Energía

Comparar precios de distintos carburantes puede confundir al usuario

A partir del 1 de abril, todas las estaciones de servicio que en el último año hayan vendido más de cinco millones de litros o sirvan uno o varios combustibles alternativos -hidrógeno, electricidad, gas natural, GNC, GLP, GNL y biocarburantes, excepto los biocarburantes en mezcla-, deberán colocar, en un lugar visible, un cartel informativo, físico o digital, que mostrará el precio medio de venta al público de los carburantes con mayor penetración en el mercado por 100 km recorridos -incluyendo gas natural, hidrógeno y electricidad-. Con esta medida, el consumidor podrá conocer y comparar el coste que puede tener recorrer un número concreto de kilómetros en función de la alternativa energética empleada. Esta información deberá actualizarse cada tres meses. Sigue toda la información del sector de la energía en elEconomista Energía

Aunque desde el sector no dudan de la buena fe de la medida y apoyan que se proporcione al usuario una información lo más abierta posible, lo cierto es que, en términos generales, creen que la nueva obligación no será eficaz.

La Asociación Española de Operadores de Productos Petrolíferos (AOP), cree que la comparativa "podría confundir al consumidor", ya que, por un lado, se le va a facilitar simultáneamente y dentro del mismo espacio físico, "información de precios de los productos suministrados en el punto de venta expresados en dos unidades diferentes: c€/litro (PVP) y €/100 km (comparación precios); y, por otro lado, información de precios referidos a periodos temporales diferentes: PVP en el momento del repostaje y precio medio del trimestre anterior".

Además, añade, esta información podría resultar "absolutamente engañosa para los usuarios, según el precio de la electricidad que se elija o los modelos de vehículos que se escojan para la comparación", datos que, al cierre de esta edición, se desconocen. Sería irreal, explican desde AOP, comparar, por ejemplo, el coste de recorrer 100 km con un vehículo propulsado por gasolina 95 I.O., con el de recorrer 100 km con un vehículo eléctrico recargado en hora valle en ámbito doméstico.

Norma anacrónica y sinsentido

El director general de la Confederación Española de Empresarios de Estaciones de Servicio (CEEES), Nacho Rabadán, califica de "sinsentido" y de "completo anacronismo" que, en 2021, se obligue a poner carteles estáticos con información actualizada trimestralmente, "cuando esos datos se pueden sacar de una web que puede consultarse en tiempo real desde cualquier dispositivo móvil".

Rabadán tilda la norma de "inútil", ya que considera que la información que ciertas estaciones de servicio van a estar obligadas a exhibir, "no será precisa, sino una mera aproximación". A este respecto, el director general de CEEES señala que, para hacer la comparativa, será "muy sencillo" obtener los precios de gasolina y gasóleo acudiendo al geoportal, pero se desconoce "cómo se obtendrán los precios de las recargas eléctricas, si se tendrá en cuenta la carga domiciliaria y, en el caso de que así sea, qué tarifa eléctrica será la elegida".

Por otro lado, el hecho de que la norma obligue a exhibir esta información a las EESS que vendan más de 5 millones de litros anuales o a las que vendan cualquier combustible alternativo, supone, en opinión de CEEES "que la Administración penaliza, una vez más, a las estaciones de servicio que dan pasos hacia una economía baja en carbono, ya que serán éstas las que tendrán que mostrar esa información", de manera que el mensaje que se transmite es "que es más cómodo no innovar, no avanzar, no reconvertirse", algo que califican de "muy peligroso, porque sabemos que el tablero de juego se está moviendo y quienes no se muevan con él se quedarán fuera de la partida", a la vez que consideran que "no es la mejor manera de animar e incentivar a las EESS a incorporar nuevas energías a su oferta comercial".

Repostar y recargar son dos cosas distintas

Arturo Pérez de Lucia, director general de la Asociación Empresarial para el Desarrollo e Impulso de la Movilidad Eléctrica (AEDIVE) afirma que el mayor inconveniente de la nueva obligación, se basa en que "no se puede mirar al vehículo eléctrico con los ojos de la combustión, porque repostar y recargar son dos cosas totalmente diferentes".

Mientras que un vehículo de combustión -argumenta- "siempre tendrá que acudir a una estación de servicio para repostar, el usuario de un vehículo eléctrico tiene su principal recarga en el hogar o lugar de trabajo (vinculada) a precios realmente competitivos que pueden rondar los 0,50c€/100 km o incluso menos, además de disponer de la recarga de oportunidad (en centros comerciales, supermercados, etc.) que, en muchos casos, es gratuita, de manera que la recarga en estaciones de servicio será muy esporádica: para viajes largos o servicios de uso intensivo que puedan precisar alimentar la batería".

Por otro lado, añade Pérez de Lucia, "el repostaje de un vehículo térmico siempre es igual, pero no da el mismo servicio una recarga rápida, ultrarrápida o semi rápida". Por tanto, comparar el coste por kilómetro en una estación de servicio con otra, si ambas tienen tecnologías de recarga con distintas potencias, "no tiene sentido porque en un sitio el cliente cargará más rápido y en otro tardará más, y no se está comparando el servicio en términos equitativos, se compara el precio por kilómetro".

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