Especial Empresas América

Las constructoras, a la caza de las macroinversiones de América

Maqueta del Nuevo Aeropuerto Internacional de México.

Las constructoras españolas tienen en América su principal foco de actividad. Una condición que pretenden mantener gracias a los macroplanes de inversiones que tienen en marcha algunos de los países que lo componen. El más relevante es sin duda el de Estados Unidos, pero también Canadá, Colombia, Perú, Argentina, Chile y Brasil ofrecen grandes oportunidades.

No en vano, en los primeros meses de 2017 han ganado contratos por más de 12.000 millones de euros. La Administración Trump aún está definiendo los detalles, pero las cifras que se barajan superarían los 300.000 millones. Y son varias las firmas españolas que juegan con ventaja dada su consolidada posición, como Ferrovial, ACS y OHL. Otras, como Acciona y FCC avanzan en su crecimiento mientras que Sacyr trata de dar al fin el salto.

Estados Unidos ya es el principal generador de ingresos para ACS, por encima de los 12.000 millones de euros en el último año, lo que representa el 38% de su cifra de negocio total y más del doble que su siguiente mercado, Australia. En el presente curso, el grupo que lidera Florentino Pérez se ha hecho con contratos como la ampliación del centro de congresos Jacob K. Javits de Nueva York, valorado en más de 1.400 millones.

OHL, por su parte, ha logrado allí los mayores contratos de los últimos años, con una relevancia especial en Nueva York, que en 2016 creó más cartera que España. La constructora que preside Juan Villar-Mir confirmó el pasado mes de febrero su mayor adjudicación en el país. Se trata de la mejora de la I-405, cuyo presupuesto alcanza los 1.200 millones. Y hace escasos días ha sellado también la contratación del proyecto de rehabilitación de la línea de metro Canarsie Tunnel, en Nueva York, que con un importe de 460 millones supone el segundo mayor de su historia en Estados Unidos.

Ferrovial, por su parte, tiene una destacada presencia en Estados Unidos, tanto en el área de construcción como de concesiones y, con la compra de Broadspectrum, sellada hace un año, también ha entrado en el negocio de servicios e industrial. La multinacional ha obtenido sus mejores contratos en el país norteamericano en lo que va de año, fundamentalmente en el Estado de Texas. Ha sumado cuatro nuevos proyectos que en conjunto se acercan a los 1.200 millones. Destaca la construcción de la autopista Grand Parkway, por 790 millones. Mientras, FCC busca desembarcar en concesiones, al tiempo que sigue creciendo en servicios. En 2017 ya ha resultado adjudicatario de varios contratos, aunque de importes limitados.

Sacyr se alió con Manhattan Construction hace dos años y aún está a la espera de certificar su entrada. Se ha quedado a las puertas de algún contrato de carreteras en Florida y está pendiente de varias plantas de tratamiento de residuos.

Todas ellas tienen a sus equipos de licitación rastreando todas las oportunidades que puedan surgir. No en vano, sus nombres figuran en los procesos de proyectos tan importantes como el tren de alta velocidad de Texas, al que aspiran Ferrovial, Globalvia, Sacyr, OHL y ACS y que está valorado en más de 9.500 millones; la mejora y extensión del tranvía de Boston, con un presupuesto de 1.000 millones y por el que OHL es finalista; o la construcción de un túnel y ampliación del metro de Los Ángeles, por más de 7.000 millones y que interesa a Ferrovial.

Entre las concesionarias, Globalvia se estrenó el año pasado en Estados Unidos con la autopista Pocahontas y busca nuevas oportunidades tanto en carreteras como en ferrocarril, mientras que Abertis y Roadis también aspiran a proyectos en el país.

Más allá de Estados Unidos, las empresas de infraestructuras españolas también tienen el punto de mira en Canadá y en el ambicioso plan de inversiones que ha puesto en marcha el presidente Justin Trudeau. Sacyr ha creado equipos en el país para dar el salto y ya está en la disputa de varias infraestructuras. Se verá las caras con grupos como Acciona, ACS, Ferrovial y OHL, cuya presencia en el país norteamericano está consolidada.

El aeropuerto de México

Este año, sin ir más lejos, han conseguido varios contratos de relevancia en Canadá. Así, Acciona se ha adjudicado la construcción de la depuradora depuradora Lions Gate en Vancouver por 370 millones. Mientras, ACS ha hecho lo propio con la extensión del tranvía de Ottawa por 329 millones y con la construcción y posterior explotación de la Autopista 427, en Toronto.

Norteamérica es la nueva gran apuesta de los grupos de infraestructuras españoles, junto con, en algunos casos, Australia. No obstante, su primer mercado históricamente, Latinoamérica, sigue ocupando una posición de privilegio en su crecimiento. Su experiencia, propiciada por la facilidad del idioma, coloca a las constructoras españolas como favoritas para cualquier concurso.

El mayor contrato que han ganado en 2017 es el Nuevo Aeropuerto Internacional de Ciudad de México. Un consorcio integrado por FCC y Acciona, junto con las mexicanas ICA y Carso, propiedad ambas del magnate Carlos Slim -dueño a su vez de FCC-, firmaron en febrero pasado la adjudicación, valorada en 3.700 millones. Se trata de uno de los mayores proyectos ganado por empresas españolas en la región.

En el país azteca destacan igualmente otros contratos conseguidos por Acciona en los últimos meses, como la ampliación de la planta fotovoltaica Sonora Puerto Libertad, por un importe próximo a los 300 millones.

Colombia emerge asimismo como uno de los mercados más atractivos para las firmas españolas por su decidida apuesta por invertir en infraestructuras. En este marco se enmarca la reciente adjudicación de Sacyr para construir y explotar la Autopista Cúcuta-Pamplona, incluida en el programa de Cuarta Generación que tiene en marcha el país y cuyo presupuesto alcanza los 480 millones. En febrero pasado, las autoridades colombianas seleccionaraon a un consorcio participado por la madrileña Grupo Ortiz para ejecutar y operar la Ruta del Caribe 2, valorada en 460 millones. Mientras, OHL se ha hecho con la obra de una planta de cemento por 225 millones.

Argentina, bajo el gobierno de Mauricio Macri, ofrece un nuevo horizonte para las empresas internacionales. Allí Isolux Corsán ha ganado ya en el primer trimestre varios contratos, por un importe próximo a los 150 millones. Se incluye la construcción del Viaducto Paseo del Bajo. La compañía que preside Nemesio Fernández-Cuesta también se ha adjudicado, asimismo, un contrato en Nicaragua para construir y mantener un hospital por 56 millones.

Acciona se ha llevado dos contratos en Panamá por alrededor de 300 millones cada uno para rehabilitar una carretera y construir y operar dos potabilizadoras. También ACS ha ganado una planta potabilizadora en Gamboa por 220 millones y FCC ha ganado una obra por 80 millones.

Por su parte, Sacyr ha tenido éxitos en Chile con contratos menores, tanto de construcción como de concesión en su área industrial, al tiempo que Acciona y Cobra (ACS) se han hecho con proyectos de agua y redes eléctricas.

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