Especial Empresas América

El viaje de las aerolíneas hacia "la nueva normalidad"

  • Pedir la vez para ir al baño, menos vuelos, uso de mascarillas y más escalas
  • Iberia señala que la compra de Air Europa es más estratégica que nunca

El sector aéreo cambia la forma de viajar para recuperar las conexiones con América, uno de sus grandes mercados. En 2019 movió 15,14 millones de pasajeros.

Pedir la vez para ir al cuarto de baño, usar mascarilla, lavarse las manos constantemente con gel hidroalcohólico, limitar los contactos, olvidarse del efectivo y la prensa en papel, reducir el número de vuelos y programar escalas más largas para desinfectar los aviones y favorecer los embarques escalonados. Las aerolíneas están cambiando la manera de viajar para volver a volar, minimizando los riesgos de contagio por coronavirus y así reactivar cuanto antes las conexiones e impulsar la recuperación económica. Por ejemplo, Qatar Airways, que ha retomado la conexión con Madrid, ha cerrado las zonas comunes en los aviones para asegurar la distancia social, viste con EPI de cuerpo entero (incluidas gafas y batas) a su tripulación y les ha prohibido salir del hotel en los destinos en los que tengan que hacer noche. También toma la temperatura a sus trabajadores antes y después del vuelo. En esta línea, Iberia Express ha puesto mamparas en los mostradores y facturación y promueve las tarjetas de embarque digitales, mientras algunas aerolíneas han planteado que se reduzca el número de maletas o bultos a bordo de la cabina.

A corto plazo, la mirada de las compañías está puesta en Europa y en las rutas domésticas, ya que está previsto que sean las primeras en recuperarse. Lufthansa, por ejemplo, ya ha anunciado que volverá a volar a Valencia, Mallorca e Ibiza a partir de junio y Air France va a aumentar las frecuencias entre París, Barcelona y Madrid y retomará las conexiones con las islas baleares. La compañía francesa ha hecho este anuncio poco después de que el ministro de Transportes, José Luis Ábalos, dijera públicamente que están trabajando en crear "experiencias turísticas sanas y controladas especialmente con las islas", que tienen una evolución muy positiva en contagios. "Tendrán un origen sano y un destino sano y estará absolutamente controlado desde el punto vista higiénico para estimular el turismo en las islas", señaló Ábalos en TVE. En este punto, la Organización Mundial del Turismo ha elegido España para poner a prueba el pasaporte sanitario digital que monitorizará a los pasajeros a través de una app para certificar que no han sido contagiados o poner cotos a futuros focos. Así, el pasaporte sanitarios y las aplicaciones tendrán su hueco en la nueva forma de viajar.

Pero, las aerolíneas, especialmente las españolas, también miran a con mucho interés a América, su primer mercado transoceánico y gran apuesta de futuro. No en vano, en 2019 el tráfico entre España y el Nuevo Continente superó los 15 millones de viajeros, lo que supone un alza del 11,5% con respecto 2018, que ya registró un crecimiento espectacular con respecto a los años anteriores debido al incremento de las rutas y las frecuencias. Según los datos publicados por Aena, el tránsito de viajeros con México, destino al que Iberia llegó a volar tres veces al día, creció un 15,4% en 2019 hasta los 1,26 millones de pasajeros, lo que sitúa al país muy por delante de Argentina y Brasil y se convierte en el tercer destino más importante de América por detrás de EEUU y Colombia, que crecieron un 13% y un 6,4% respectivamente el año pasado y tenían buenas perspectivas para 2020, aunque las compañías ya tenían previsto ralentizar el crecimiento. Planes que no se van a cumplir y cifras que tardaremos en ver años, a pesar de que Iberia y el aeropuerto de Barajas siguen apostando por ser la puerta de entrada a América, tanto desde el Viejo Continente como desde Asia.

La Unión Europea ha ampliado hasta el 15 de junio el cierre de las fronteras con terceros países y el Gobierno de España ha decretado una cuarentena de 14 días para todos los pasajeros que lleguen desde el extranjero hasta que se levante el estado de alarma, que no está claro cuando va a ser, ya que depende de la evolución de la pandemia y de la desescalada. Aunque la incertidumbre sobre cuándo se va a poder volar y en qué condiciones es máxima, el sector tiene claro que se enfrenta a un mercado mucho más pequeño, que tardará en recuperar las cifras precoronavirus entre tres y cinco años. Así, todos los grupos aéreos están reestructurándose y revisando su red de rutas para hacer frente a la crisis de demanda y confianza que seguirá a la pandemia. Una reducción inicial del tráfico y las operaciones permitirá dar cierto aire a Aena y demás operadores aeroportuarios para implantar las nuevas medidas de seguridad sanitaria que implican distancia social, controles de temperatura y más digitalización y limpieza. La separación física de hasta dos metros, unida a los controles de seguridad ya existentes, van a limitar la capacidad de los aeropuertos.

