Energía

Los líderes de la UE llegan a un acuerdo de mínimos para rebajar la factura eléctrica tras tensas negociaciones con Alemania

  • Los ministros de Energía de la UE se darán cita el próximo martes en Luxemburgo para abordar detalles más "técnicos",
  • Piden a la Comisión Europea que estudie la extensión del 'mecanismo ibérico' al conjunto de la UE
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Fueron horas de negociaciones, de acercar posturas y tratar de buscar el consenso con una Alemania reacia a abrirse a un límite a los precios del gas. Finalmente, hacia las tres de la mañana, los líderes de la UE anunciaron su resolución de poner en marcha fórmulas con las que abaratar el precio de la energía. Tras más de 11 horas de diálogo, la propuesta presentada por el Ejecutivo comunitario esta semana conseguía el respaldo de los jefes de Estado y de Gobierno, en un acuerdo político de mínimos que insta desarrollar un sistema de compras conjuntas de gas o fijar un corredor de precios en el índice de referencia de gas europeo, el TTF holandés.

Los líderes han convenido la puesta en marcha de mecanismos que abarcan la extensión del 'mecanismo ibérico' a todo el mercado comunitario, así como ideas planteadas esta semana por Bruselas, como las plataformas de compras conjuntas de gas como una fórmula de hacer acopio del poder de compra de la UE para adquirir el gas a precios más bajos o centralizar un mínimo de 15% de las adquisiciones de gas para su almacenamiento.

Del encuentro han salido una lista de medidas que continuarán siendo discutidas, según señaló el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel. No en vano, los ministros de Energía de la UE se darán cita el próximo martes en Luxemburgo para abordar detalles más "técnicos", tal y como señaló la presidenta del Ejecutivo comunitario, Ursula von der Leyen, a la prensa tras ver la luz un texto de conclusiones que la alemana calificó como "una buena y sólida hoja de ruta" para afrontar la crisis energética, que proporciona a Bruselas una guía "estratégica".

La cita se zanjó con un acuerdo de mínimos ante una reticente Alemania, respaldada por Países Bajos, que veían en las propuestas para limitar los precios del gas un riesgo para el suministro. Del lado contrario, al menos 15 Estados miembro que han planteado abiertamente que quieren topar el precio a todas las importaciones de gas, entre ellos España, Francia o Bélgica.

A su salida del encuentro, en presidente francés, Emmanuel Macron, quiso reforzar el mensaje de la "mantener la unidad europea" y resaltar el objetivo de "reducir los precios del gas" que había dado por finalizada la primera jornada de la Cumbre. Un mensaje que resonaba también en las declaraciones del presidente del Consejo que señaló: "hemos mandado una clara señal al mercado"

Por su parte, el canciller alemán, Olaf Scholz, señaló que falta mucho para que la propuesta sea concreta. En línea con las declaraciones del primer ministro holandés, Mark Rutte que instó a valorar los "pros y contras y las posibles ramificaciones".

En el documento de conclusiones, el Consejo Europeo insta a los ministros de Energía y a la Comisión Europea a presentar decisiones concretas "urgentemente", tras haber evaluado el impacto "en particular en los contratos existentes, incluida la no afectación de los contratos a largo plazo y teniendo en cuenta las diferentes combinaciones de las circunstancias nacionales".

Además, el texto final insta a la creación de "un marco temporal para la UE "para extender el mecanismo ibérico al conjunto de la UE, "incluido un análisis de costes y beneficios" y "evitando modificar el orden mérito, evitando al mismo tiempo el aumento del consumo del gas, abordado los impactos financieros y de distribución y su impacto más allá de las fronteras de la UE".

Y es que los principales argumentos y dudas que se venían planteando en las últimas semanas contra la aplicación de un límite al gas en el mercado mayorista de electricidad partían de la posibilidad de que aumentara el consumo de este hidrocarburo o que beneficiara a países vecinos como Reino Unido o Suiza con unas exportaciones de electricidad con niveles de precios más bajos que los nacionales.

