Energía

Las minas asturianas de carbón se pasan a la geotermia

El Grupo Hunosa ha sabido afrontar el reto de transformar una empresa eminentemente minera en una compañía que apuesta por la generación energética sostenible, donde las energías renovables locales juegan un papel fundamental. No te pierdas la nueva edición de elEconomista Energía

Actualmente, puede presumir de ser el artífice del mayor complejo geotérmico de España basado en el aprovechamiento de las aguas de mina para la climatización de diversos edificios ubicados en la localidad asturiana de Mieres que, por sus características tanto en caudal, como en temperatura y calidad, las hace susceptibles para este tipo de usos.

El proyecto geotérmico de Pozo Barredo comenzó su andadura hace ya 14 años para solucionar los altísimos costes económicos derivados del mantenimiento de las actividades de bombeo de agua en los pozos sin actividad, después de que distintos estudios realizados por la compañía concluyeran que el aprovechamiento geotérmico de las aguas de mina tenían un potencial aprovechable. Se trata de una solución innovadora, ejemplo de economía circular que crea, a partir de un problema, una fuente de riqueza y recurso sostenible.

Dichos costes se producen porque las minas de carbón asturianas actúan como un gran almacén subterráneo de agua generado por la intensa actividad extractiva desarrollada durante más de un siglo en el interior de la Cuenca Central Carbonífera de Asturias. Durante su explotación, se realizaron multitud de labores de infraestructura y arranque que, a su vez, generaron una red de fisuras y cavidades que incrementaron la infiltración y, por tanto, la necesidad de bombear el caudal al exterior.

Al cesar la explotación y detenerse el bombeo, se produce una inundación natural, de manera que el agua pasa a ocupar los espacios generados, las fisuras y, por último, los poros. Este proceso de inundación controlada tiene lugar hasta que se alcanza una cota mínima de seguridad. Para mantener ese nivel, es necesario un constante bombeo de agua para evitar posibles afecciones.

Primera fase: 4 MW de potencia instalada

La primera fase del proyecto de geotermia a partir del agua del Pozo Barredo llevada a cabo por Hunosa comenzó en el año 2006 con la puesta en marcha de las dos primeras instalaciones de geotermia para abastecer de calor y frío a dos edificios: el Hospital Vital Álvarez Buylla -de 28.000 m2 de superficie y 120 habitaciones-, y el Edificio de Investigación de la Universidad de Oviedo en el Campus de Barredo. La demanda de energía geotérmica anual estimada del Hospital ronda los 7 millones de kWh, mientras que la del Edificio de Investigación supera los 208.000 kWh.

En 2016, se sumó una tercera instalación que suministra energía geotérmica a la sede de la Fundación Asturiana de la Energía (FAEN) -entidad dedicada a la promoción y desarrollo de actividades de investigación, desarrollo tecnológico y formación relacionados con la energía - que ocupa un edificio rehabilitado en lo que era la antigua sala de compresores del mismo pozo. La demanda anual estimada de energía del edificio es de unos 72.000 kWh.

Las tres instalaciones, realizadas de manera independiente, han supuesto una inversión que ronda los 1,5 millones de euros y suman una potencia total de 4 MWt.

Durante el desarrollo y explotación de los tres proyectos mencionados y siendo conocedores de los avances tecnológicos en los sistemas de generación (enfriadoras) que permiten producir a las temperaturas convencionales de calefacción con COP razonables y, por tanto, la integración de todo tipo de edificios, desde Hunosa vieron la necesidad de modificar su Hoja de Ruta para el desarrollo de futuros proyectos de geotermia, ya que se estaban encontrando con diversos condicionantes que limitaban las posibilidades de crecimiento.

