Especial medio ambiente

Taxonomía verde, la piedra angular de la UE hacia una economía sostenible

  • La nueva taxonomía de la Unión Europea constituye una herramienta central para la implementación real del Pacto Verde, específicamente en la financiación del crecimiento hacia una Europa resiliente al clima
Placas fotovoltaicas de Totana con los cultivos recién plantados. Imagen:Endesa

En un contexto actual crítico, climáticamente hablando, trabajar en el camino de adoptar las medidas necesarias para afrontar responsabilidades y facilitar un futuro compatible con la seguridad climática y los límites del planeta; así como la lucha contra el cambio climático, tanto en la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero como en la adaptación a medidas que faciliten estos procesos son una prioridad para la Unión Europea. Y es que, a pesar de que los científicos aseguran que se debe disminuir las emisiones mundiales un 50% durante la próxima década para poder mantenernos dentro de los 1,5 grados fijados por el Acuerdo de París, pocos sectores de la economía están operando a un nivel neto cero.

En este sentido, las finanzas sostenibles serán clave para cambiar la economía y dirigir flujos de inversión en base a nuevos parámetros, alineados con el desarrollo sostenible del Pacto Verde Europeo. Como sostiene Ángel Fraile, director de Planificación de Sostenibilidad y Gestión de grupos de Interés en Endesa: "La sostenibilidad cobra una relevancia decisiva en el mundo actual, de manera que cuando un inversor quiere decidir dónde poner su dinero, la consideración de los aspectos sociales, ambientales y éticos tiene una importancia que hace unos años no tenía".

"La sostenibilidad cobra una relevancia decisiva en el mundo actual. Cuando un inversor quiere decidir dónde poner su dinero, la consideración de los aspectos sociales, ambientales y éticos tiene una importancia que hace unos años no tenía"

Ya en 2018, la Comisión Europea adoptó la Comunicación "Plan de acción: financiar el desarrollo sostenible", en la que definió el concepto de "finanzas sostenibles" como "el proceso de tener debidamente en cuenta las cuestiones ambientales y sociales en las decisiones de inversión, lo que se traduce en una mayor inversión en actividades sostenibles y a más largo plazo". Aquello que busca la UE es, según el experto, que "el capital se oriente hacia inversiones socialmente responsables que ayuden a cambiar el modelo económico hacia un modelo económico sostenible".

El pasado abril, la Comisión Europea presentó un nuevo paquete normativo de impulso en el ámbito de las finanzas sostenibles para orientar la financiación en el ámbito del Pacto Verde Europeo, compuesto por tres ejes principales: el acto delegado de taxonomía de la UE sobre el clima que clasifica qué actividades contribuyen mejor a mitigar y adaptarse a los efectos del cambio climático; la propuesta de Directiva de informes de sostenibilidad corporativa, en la que se pretende asegurar que las empresas proporcionen información de sostenibilidad corporativa, y 6 Actos Delegados (mitigación climática, adaptación climática, uso sostenible y protección del agua y los recursos marinos, transición a una economía circular, control de prevención de la contaminación y protección y restauración de ecosistemas saludables), que mediante la modificación de dicha normativa buscan garantizar que las empresas incluyan la sostenibilidad en sus procedimientos y en su labor de asesoramiento de inversión a sus clientes, mientras que, por otro lado, asesores e inversores deberán obtener información de las preferencias de sostenibilidad de sus clientes y, en función de éstas, evaluar los distintos productos financieros de sus clientes.

Es decir, esta clasificación tiene el objetivo, además de homogeneizar criterios, supervisar y controlar a los grandes sectores económicos en relación a sostenibilidad, de permitir a los inversores distinguir fácilmente las actividades que aporten a la economía verde y las que no, y actuar en consecuencia, de manera que el mercado financiero se incline hacia empresas, productos y servicios que sí se acojan al cambio y amonesten a las que no lo hacen, "siendo la taxonomía la piedra angular de todo este engranaje,  que fija unos criterios de qué actividades se van a considerar sostenibles". "Para que cuando yo quiera conseguir una financiación para una determinada actividad, quien me esté financiando sepa si esa actividad es sostenible o no, asumiendo que las actividades sostenibles van a tener menor riesgo que las actividades no sostenibles", explica el director de Planificación de Sostenibilidad y Gestión de grupos de Interés en Endesa.

Parque fotovoltaico en Valdecaballeros, Extremadura. Imagen: Endesa

Según el texto de la nueva taxonomía, para que una actividad económica sea calificada como ambientalmente sostenible, tendrá que "contribuir sustancialmente en uno de los seis objetivos ambientales como mínimo, no causar daños significativos (DNSH), Do no significant harm principle, por sus siglas en inglés, a ningún otro objetivo ambiental, cumplir con las garantías sociales mínimas y con los criterios técnicos de evaluación", según Fraile.

La adopción del acto delegado sobre taxonomía climática por parte de la Comisión Europea a mediados de abril de este año proporciona el primer conjunto de criterios técnicos de selección de la taxonomía de la UE para definir las actividades que contribuyen de forma sustancial a la mitigación del cambio climático y a la adaptación al mismo, que son los dos primeros objetivos medioambientales de los seis objetivos previstos en el Reglamento de taxonomía de la UE.

Nueva estrategia

De todos modos, para 2022 se prevé que la Comisión Europea adopte una nueva Estrategia de Finanzas Sostenibles, en la que se desarrollará con más detalle cómo estas finanzas fomentarán la transición hacia una economía sostenible y climáticamente neutra. En todo caso, la taxonomía de la UE es un documento vivo que se revisará de forma periódica.

Y aunque aún queda mucho camino por recorrer para que la taxonomía comience a dar los resultados esperados, este es un gran paso de la UE para canalizar inversiones hacia actividades más respetuosas con el medioambiente, "a la vez que se pretende incrementar la transparencia en el ámbito financiero mediante actividades adaptadas a la nueva clasificación", aclara el experto.

No obstante, hay algunos puntos aún por explicar en detalle. Y es que, en su actual definición, "la taxonomía indica qué actividades deben entenderse como sostenibles, pero no se refiere a aquellas que causan un daño significativo ni a aquellas que puedan tener un impacto positivo sin alcanzar el carácter significativo", como señala Fraile. Así ocurre en el caso de la electricidad: "En  el caso de nuestro sector, la venta de electricidad se considera que no tiene impacto, porque lo que se considera que tiene un impacto sustancial en el objetivo de adaptación a la mitigación del cambio climático no es lo que tú vendas si no lo que tú produzcas". Un tema discutible, ya que todo lo que sea electrificar, supone sustituir combustibles fósiles.

"Tal vez tengas unos costes en el corto plazo, pero que seguramente te darán nuevas oportunidades de inversión e ingresos en el largo plazo"

De hecho, la Comisión ha anunciado recientemente que adoptará un acto acto delegado que complete el Reglamento sobre taxonomía que cubra actividades que se han excluido, a falta de profundizar en sus implicaciones y alcanzar un mayor consenso.

Desde el punto de vista del experto en  Sostenibilidad y Gestión, lo que "debes hacer como empresa es reorientar tu estrategia a actividades que sean sostenibles, puesto que la taxonomía te va a ayudar a ello". "Tal vez tengas unos costes en el corto plazo, pero que seguramente te darán nuevas oportunidades de inversión e ingresos en el largo plazo".

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