Empresas y finanzas

España avanza en oncología: 11 nuevos fármacos en un año

Imagen: Dreamstime.

El control del gasto público en medicamentos propiciado por el acuerdo entre el Gobierno y Farmaindustria en noviembre de 2015, unido a la mejora del escenario económico, aceleró el acceso de los pacientes a 11 nuevos medicamentos oncológicos en 2017, según revelan los datos de IQVIA de diciembre de 2017.

Hasta entonces, España se encontraba muy rezagada respecto a otros países europeos en el proceso de aprobación de las condiciones de precio y reembolso de las nuevas moléculas contra el cáncer aprobadas entre 2012 y 2016. Condiciones, hay que recordar, que dependen del proceso de negociación abierto entre el Ministerio de Sanidad y las propias compañías, que pueden decidir si lanzan al mercado el medicamento al precio reembolso acordado o bien solicitan una revisión, lo que retrasa en última instancia el acceso de los pacientes a las nuevas terapias.

El Sistema Nacional de Salud solo había conseguido dar luz verde a 20 nuevas terapias de las 55 lanzadas en el mundo durante el periodo y se encontraba muy por detrás de otros países como Italia (28 oncológicos aprobados), Francia (29), Reino Unido (38) o Alemania (42), que había dado luz verde a más del doble que España. En este último caso, su sistema de libertad de precios durante el primer año hasta que se asigna la tarifa final de reembolso empuja a las farmacéuticas lanzar sus novedades en el mercado alemán antes que en cualquier otro país europeo.

El uso de las nuevas inmunoterapias contra el cáncer también es muy desigual incluso entre los países europeos. España se encuentra, por ejemplo, a la cola en la utilización de los inhibidores PD-1 y PD-L1 de las terapias dirigidas con un consumo de 738 unidades por millón de población, frente a las 1.825 unidades de Alemania, las 1.799 de Francia o 1.232 de Italia.

Estas diferencias en el acceso a tratamientos que han demostrado su efectividad pueden deberse a restricciones clínicas o de reembolso público. Facilitar el acceso de los pacientes a las nuevas terapias sin comprometer la sostenibilidad de las cuentas públicas se ha convertido en una de las políticas prioritarias para cualquier Gobierno.

Razón por la que el Ejecutivo de Mariano Rajoy selló el acuerdo anual con Farmaindustria que hoy sigue vigente, y que liga el ritmo de crecimiento del gasto en medicamentos innovadores a la evolución de la economía y obliga a la industria a retornar el valor económico correspondiente al exceso de crecimiento sobre el alza del PIB real. A falta de datos globales que confirmen este balance, un fruto de este pacto podría ser que las aprobaciones de terapias oncológicas de alto precio se agilizaron hasta acercarse al nivel de Italia o Francia.

En cualquier caso, "los productos disponibles en el mercado y el tiempo de aprobación de los nuevos medicamentos se han alineado con nuestro entorno europeo", según señalan fuentes de Farmaindustria. No obstante, y a pesar del nuevo escenario de crecimiento económico abierto en España, todavía había 24 tratamientos oncológicos que no estaban disponibles todavía en España en diciembre del año pasado, frente a los 11 que no lo estaban en Alemania. España no es una excepción en la búsqueda de soluciones.

Muchos países europeos están adoptando distintos enfoques para financiar los nuevos medicamentos por su elevado coste para los sistemas públicos de salud. Bélgica, Países Bajos, Luxemburgo y Austria han lanzado una iniciativa conjunta para negociar con las compañías precios más asequibles de las innovaciones con el fin de asegurar el acceso de los pacientes y la sostenibilidad de sus sistemas.

En el caso de los países nórdicos también han puesto en marcha un mecanismo para hacer las valoraciones de las innovaciones y establecer un sistema de compra conjunta, fórmulas de precios concertados que desde Farmaindustria se ven con cautela y con la condición de que estos acuerdos no supongan retrasos en el acceso.

Unos 1.700 millones al año

A pesar de que el gasto farmacológico de España en oncología es todavía bajo -1.717 millones de euros en 2015, el 35,64% del total de los costes directos del cáncer, según un informe de Omakase Consulting- si se compara con otras partidas de gasto y sería asumible, como sostienen en Farmaindustria, el ritmo actual de crecimiento y las previsiones de nuevos lanzamientos en los próximos años apuntan que serán un factor de presión para las cuentas públicas, sin tener en cuenta los beneficios y ahorros derivados de estos tratamientos en el largo plazo.

En EEUU, el gasto en las nuevas terapias contra el cáncer se duplicó entre 2012 y 2017, hasta situarse en los 50.000 millones de dólares, y la consultora IQVIA espera que alcance un valor de 100.000 millones en 2022. Dos tercios del crecimiento hasta 2017 hay que apuntarlo a las terapias lanzadas en los últimos cinco años. El ritmo de aprobaciones y los precios de los nuevos lanzamientos elevarán el gasto mundial por encima de los 200.000 millones de dólares, con incrementos anuales del 10-13 por ciento anual.

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