Especial Empresas América

Las empresas energéticas españolas ganan cada vez más mercados en América

  • Las grandes cotizadas están repartidas por el continente y su peso no deja de aumentar
  • Ningún área se queda fuera: petróleo, gas, electricidad, infraestructuras...
Molinos de viento. Foto: iStock.

Las empresas energéticas españolas miran al otro lado del Atlántico; todas las cotizadas tienen intereses allí y han identificado la región como una de los focos de su crecimiento futuro, en todas las áreas del negocio, desde la generación eléctrica con energías renovables -ahora en plena expansión-, hasta la exploración y explotación de gas, petróleo y productos derivados, pasando por la construcción y la gestión de grandes infraestructuras de redes de transporte, o la comercialización y la venta directa.

La empresa con mayor presencia, por número de países, es Repsol. Con intereses en una docena de ellos, ya obtiene dos tercios de sus hidrocarburos allí, y en sus planes para los próximos años ocupan un lugar predominante varios campos de EEUU, Colombia, Canadá y Brasil. Durante el último año, además de hallazgos en EEUU -Pikka, en Alaska-, puso en marcha explotaciones en este país -Marcellus y Buckskin- y en Trinidad y Tobago, y se garantizó desarrollos futuros en Brasil y Bolivia, entre otros países.

Pero donde la petrolera presidida por Antonio Brufau concentró su actividad fue en México; allí está desarrollando un ambicioso plan para invertir 400 millones de euros y alcanzar una cuota del 8 al 10 por ciento de las gasolineras del país, además de entrar en negocios logísticos -alguno con CLH, que también logró presencia en Panamá-, y ya tiene 180 estaciones de servicio y contratos firmados para 240; también adquirió un 40% de la empresa local de lubricantes Bardhal. La cruz de la moneda le vino por Venezuela, por la situación del país y la fuerte presión del Gobierno de EEUU; redujo su exposición desde los 1.480 millones a cierre de 2017 a 456 millones a cierre de 2018.

La otra gran petrolera de raíces hispanas, Cepsa, recibió una de arena y otra de cal desde EEUU: la firma dirigida por Pedro Miró ha tenido que abandonar la compra de crudo en Irán como resultado de las restricciones impuestas por el presidente Donald Trump, pero muy recientemente ha dado entrada en su accionariado al fondo norteamericano Carlyle, que ha adquirido un 30%, con opción de subir hasta el 40%, en una operación que puede alcanzar los 4.300 millones.

Nueva organización

A medio camino entre el gas y la electricidad se halla Naturgy. Ya está implantando el plan estratégico diseñado por su presidente ejecutivo, Francisco Reynés, que se ha traducido en una profunda transformación. Parte de esta reestructuración afectó a la distribución de los negocios en América, ahora divididos en dos grandes áreas: Infraestructuras en Latinoamérica Zona Sur, que engloba los negocios de redes de gas y electricidad de Chile, Argentina, Brasil y Perú, e Infraestructuras Latinoamérica Zona Norte, que incluye los negocios de redes de gas y electricidad de México y Panamá. La empresa comercia con GNL en la región y tiene presencia en muchos otros países, pero con activos y negocios menores, alguno listo para la venta. En total, el citado Plan asigna una inversión en las dos áreas de 3.300 millones entre 2018 y 2022.

La plaza fuerte es Chile, donde lleva varios años en expansión, pero en los últimos tiempos han captado más atención los sucesos en Argentina y en Colombia. En el primer caso, la empresa está reforzando su apuesta, después de que el Gobierno reconociera el efecto de la hiperinflación del país en la retribución de la regulada actividad de distribución de gas. En el segundo caso, vuelve a estar de actualidad el conflicto que mantiene por Electricaribe, la ex filial de distribución eléctrica que aquel le intervino en 2016, acto por el que reclama una indemnización superior a los 1.400 millones en el tribunal de arbitraje de la ONU; con el cambio de Gobierno, y la aproximación del juicio, las dos partes han retomado las conversaciones.

Ya casi totalmente centrada en los negocios eléctricos -todavía mantiene algo de gas en América, a pesar de haber desinvertido en infraestructuras durante el año pasado- está Iberdrola. Sólidamente asentada en tres países, EEUU, México y Brasil, planea destinarles más de la mitad de los 34.000 millones que invertirá entre 2018 y 2022, ejercicio en el que la actividad americana le aportará el 35% del resultado bruto operativo, alrededor de 12.000 millones.

