Empresas y finanzas

Los creadores de tatuajes reclaman derechos de autor a las firmas de videojuegos

La industria de los videojuegos se han encontrado con una fuente inesperada de querellas en los tatuajes de los jugadores de futbol, baloncesto o fútbol americano. Al contrario de lo que pudiera parecer, las ilustraciones que lucen las estrellas del deporte en su piel -y que cobran vida en los videojuegos con extraordinaria fidelidad- no son propiedad de sus portadores, sino de los dibujantes que los diseñaron y estamparon originalmente. Por ese motivo, y según informa The New York Times, algunos creadores de tatuajes han llamado a la puerta de los gigantes de los videojuegos para solicitar lo que les corresponde.

El mismo periódico desvela que cualquier ilustración creativa es susceptible de someterse a los dictados de la propiedad intelectual, según ha sondeado de la Oficina de Derechos de Autor de los Estados Unidos. Eso también incluye la tinta y el diseño que se muestra en la piel de cualquier persona. De esa forma, el hiperrealismo del que hacen gala los desarrolladores de videojuegos puede convertirse en un coste adicional para una de las industrias más exitosas del mundo de los contenidos. A modo de ejemplo, según indica NYT, la compañía Solid Oak Sketches ha cobrado los derechos de autor de cinco tatuajes que aparecen claramente visibles en tres jugadores de la NBA, entre ellos Lebron James, y que fueron utilizados en la serie NBA 2K.

La controversia se centra en el hecho obvio de que los famosos pueden exhibir libremente sus tatuajes en lugares públicos y por lo tanto convertirse en objetivo de fotografías o vídeos, pero no queda tan claro que los mismos tatuajes puedan recrearse digitalmente en avatares sin el consentimiento de sus creadores. Y donde hay dinero e interés siempre aparece un bufete de abogados dispuesto a sacar provecho. Ante este nuevo panorama, los agentes de los deportistas y famosos han animado a sus clientes a que redacten un contrato específico sobre esta cuestión cuando se sometan a las agujas de un tatuador.

Hasta el momento, los creadores de tatuajes no han puesto especiales reparos a que sus trabajos aparezcan en las celebridades, ya que eso representa una publicidad global para sus trabajos, aunque en ninguna de las estampaciones aparece la firma de su creador. Estos artistas pueden exigir derechos de autor a otros competidores que reproduzcan sus trabajos o dibujos. Asimismo, los tatuadores deben pedir autorización a los responsables de los derechos si reproducen cualquier obra protegida.

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