Especial medio ambiente

Inteligencia artificial para luchar contra el cambio climático

  • Los casos de uso habilitados por IA ya han ayudado a las organizaciones a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 13%, según un informe del Instituto de Investigación Capgemini
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Normalmente asociamos la aplicación de la inteligencia artificial a cuestiones relacionadas con los negocios. Sin embargo, también es una pieza clave que está revolucionando investigaciones de todo tipo. En este contexto, la inteligencia artificial está ofreciendo importantes beneficios para las organizaciones en términos de reducción emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), eficiencia y reducción de residuos. De hecho, y según la Global e-Sustainability Initiative, GeSI la tecnología tiene el potencial de reducir 9,7 veces más emisiones de carbono de las que emite.

Asimismo, en los últimos dos años, los casos de uso habilitados por IA ya han ayudado a las organizaciones a reducir las emisiones de GEI en un 13% y mejorar la eficiencia energética en un 11%, según el informe del Instituto de Investigación Capgemini AI climática: cómo la inteligencia artificial puede impulsar su estrategia de acción climática.

El informe estima además que, para 2030, los casos de uso habilitados por la IA tienen el potencial de ayudar a las organizaciones a cumplir entre el 11% y el 45% de los objetivos de "intensidad de las emisiones económicas" del Acuerdo de París.

Barreras para su adopción

Sin embargo, a pesar de los muchos casos de uso de ofertas de acción climática, La implementación de escalado está resultando difícil: solo el 3% se ha escalado por completo.

La escasa inversión en tecnología y en seguimiento de datos, entre las barreras para la adopción de la IA

Como principales barreras para la adopción de la IA con el objetivo de combatir el cambio climático, la investigación señala una escasa inversión en esta tecnología y en seguimiento de datos, falta de plantilla con habilidades para asumir roles relacionados con los datos y la inteligencia artificial, y desaceleración de los objetivos climáticos debido a los efectos de la Covid-19.

Asimismo, el informe desvela una brecha de conocimiento, ya que el 84% de los ejecutivos encuestados preferiría compensar su huella de carbono antes que implementar soluciones tecnológicas para reducir su impacto medioambiental (16%).

Ejemplos de uso

Una colaboración de quince centros de investigación europeos, entre ellos el Image Processing Laboratory (IPL) de la Universitat de València (UV), ha recibido financiación del programa H2020 para analizar la influencia del cambio climático en los fenómenos meteorológicos extremos.

El proyecto XAIDA, tiene el objetivo de mejorar la detección de extremos climáticos y evaluar mediante Inteligencia Artificial (IA) los riesgos y su atribución a la actividad humana, así como elaborar material docente y divulgativo orientado principalmente a las generaciones venideras.

"Para ello, trabajamos con IA en tres direcciones. Por una parte, desarrollamos técnicas capaces de detectar en espacio y tiempo una gran variedad de extremos, como las sequías, por ejemplo. Por otra, desarrollamos modelos capaces de anticiparse a estos eventos y a impactos como las pérdidas en cultivos. Y por último tratamos de discernir si tales eventos hubieran sido posibles y con qué frecuencia e intensidad se hubieran dado en un mundo contrafactual sin la acción humana sobre el planeta", señala Gustau Camps-Valls, uno de los científicos españoles más citados mundialmente en su campo e Investigador Principal de la Universitat de València en el consorcio en declaraciones a Europa Press.

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