Por un lado, la propia infraestructura en los pozos hace difícil técnicamente añadir más sistemas de intercambio o impulsión a los ya existentes. Por otro lado, la relación consumo/distancia de los potenciales clientes es crítica. A esto se añade la difícil instalación de las enfriadoras en las salas de calderas de los edificios existentes por cuestiones de potencia eléctrica instalada y de espacio físico, así como el hecho de que recircular agua de mina puede provocar problemas de formación de incrustaciones en la tubería subterránea de distribución.

La conclusión a la que llegó Hunosa fue que los futuros proyectos no podían ser vistos de manera fragmentada para clientes concretos. Para poder extender la potencialidad del recurso geotérmico la manera más razonable, rentable y eficiente era desarrollar un District Heating (o Red de Calor) en el que, a través de una red de distribución, pudieran adherirse futuros clientes.

Segunda fase: 2 MW de potencia más

En línea con esto, a finales de 2018 la compañía comenzó las obras de la segunda fase del proyecto, el District Heating Pozo Barredo, que finalizaron el pasado verano y cuya puesta en funcionamiento, prevista para esta primavera, se ha retrasado a este otoño por la crisis sanitaria del coronavirus.

La nueva instalación geotérmica permitirá alimentar la Escuela Politécnica de Mieres de la Universidad de Oviedo, el Instituto de Educación Secundaria Bernaldo de Quirós y los edificios M-9 y M-10 (que suman 248 viviendas) de la nueva área residencial Vasco Mayacina, todos ellos también en Mieres, con la que los tres edificios conseguirán importantes ahorros energéticos.

Para garantizar la viabilidad del proyecto, Hunosa concurrió adicionalmente a la convocatoria de "subvenciones cofinanciadas por la Unión Europea a través del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) en régimen de concurrencia competitiva para favorecer el paso a una economía baja en carbono en todos los sectores" con el apoyo de la consejería de Empleo, Industria y Turismo del Principado de Asturias. La subvención concedida superó ligeramente los 500.000 euros para una inversión de algo más de 1,4 millones de euros.

La nueva red de calor geotérmica tendrá una capacidad de 2 MWt que, sumada a los 4 MWt de las tres instalaciones anteriores, supondrá una potencia total cercana a los 6 MWt, convirtiéndose en el primer proyecto que se desarrolla como red de calor con sistema de generación centralizado con geotermia de agua de mina.

La demanda de energía geotérmica anual estimada de la red de calor Barredo es de 2.462,88 MWh, que cubrirá el 100% de la demanda de calefacción y el precalentamiento de ACS en los edificios M-9 y M-10. La puesta en funcionamiento de todo el complejo (fase 1 + fase 2) evitará la emisión a la atmósfera de unas 636 toneladas anuales de CO2.

En la actualidad, el Grupo Hunosa trabaja en el desarrollo de un nuevo Distritc Heating a partir del agua de mina del Pozo Fondón, situado en Langreo (también en Asturias), con la idea de poder replicar las instalaciones desarrolladas en Mieres. Asimismo, analiza una futura hibridación con biomasa en el de Mieres con el fin de dar servicio a un mayor número de potenciales clientes.

El proyecto ha resultado adjudicatario de una subvención a cargo de los Fondos FEDER de 1,1 millones de euros para una inversión estimada de 2,2 millones. De momento, la red de calor dará servicio al centro de salud de La Felguera, un edificio de viviendas y el polideportivo, lista a la que aún podrían sumarse nuevos clientes dada la capacidad de la red. La compañía estima que la puesta en marcha de este proyecto evitará la emisión a la atmósfera de unas 407 toneladas anuales de CO2.

Con este tipo de proyectos, Grupo Hunosa pone en valor un recurso propio (la energía térmica contenida en las aguas de mina), para potenciar la recuperación de los recursos naturales locales y los espacios afectados por la actividad minera. Este proyecto, de marcado interés social, innovador y con baja huella de carbono, coloca a las comarcas mineras asturianas como referente en el desarrollo de nuevos proyectos energéticos.

comentariosforum0WhatsAppWhatsAppFacebookFacebookTwitterTwitterLinkedinlinkedin