fomento del vehículo eléctrico para empleados.

Protección del aguilucho cenizo

No obstante, al margen de la movilidad eléctrica, Endesa está muy comprometida con la protección del medioambiente, más concretamente con la conservación de la biodiversidad. Uno de los proyectos más interesantes en este campo es la protección de la avifauna, en concreto, la conservación del aguilucho cenizo, una rapaz protegida a nivel europeo por la Directiva Aves, además de considerarse una especie vulnerable en el Catálogo Español de Especies Amenazadas. Es por ello que desde 2015, Endesa lleva a cabo esta iniciativa que se plasma a través de dos actuaciones: una de ellas está dirigida a proteger, mediante un vallado metálico, que dificulta la entrada de depredadores, el mayor número de nidos de aguilucho posibles, durante la época de cría; mientras que la segunda actuación consiste en la introducción de crías de aguilucho cenizo mediante hacking. El hacking permite criar pollitos de aguilucho procedentes de programas de cría o rescatados del entorno por encontrarse en peligro e introducirlos en el medio como ejemplares juveniles autosuficientes.

Asimismo, Endesa también se ha volcado con la restauración sostenible de los emplazamientos mineros en los que había realizado históricamente labores de extracción de carbón. Hace aproximadamente un año, la compañía culminó este proceso con la restauración de 900 hectáreas de la última mina de extracción a cielo abierto en Puertollano (Ciudad Real). En total, Endesa ha rehabilitado un total de 5.000 hectáreas y ha invertido más de 100 millones de euros.

Destaca el caso de Puertollano, donde 560 hectáreas han vuelto a tener un uso agro-ganadero tras su restauración, con una productividad superior a la de los terrenos circundantes no alterados. En la actualidad, cuenta con una plantación de 28.000 olivos que tienen una producción media anual de 250.000 kilos de aceituna de los que se extrae aceite de excelente calidad. De las 560 hectáreas restauradas, 244 hectáreas se han destinado a pastizal y cereal, 126 hectáreas a olivar, 9 hectáreas a frutales, 77 hectáreas a bosque mediterráneo, 96 hectáreas a lago minero y 27 hectáreas a reforestación autóctona, y ya se ha constatado la implantación de fauna en estos espacios.

Por su parte, también destaca la restauración de As Pontes, pues este emplazamiento gallego se ha consolidado como el proyecto de restauración más emblemático, con numerosos premios y reconocimientos a nivel internacional, ya que el espacio que ocupaba el hueco de la mina se ha convertido en el mayor lago de España: 865 hectáreas y 547 hectómetros cúbicos de agua, donde hoy se practican deportes náuticos y hay zonas de baño y recreo.

En relación con lo anterior, Endesa también se ha comprometido con zonas afectadas por incendios. Precisamente, de este punto nace su iniciativa Bosque Endesa, ubicada en La Atalaya, un territorio en el municipio de Valdemaqueda (Madrid). Las actuaciones en esta zona, que se iniciaron en 2016 y han continuado en 2017, tenían como objetivo restaurar el ecosistema forestal de una superficie de 21,52 hectáreas mediante técnicas de siembra directa y plantación de especies forestales autóctonas.

De cara al futuro, Endesa quiere seguir siendo un ejemplo en la lucha contra el cambio climático, la promoción de la movilidad eléctrica, el fomento de una adecuada gestión de residuos, así como la reducción de emisiones; todo ello con el firme objetivo de asegurar la excelencia en la gestión ambiental.

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