Energía

La pobreza energética vuelve a crecer en España, según Eurostat

  • PSOE y Podemos han anunciado un cambio en la regulación actual
  • Ribera aprobó el año pasado una Estrategia Nacional contra la Pobreza Energética

La pobreza energética vuelve a crecer en España. Según los últimos datos de Eurostat, nuestro país ha vuelto a incrementar el porcentaje de personas que no pueden permitirse mantener un adecuado nivel de calefacción en sus casas.

Eurostat dio a conocer el pasado 6 de enero los datos de 2018 y en los mismos se aprecia como España ha pasado de un 8% de la población a un 9,1%. Esta cantidad se sitúa por encima de la media europea que se situó en el 7,3% frente al 7,8% del ejercicio anterior.

Este porcentaje alcanzó su punto máximo en 2012 (10,8%), y ha disminuido continuamente en los años siguientes.

La mayor parte de las personas que afirmaron que no podían permitirse mantener su casa suficientemente caliente se registraron en Bulgaria (34%), seguida de Lituania (28%), Grecia (23%), Chipre (22%), Portugal (19%) e Italia (14%).

El nuevo Gobierno, formado por PSOE y Podemos, ha incluido en su acuerdo una reforma del bono social de electricidad y gas pese a que el Gobierno aprobó en abril del año pasado la Estrategia Nacional contra la Pobreza Energética 2019-2024. Este instrumento, dividido en cuatro ejes de actuación y 19 medidas, ofrecía por primera vez una definición oficial sobre la pobreza energética, establecía indicadores para su seguimiento –que determinaban que, en aquel momento, existían entre 8,1, y 3,5 millones de personas que cumplen algunos de los criterios– y objetivos para su reducción a 2025: una meta del 50% y, al menos, una disminución del 25%.

WhatsAppWhatsApp
FacebookFacebook
TwitterTwitter
Linkedinlinkedin
emailemail
imprimirprint
comentariosforum0
forum Comentarios 0
Deja tu comentario
elEconomista no se hace responsable de las opiniones expresadas en los comentarios y los mismos no constituyen la opinión de elEconomista. No obstante, elEconomista no tiene obligación de controlar la utilización de éstos por los usuarios y no garantiza que se haga un uso diligente o prudente de los mismos. Tampoco tiene la obligación de verificar y no verifica la identidad de los usuarios, ni la veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de los datos que los usuarios proporcionan y excluye cualquier responsabilidad por los daños y perjuicios de toda naturaleza que pudieran deberse a la utilización de los mismos o que puedan deberse a la ilicitud, carácter lesivo, falta de veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de la información proporcionada.