En EEUU, su filial Avangrid -segundo generador de renovables del país-, tras superar un ejercicio complejo por las fuertes tormentas, se centra en el desarrollo de nuevas plantas eólicas, incluyendo varios proyectos marinos de gigantescas dimensiones -entre los que se encuentra el mayor que acomete hasta la fecha, Vineyard Wind, que exige una inversión 2.400 millones- y en una línea de interconexión entre Maine y Canadá. En México, donde es el primer generador independiente, ha anunciado que mantiene su apuesta por el país y que invertirá unos 4.500 millones en seis años -el mandato del presidente Andrés Manuel López Obrador-, sobre todo en renovables y en ciclos de gas y cogeneración, a pesar de que el mandatario haya puesto en revisión muchas de las medidas adoptadas por los anteriores Ejecutivos.

En Brasil, donde invertirá 6.500 millones en el próximo quinquenio, su subsidiaria Neoenergia encara en los próximos meses su segundo intento de salida a bolsa, tras cancelar el primero en 2017, en el que valoró la empresa en unos 5.100 millones; Branco do Brasil, además, ha anunciado que aprovechará la oferta pública para vender su 9,3% en la compañía; la firma presidida por Ignacio Sánchez Galán, en todo caso, siempre se quedaría con más del 50% de los títulos. Durante los últimos meses, por otro lado, se adjudicó cuatro grandes líneas de transmisión eléctrica -exigirán 1.300 millones de inversión- y acaba de inaugurar un complejo hidroeléctrico.

Aunque no es una empresa energética pura, Acciona obtiene el grueso de sus ingresos de la división de energía y cuenta con activos de generación renovable en seis estados de Americanos. En México, a inicios de año, culminó la construcción de su mayor instalación renovable, la planta fotovoltaica de Puerto Libertad -más de 400 MW-, que está entrando en operación progresivamente; su participada Nordex, por otro lado, ha anunciado la construcción de una fábrica eólica en el país. Pero donde la sociedad presidida por José Manuel Entrecanales tiene una mayor apuesta es en Chile: proyecta dos eólicas y una solar hasta 2020, con una potencia conjunta de 331 MW. En EEUU este año inaugurará otro gran parque eólico.

Equipos y redes

En el capítulo de la fabricación sobresale Siemens Gamesa, que tiene fábricas en Brasil, México y EEUU, y vende sus aerogeneradores y equipos en todo el continente. La empresa hispanogermana está engrosando su negocio gracias a EEUU -su primer mercado en los últimos 12 meses-, Brasil y México; en total, América suma al 37% de los 9.124 MW registrados en el libro de pedidos de la empresa dirigida por Markus Tacke. Sus perspectivas son buenas, aunque la guerra comercial del presidente Donald Trump con China le ha provocado un incremento en los costes y una merma de los márgenes por los aranceles a las importaciones de acero.

Y ya en el capítulo de las infraestructuras de transporte de la energía, por el lado de los hidrocarburos, Enagás ha identificado Latinoamérica como una de sus áreas de expansión internacional. La compañía dirigida por Antonio Llardén compró recientemente el 10,9% de la norteamericana Tallgrass Energy por 525 millones, con opción a invertir 300 millones más en los proyectos de la firma. Sigue a la espera, no obstante, de que se resuelva en litigio que mantiene en Perú a cuenta del Gasoducto Sur Peruano, donde reclama al Gobierno la devolución de 400 millones en un arbitraje internacional.

Y por el lado de las redes eléctricas, REE cuenta con activos en Chile y Perú, países en los que aumentó sus activos de transmisión el año pasado con dos operaciones: en el primero adquirió en julio Centinela Transmisión, por unos 103 millones; en el segundo, ha comprado CCNCM, por 181 millones. La firma presidida por Jordi Sevilla quiere invertir en la región unos 1.000 millones hasta 2022.

Además, hay muchas otras empresas hispanas que no son estríctamente energéticas, pero tienen activides relacionadas: ACS, FCC, Ferrovial, OHL, Sacyr, Abengoa, Elecnor...

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