Empresas y finanzas

La CNMC y su homólogo francés tumban el proyecto de interconexión gasista con Francia

  • El coste previsto del proyecto ascendía a 442 millones
  • Los reguladores recomiendan análisis más detallados a los promotores

Las autoridades reguladoras de España y de Francia, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) y la Comisión de Régulation de l'Energie (CRE), han decidido rechazar el proyecto de interconexión gasista de los transportistas de ambos países, Enagás y Teréga, valorado en 442 millones de euros. Los reguladores, en una decisión común, recomiendan "realizar evaluaciones adicionales" y "valorar si el proyecto pudiera proporcionar un ratio coste-beneficio claro y positivo en el futuro".

El proyecto STEP (siglas de South Transit East Pyrenees), consiste en un nuevo gasoducto entre España y Francia a través del Pirineo Oriental. Impulsado por la UE, está declarado Proyecto de Interés Comunitario y ha gozado de subvenciones europeas para preparar varios estudios previos.

En la parte española comprende los gasoductos Martorell-Figueres y Figueres-Frontera francesa, con una longitud aproximada de 106 km, y una estación de compresión en Martorell. En la parte francesa comprende un tramo entre la estación de compresión de Barbaira y la frontera española, con una longitud de 120 kilómetros.

El importe del proyecto estimado por Enagás y su homólogo francés, Teréga, es de 442 millones, de los que 152 millones le corresponden al transportista español. El proyecto permitiría ofrecer una capacidad de intercambio adicional de gas de 180 GWh diarios de Francia a España y de 230 GWh diarios de España a Francia. La capacidad actual es de 225 GWh diarios, de los que 60 GWh se pueden interrumpir de Francia a España.

Utilidad relativa

Varias fuentes del sector venían indicando que el STEP tenía una utilidad relativa, desde el momento en que los sistemas gasistas del norte y del sur de Francia no están conectados, con lo que la integración de la Península Ibérica en el mercado europeo que persigue Bruselas -junto con una mayor seguridad de suministro continental-, iba a ser limitada, al no poder acceder a los suministros rusos y noruegos.

Y ahora los reguladores indican que rechazan el proyecto, algo que ya se veía venir desde que se filtrase hace muchos meses el recelo de la parte francesa.

En su informe conjunto, la CNMC y CRE exponen que el coste del proyecto es elevado -sobre todo en el lado francés-, que sólo en dos de los seis escenarios analizados -uno en el que el GNL es muy caro y otro en el que falta gas en Argelia- los números son negros, y que todo el beneficio se concentra en España y Portugal.

También indican que los transportistas han presentado un proyecto con capacidad totalmente interrumpible, que no podrán usar los agentes del mercado para firmar contratos de compraventa a largo plazo, lo que a su vez impedirá que bajen los precios del hidrocarburo en la Península.

Adicionalmente, señalan que tampoco hay interés real en el mercado, como demuestra que la actual capacidad de interconexión no esté congestionada y que así lo hayan revelado la media docena de consultas públicas realizadas, dos de ellas por la Comisión Europea.

Análisis adicionales

Los reguladores recomiendan a los transportistas realizar evaluaciones adicionales, tanto del coste-beneficio como de la capacidad ofrecida o el papel futuro del gas en la región tras la aprobación del paquete europeo de energía limpia.

Enagás, consultada por elEconomista, únicamente indica que la empresa está al servicio de lo que indiquen los reguladores. Es conocido, no obstante, que no era un proyecto muy atractivo para ella por su escaso importe y su gran complejidad.

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