En este contexto de reducción de actividad, hay aerolíneas como Norwegian que descartan volver a América hasta mediados del año que viene y que han dejado en el aire sus planes de expansión por Latinoamérica desde España para competir con Iberia y Air Europa. Por ejemplo, la compañía de bajo coste noruego está autorizada desde marzo de 2019 para realizar vuelos entre España y Perú y no solo no ha llegado a poner la ruta en marcha, prevista para finales del año pasado, sino que no está en el plan a medio plazo.

La batalla por América

Mientras Norwegian pliega velas, IAG sigue adelante con sus planes para reinar en el Atlántico y ayudar a impulsar la recuperación económica en ambos continentes. Al menos Iberia ha reiterado que la compra de Air Europa sigue en pie y están pendientes de la resolución de las autoridades de la competencia europea para renegociar el precio y cerrar la operación. No en vano, ninguna aerolínea tiene ahora la capacidad de soltar 1.000 millones de euros y la compañía de Globalia ya no los vale. "El sentido estratégico de este acuerdo sigue estando en vigor. Pensamos que esta operación es buena para el hub de Madrid (Barajas) e incluso para reconstruir el turismo desde un grupo fuerte, como es IAG", ha asegurado el todavía presidente de Iberia, Luis Gallego. En este punto, el alto ejecutivo reconocía que el acuerdo de compra-venta tiene una cláusula de ajuste de precio pero señaló que actualmente están más centrados en pasar la crisis del coronavirus, "que está siendo muy complicada", y en "acometer los cambios necesarios en las compañías para que el día de mañana tengamos sentido y futuro". Y es que, aunque haya menos rutas y se apueste por concentrar los vuelos en los principales aeropuertos y grandes corredores, IAG y, sobre todo su aerolínea Iberia, luchan por mantener su liderazgo en el tráfico entre América y Europa plantando batalla a Air France-KLM, cuya estrategia de expansión pasaba por crecer en Latinoamérica. Ahora habrá que ver cuál es su hoja de ruta. En 2019, antes del que el coronavirus pusiera al transporte entre la espada y la pared, IAG tenía el 19% de la cuota de mercado entre Europa y América Latina, igual que el grupo aéreo franco-holandés y muy por encima de Lufthansa, con el 9%. La compra de Air Europa llevaría al grupo que todavía preside Willie Walsh a hacerse con un 26% del mercado entre Europa y Latinoamérica y a ganar peso en Brasil, donde la aerolínea de Globalia tiene muchas conexiones. Son redes muy complementarias que, sin duda, habrá que revisar.

Además de Iberia, Renfe cerró 2019 con la mirada puesta en América, donde ha constituido una filial para pujar por proyectos y diversificar sus ingresos. El operador ferroviario comunicó a finales de febrero, antes de que el Gobierno aislara el país, que había firmado un acuerdo con Texas Central para el diseño y la operación del AVE que tiene pensado construir en uno de los Estados más grandes de EEUU. En abril, Texas Central despidió a todos los trabajadores y reconoció que la epidemia afectaría al calendario del proyecto, que todavía no tiene cerrada la financiación. La compañía que preside Isaías Táboas también ha mostrado interés en pujar por contratos de transporte público en varios países de América Latina, pero tampoco hay grandes avances. El coronavirus, que afecta a todos los países del mundo en mayor o menor medida, está dejando en el aire muchos proyectos.

Repatriaciones

Pese al cierre de las fronteras y las restricciones a la movilidad, que siguen vigentes en gran parte del mundo, Iberia ha mantenido una red mínima exterior para repatriar españoles. Todavía sigue operativa a la espera de poder recuperar parte de su actividad en julio.

A principios de mayo, la compañía de bandera española puso en marcha una tercera ola de repatriación para ayudar a más de 1.500 españoles a volver a sus hogares. Estos se suman así a los 8.000 que Iberia ha repatriado hasta ahora y a los 70.000 que lo hicieron a los vuelos regulares tras el estado de alarma. A finales de mayo, la compañía habrá operado ya casi 40 vuelos especiales con 20 países de los cinco continentes: Argentina, Argelia, Australia, Bolivia, Colombia, Ecuador, Filipinas, Gambia, Guinea Ecuatorial, Irlanda, Japón, Marruecos, Panamá, Paraguay, Perú, Polonia, República Dominicana, Senegal, Tailandia y Uruguay.

Hay muchos españoles que no pueden volver a nuestro país al no cumplir las condiciones de repatriación, por lo que necesitan que reactiven los vuelos comerciales para viajar. American Airlines ha sido la primera aerolínea en reconectar EEUU y España con un vuelo regular, oferta que muchos españoles están utilizando para volver. Aún así, la demanda es tan baja que la compañía está pensando en reducir la oferta diaria a cuatro vuelos a la semana a la espera de que se reabran las fronteras.

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