Empresas y finanzas

El temor a un repunte de la prima de riesgo hace temblar la banca italiana

  • Un 10% de los activos del sector se encuentra invertido en deuda del Estado
El ministro italiano de Asuntos Europeos, Paolo Savona. Foto: Reuters.
Milán

La guerra presupuestaria entre Roma y Bruselas tiene una víctima predestinada: la banca transalpina. La semana pasada, mientras el Gobierno populista preparaba el borrador de los Presupuestos que enviará hoy a la Comisión Europea, el aumento de la prima de riesgo convirtió a las entidades financieras en el blanco de la especulación.

Los bancos italianos se encuentran entre los principales poseedores de bonos del Tesoro de Roma (con poco menos de 365.000 millones en agosto, según los últimos datos de Reuters, un 10% de los activos totales del sector). Y la tensión sobre la deuda en los mercados pone a prueba la solidez de su patrimonio.

Un informe de Credit Suisse, difundido el pasado lunes, indica que una subida de 200 puntos básicos de la prima de riesgo (con respecto a los 238 puntos de final de junio) reduciría el ratio de capital ordinario (CET 1) de los principales bancos en unos 66 puntos, "desencadenando ampliaciones de capitales". Según los analistas de la firma suiza, las entidades italianas cotizan a un "importe bajo pero sujeto a presión adicional".

El nivel critico de 400 puntos básicos es el mismo identificado por Paolo Savona, economista y ministro de Asuntos Europeos, que en una entrevista a la televisión pública RAI declaró estar "bastante seguro" de que el diferencial no alcanzará los 400 puntos porque "el mercado no quiere una crisis".

Aunque, indicó Savona, "si el diferencial tuviera que ir fuera de control, habría que cambiar la ley presupuestaria". El titular de Interior y líder de la Liga, Matteo Salvini, desmintió sin embargo cualquier marcha atrás: "Aunque si el diferencial alcanzara los 400 puntos, seguiremos por nuestro camino".

El broker español Fideentis calculó en un informe el nivel crítico de diferencial para los diferentes bancos italianos, con respecto a un punto de partida fijado en 267 puntos, la prima de riesgo observada al término del primer trimestre de 2018.

Para Banco-BPM, entidad recién nacida de la fusión de dos bancos cooperativos, el diferencial debería subir unos 715 puntos antes de suponer un peligro; para UBI (otro banco mediano) unos 321; para el rescatado MPS, 335; para Credem 576 puntos; y para BPER necesitaría una subida de hasta 2.017 puntos. El banco de negocios Mediobanca tiene 5.095 puntos de margen antes de hacer saltar la alarma, mientras el principal banco transalpino, Intesa, se conforma con 1.075 puntos. Para la entidad financiera más internacional, Unicredit, el nivel crítico es una subida del diferencial de 696 puntos.

Si se considera que en 2011 el diferencial tocó un máximo de 574 puntos (desencadenando la crisis del Gobierno de Silvio Berlusconi y la llegada de un Ejecutivo tecnócrata presidido por Mario Monti), muchos de los bancos italianos de momento tienen margen de maniobra. Sin embargo, las tensiones sobre la deuda italiana amenazan con dar el golpe mortal a algunas entidades problemáticas. Carige, sumida en una difícil reestructuración, se hundió la semana pasada en la bolsa. Según el BCE, que en julio tumbó el plan de ampliación, el banco "no puso en marcha" ninguna medida para reducir los riesgos.

Horizonte plagado de riesgos

El pasado martes la vicepresidenta de la entidad Letizia Reichlin explicó que el nuevo consejo de administración está trabajando para vender activos deteriorados y recapitalizar el banco, aunque, subrayó Reichlin, "esperando que nuestro país no cree demasiadas turbulencias en el mercado. La situación de la banca que está precipitando".

El riesgo es que la caída de una entidad -aunque problemática- desencadene una oleada de ventas en la bolsa, tumbando el sector. Otro peligro es que una descalificación de la deuda italiana por parte de Standard&Poor's y Moody's (que tienen previsto revisar la nota respectivamente el 26 y el 31 de octubre) pueda provocar ventas masivas por parte de los fondos internacionales.

El pasado miércoles una fuente de la UE explicó a la agencia Reuters que el BCE comenzó a observar con "más atención de lo habitual" el nivel de liquidez de los bancos transalpinos. Aunque "no existen motivos de alarma", la Eurotorre estaría controlando los depósitos y el mercado interbancarios que las entidades utilizan para prestarse dinero sin pedir colaterales, para medir la confianza de los operadores.

De hecho, los próximos meses prometen ser un suplicio para la estabilidad económica de Italia. Mientras el Gobierno está sumido en un pulso con Bruselas que dispara la prima de riesgo, hay que considerar que la retirada de las compras de deuda del BCE (que en 2019 pasarán de 70.000 millones a 30.000 millones de adquisiciones), seguirá presionando sobre el coste de la deuda. En 2018 Italia tiene todavía que vender bonos por 40.000 millones, mientras en 2019 Roma necesita recaudar por lo menos 250.000 millones de euros.

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comentariosforum1

Viriato
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¿Nada mas tiemblan los italianos?.

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