En su intervención ante la prensa al finalizar la reunión, la presidenta del Ejecutivo comunitario ha señalado que el debate se centró en cómo limitar los precios excesivos y el TTF "que ya no refleja la situación del mercado", por lo que indicó que se desarrollará un nuevo índice y se trabajará en un mecanismo de corrección "para evitar los precios excesivos".

Además, la alemana ha indicado que Bruselas desarrollará "un índice complementario de precios para el gas natural licuado" y prolongará el marco temporal de crisis para que los países de la UE puedan ayudar a sus empresas, así como otras medidas para apoyar a hogares y empresas vulnerables

El debate

La reunión de jefes de Estado y de Gobierno de la UE ha estado marcada por la dificultad de acercar posiciones, especialmente con Alemania en aras de dar con un consenso a nivel de Veintisiete para poner un tope al precio de las importaciones de gas en el mercado comunitario.

Y es que la principal postura contraria a establecer un límite a los precios del gas al mercado comunitario la ha esgrimido Berlín, tan dependiente de las importaciones de Rusia de combustible fósil en su mix energético y en su industria, que ve en la propuesta de Bruselas de establecer un corredor de precios al TTF holandés --el índice de referencia europeo—un claro riesgo para el suministro.

Tampoco el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, manifestó especial apetencia por establecer un límite al precio del gas. De hecho, en una publicación en Twitter durante la noche señaló que la fórmula es similar a "ir a un bar y decirle al camarero que quieres pagar la mitad por la cerveza. No va a ocurrir. Los clientes no pueden reducir los precios de la energía. Sólo la diversificación y la competencia pueden".

Frente a esta postura, un consenso, más o menos generalizado, entre el resto de Estados miembro entorno a implementar un tope a las importaciones de gas, aunque no las fórmulas para llegar a tal fin. Todo pese a que la propuesta de Bruselas se articule como la opción menos polémica dentro de un mercado europeo con mixes energéticos completamente dispares y, por tanto, intereses diversos.

Ya a su entrada al encuentro de líderes, el presidente francés, Emmanuel Macron, instó a Alemania a no aislarse de la Unión Europea ya que, argumentó, "no sería bueno ni para Alemania ni para Europa" y abogó por "un amplio consenso".

La cita se planteaba como una llamada a un consenso político, sin avanzar en detalles técnicos. Un apremio a avanzar en fórmulas concretas a nivel comunitario para abordar la situación de los mercados de la energía, con el foco puesto en el gas. Un reclamo que zanjó la Cumbre informal de Praga de hace escasas dos semanas ante la deriva alcista de los precios de la energía en la cuenta atrás para el invierno.

Sobre la mesa estaba la propuesta presentada por la Comisión Europea esta misma semana para hacer frente a los altos precios de la energía. En un intento por limitar los precios del gas en el mercado con un mecanismo que generara consenso, Bruselas planteó un corredor dinámico de precios en el índice de referencia de gas europeo, el TTF (Title Transfer Facility) holandés.

Un instrumento que se plantea como temporal hasta que se establezca un nuevo índice de referencia complementario únicamente para el gas natural licuado, que se prevé estaría listo para la próxima temporada de relleno de almacenes en abril.

El empuje a la plataforma conjunta de compras de gas para llenar las reservas para el próximo invierno ha sido otra de las propuestas sobre la mesa, con un 15% obligatorio de centralización de las compras.

Y ya de la vertiente económica, la posibilidad de redirigir los 40.000 millones de euros de los fondos de Cohesión sin utilizar correspondientes al periodo 2014-2020 para destinar a hogares, empresas y a la industria. En línea con la reclamación de Países Bajos de aprovechar los fondos de la UE que no habían sido utilizados todavía.

De fondo, otros debates de cariz económico que planteaban crear un mecanismo similar al programa SURE, respaldado con deuda europea conjunta para dotar de ayuda financiera a los hogares. Un planteamiento ante el que España, Francia, Portugal o Grecia se mostraban favorables y otros como Austria, Dinamarca o Luxemburgo se mostraban más reticentes.

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