Empresas y finanzas

Ayúdate a ahorrar gracias a las finanzas conductuales

No hay nada más irracional que los sentimientos de cada uno y, aunque pensemos que se circunscriben a la parte más íntima, está demostrado que las emociones afectan en la economía.

El dinero y las finanzas siempre van asociados a la racionalidad, y a lo estrictamente objetivo. Sin embargo, existe una disciplina que trata de explicar nuestros comportamientos económicos desde el punto de vista emocional, es la Economía Conductual. Esta doctrina estudia la parte subjetiva y sensitiva de los números, y trata de explicar, desde un punto de vista psicológico, los comportamientos que llevamos a cabo cuando nos planteamos algo tan sencillo como ahorrar u organizar correctamente nuestro dinero.

Todos los años nos ponemos como uno de los principales objetivos ahorrar, ya sea para irnos de vacaciones, comprarnos una casa, o para la jubilación. Pero esos planes a menudo, se desmoronan porque no tenemos un plan que nos ayude a hacerlo. Siempre encontramos motivos de peso para gastarnos el dinero, fruto de las cargas del día a día o porque nos falta fuerza de voluntad y motivación para hacerlo. Pues bien, de todo esto se encargan las llamadas finanzas conductuales. Está comprobado que, ante situaciones límite como la salud, el estrés o incluso la felicidad, las personas encontramos limitaciones para razonar y tomar decisiones objetivas. Nos dejamos llevar por las emociones, y a veces perdemos la noción de la realidad. Este tipo de comportamientos cotidianos también se extrapolan al ámbito de las finanzas, y a través de ellas podemos llegar a entender al ser humano.

De todo esto han hablado dos premios Nobel, e incluso varios políticos, entre ellos Barak Obama, se han apoyado en esta doctrina para manejar las cuentas. Daniel Kahneman, ganador del Nobel de Economía en 2002, publicó "Pensar rápido, pensar despacio", donde desarrolla esta teoría y señala que los humanos estamos condicionados por los sesgos ideológicos y por los atajos mentales. Kahneman sostiene que nos encontramos con dos trabas mentales a la hora de tomar decisiones, ya sea porque actuamos de manera inconsciente, sin pensar, llevados por impulsos, o porque, aunque tratemos de ser reflexivos, nos afecta la pereza.

Por su parte, Richard Thaler, que también recibió el premio de la Academia sueca, habló de la teoría del empujón. Pequeños estímulos o nudges, necesarios para no mantenernos perpetuamente con una decisión que no nos beneficia, sin hacer nada por cambiarla, porque nos arrastra el comportamiento general. Solemos dar la espalda al largo plazo, porque psicológicamente no pensamos en lo que nos deparará el futuro, sino que solo vemos lo que nos afecta a muy corto plazo, casi en el día a día. Para neutralizar todos estos problemas, a veces, necesitamos estos estímulos positivos que nos ayuden a tomar buenas decisiones.

Elaborar un presupuesto es importante para tomar conciencia de nuestras finanzas

La buena noticia es que no hay que preocuparse, porque podemos encontrar la solución adecuada a cada momento de nuestro ciclo financiero. Muchas veces no sabemos ahorrar porque realmente no hemos recibido ninguna educación financiera, sino que nos dejamos llevar por el día a día. Para evitar un caos en nuestra economía, podemos trazar un plan y elaborar un presupuesto. Un buen sistema de ahorro nos permitirá vivir más tranquilos y por consiguiente, más felices. Con un presupuesto tomaremos conciencia de nuestros ingresos y de nuestros gastos. Podemos detallar cuánto dinero nos gastamos y en qué. Lo que debemos conseguir es tener una cuenta con más ingresos que gastos, si no es así, tenemos que cambiar nuestro sistema de ahorro.

El ahorro es importante, pero, para aumentar el patrimonio hay que invertir. Debemos estudiar qué instrumentos financieros son más acordes a nuestras necesidades para que el dinero no esté quieto. Para invertir de manera eficaz hay que tomar en cuenta las dos reglas de oro: obtención de un rendimiento mayor al índice de inflación y a mayor ganancia, mayor riesgo.

Para evitar caer en todas esas trampas mentales y darle un empujón a nuestro ahorro y nuestra capacidad inversora lo mejor es dejarnos asesorar. Afortunadamente podemos contar con asesores financieros profesionales como los Family Bankers de Banco Mediolanum, que nos facilitan información sobre lo que podemos hacer con nuestro dinero. Evitaremos así la parte emocional y tomaremos la decisión que más nos convenga, teniendo en cuanta el estudio minucioso de nuestras finanzas.

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