Especial Formación

La inteligencia artificial se cuela en las universidades

Madrid

La tecnología y la inteligencia artificial (IA) se están uniendo y sirven como una solución educativa que está en proceso de desarrollo y pronto pasará a ser la columna vertebral de una nueva estructura educativa. Tanto es así que, según Market Research Engine, el crecimiento de la IA global en el sector educativo alcanzará los 5,80 mil millones de dólares (alrededor de casi 5 billones de euros) para 2025.

Uno de los casos donde se emplea la inteligencia artificial es en el campo del marketing educativo, para lanzar llamadas de atención a los estudiantes que están buscando universidades en las que quieren inscribirse. La información les llega a través de correos a los potenciales alumnos y estos son personalizados con base a sus inquietudes, una tecnología que se emplea con frecuencia gracias a lo que ofrece la ''automatización del marketing''.

Son muchas las universidades que emplean funciones de esta IA, que sirve para aligerar las tareas de comunicación rutinarias de los centros de educación superior. Ya sean tanto de difusión de sus campañas publicitarias como a la hora de gestionar las matriculaciones, gracias a los correos de recordatorio para los estudiantes más olvidadizos, evitando las llamadas telefónicas al personal de admisiones, por ejemplo. Pero ese no es el único caso en el que se recurre a la inteligencia artificial.

Colaboración entre profesores e IA

Pero la IA no es algo novedoso como tal, sino que se ha integrado durante mucho tiempo en la educación superior de manera silenciosa de maneras como estas, a menudo para ahorrar dinero, una necesidad que se ha visto agravada por las restricciones presupuestarias relacionadas con la pandemia.

Ahora las herramientas sencillas impulsadas por la inteligencia artificial como los chatbots, el software de detección de plagio y las aplicaciones para revisar la ortografía y la gramática se unen a aplicaciones nuevas, más poderosas y controvertidas que responden preguntas académicas, califican tareas, recomiendan clases e incluso enseñan.

Por ejemplo, el Ministerio de Educación Nacional y Juventud de Francia ofrece un asistente de inteligencia artificial -creada por la start-up francesa Prof en Poche- llamada Mathia. Esta tecnología nació con la idea de facilitar a los profesores su labor a la hora de enseñar Matemáticas; permitiendo a los estudiantes de primaria comprender las matemáticas a través de la interacción de voz, la visualización en 3D y el aprendizaje personalizado.

En el caso de la universidad se están empleando los anteriormente mencionados chatbots, un software que se apoya en la Inteligencia Artificial y el Procesamiento del Lenguaje Natural simulando una conversación humana en función de cuán desarrollada esté su tecnología y para qué vaya a ser uso.

Por un lado, existen aquellos que no tienen intencionalidad educativa y sirven para ayudar a los docentes en las gestiones de tipo administrativo, como calificar tareas y exámenes. Por otro, los que sí tienen claros fines educativos y favorecen la enseñanza y el aprendizaje. Por lo que, al agregar nuevos métodos de aprendizaje e incluir el audiovisual como apoyo, poco a poco libera a los estudiantes de la estructura convencional que tanto hincapié hace en el aprendizaje teórico. También la personalización de los contenidos en función de la etapa de comprensión en la que se encuentre el alumno, proporciona que sea menos frustrante el proceso y conlleva a que estos puedan concentrarse con mayor facilidad.

La IA además puede ayudar a que los estudiantes puedan acceder de manera universal a los contenidos, independientemente del idioma que hablen o de si tienen discapacidades visuales o auditivas. Como Presentation Translator un complemento gratuito para PowerPoint que crea subtítulos en tiempo real mientras el profesor da la lección.

La IA a su vez puede servir como tutoría y apoyo fuera del aula. Esta tecnología aunque todavía es demasiado rudimentaria comienza a tomar forma. Existen programas de tutoría y de estudio que pretenden ser un apoyo para los estudiantes cuando se enfrenten con dificultades en casa a la hora de realizar las tareas o de preparar un examen.

Las herramientas tecnológicas están transformando el papel de los educadores

Una de las quejas más repetidas es la falta de una mayor atención individualizada y personalizada a los alumnos que, por razones de ratios, es imposible. Empresas como Carnegie Learning que desarrolla un diseño de instrucción inteligente que diferencia entre estudiantes y sus capacidades, detectando las brechas de conocimiento, redireccionando a cada alumno a nuevos temas cuando este está preparado para ello.

Es clave que los profesores logren aprender de estas herramientas, de ahí que se estén llevando a cabo iniciativas como Edubots

Las herramientas tecnológicas están transformando el papel de los educadores. Principalmente la IA se está integrando con herramientas educativas que ayudan a desarrollar habilidades y sistemas de prueba y dejando una marca progresiva en la industria educativa a medida que los esfuerzos dan frutos tanto a los profesores como a los estudiantes.

Pero también es clave que los profesores logren aprender de estas herramientas, de ahí que se estén llevando a cabo iniciativas como Edubots. Un proyecto que surge de las Alianzas para la Innovación en el marco del Programa Erasmus+, y cuenta como miembros del consorcio con seis universidades europeas, entre ellas, la Universidad de Granada. El objetivo es documentar y desarrollar las mejores prácticas en el uso de chatbots en la educación superior. Una herramienta cuyo mercado mundial se prevé que crezca, según el reciente informe de MarketsandMarkets, hasta los 9.400 millones de dólares (8 billones en euros) en 2024.

Pese a que la mayoría de los expertos están de acuerdo en que la presencia de los maestros es insustituible, habrá muchos cambios en su forma de trabajar, pero también se mejorarán las prácticas educativas y con ello, la educación.

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