Empresas y finanzas

La plantilla de Ryanair de cinco países hará huelga el día 28: claves para sobrevivir a los paros

  • En Bélgica se suman a los paros de España, Italia, Holanda y Portugal

Ryanair afronta de nuevo una complicada semana con huelgas en cinco países, después de que su personal de cabina en Bélgica rechazase la propuesta de la aerolínea y decidiese sumarse a los paros convocados el 28 de septiembre en España, Italia, Portugal y Holanda. La compañía había planteado a los sindicatos aceptar la normativa laboral belga a partir de marzo de 2020 para aquellos trabajadores contratados, pero la oferta resultó insuficiente para persuadir a la organización.

La firma irlandesa, no obstante, confía en que la mayoría de los empleados de los cinco países llamados a protestar trabajen con normalidad. Su confianza contrasta con la beligerancia de las centrales, que amenazan con un paro cada mes hasta que haya acuerdo. Las posibilidades, con todo, quedaron ayer parcialmente en evidencia en la bronca junta anual celebrada a las afueras de Dublín.

Uno de los objetivos de las organizaciones de trabajadores pasaba por presionar a los accionistas para que forzasen un cambio al frente de la aerolínea. Aunque los inversores evidenciaron su malestar tras un verano marcado por los paros industriales y las cancelaciones, tanto el consejero delegado, como el presidente de Ryanair, fueron confirmados en sus cargos, aunque en el caso de David Bonderman, con más reservas que las afrontadas por Michael O'Leary, quien recibió un contundente apoyo del 98,5%.

Accionistas en contra

El presidente, por el contrario, sufrió el escarnio de la rebelión de los accionistas, después de que casi el 30% votase en contra de su continuidad, tras 22 años en el puesto. De hecho, muchos de los que acabaron respaldando su permanencia han avisado a Bonderman de que está ante su última oportunidad: si no hay una "evolución" patente al timón, la próxima vez podría no correr tanta suerte.

La paciencia se agota, por lo que tanto O'Leary como Bonderman están obligados a reconducir las consecuencias de un año complicado. Los inversores reclamaron un "liderazgo fuerte, independiente y visible", una demanda ante la que el consejero delegado mostró cierta empatía y, mientras, O'Leary reivindicó la existencia de una "sucesión clara" para miembros de la junta y todos los ejecutivos y, adicionalmente, sembró dudas sobre su futuro.

Tras 24 años al frente, la junta tiene interés en que continúe, pero él no lo tiene tan claro: una vez su mandato deba renovarse en 2019, le han propuesto cinco años más, pero él es reacio a comprometerse a un contrato tan a largo plazo y ha planteado una fórmula a dos o tres años y renovar cada doce meses.

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