Energía

Bruselas valora calificar de renovable el 'hidrógeno gris' hasta fin de 2026

  • Analiza un periodo de transición para la generación procedente de fuentes fósiles
Foto: Dreamstime
Bruselas

La Comisión Europea ha trazado un plan para romper la dependencia de los combustibles fósiles de Moscú. La guerra de Rusia contra Ucrania ha puesto en evidencia el riesgo que entraña para la Unión Europea confiar su suministro energético a un socio no tan fiable. Así es que Bruselas trazó un plan para tratar de romper lazos con el Kremlin. El que ha sido bautizado como RePower EU propone dar un impulso a las renovables y romper con el gas de Moscú antes de 2030. Un horizonte para el que el hidrógeno se ha conjurado como un elemento esencial.

Así es que parte de la propuesta diseñada por el Ejecutivo comunitario pasa por implementar las tecnologías de hidrógeno como combustible alternativo en la producción de electricidad y en el transporte. Pero el hándicap radica en cómo producir ese hidrógeno. Tanto es así que la Comisión Europea estudia calificar la producción de hidrógeno a partir de combustibles fósiles como renovable.

El debate no es del todo nuevo. La Comisión Europea lanzó una consulta pública el pasado mayo en la que consultó a los actores del mercado y las partes interesadas acerca de las reglas que se debían aplicar al hidrógeno renovable, como parte de la Directiva de Energías Renovables de 2018.

Si bien en un primer momento Bruselas juzgó que la producción de hidrógeno renovable que requiera del uso de electricidad debe proceder de generación limpia, la Comisión Europea valora ahora relajar los requisitos de tal manera que esa electricidad pueda proceder también de la generación a partir de combustibles fósiles para aumentar la participación de energías limpias en la producción de energía limpia. Todo ello se enmarcaría en un periodo de transición hasta finales de 2026 que permita desarrollar estas tecnologías.

En definitiva, de lo que se trata es de que el Ejecutivo comunitario establezca la legislación para clasificar la producción de combustibles líquidos y gaseosos renovables de origen no biológico y establece un marco de transición para el desarrollo de tecnologías de producción de este combustible. La idea es dar certeza al mercado y sus operadores para invertir y desarrollar la tecnología y las infraestructuras necesarias para impulsar el hidrógeno como vector energético.

Múltiples vías

Lo cierto es que no hay una si no múltiples vías para obtener hidrógeno. Cuando la fuente son combustibles fósiles, este se denomina hidrógeno gris. Sin embargo, si este hidrógeno se obtiene a partir de combustibles fósiles, pero sin liberación de dióxido de carbono (CO2), se denomina hidrógeno azul. Por último, el hidrógeno verde es el que se obtiene de fuentes no convencionales d energía renovable, como la energía eólica, la energía solar, la geotérmica o la biomasa. El que tradicionalmente cabría considerar renovable como tal.

El Ejecutivo comunitario ya está habituado a debatir qué considerar renovable o no. El último se remonta a hace pocos meses, con la propuesta de taxonomía para decidir si incluir en la clasificación de inversiones verdes las inversiones en nuclear y en gas natural. Una norma que salió adelante el pasado junio, con polémica y condiciones.

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