Empresas y finanzas

La UE subirá su objetivo de reducción de CO2 del 40% al 45%

  • El incremento de las metas de renovables y eficiencia lo permiten
  • Los 28 también han aprobado la normativa de gobernanza energética

La UE incrementará su objetivo de reducción de emisiones de CO2 para 2030, en relación a los niveles de 1990, desde el actual 40% hasta el 45%, como resultado de la mayor ambición de los 28 socios comunitarios en energías renovables y eficiencia energética.

Según ha anunciado el comisario europeo de Clima y Energía, Miguel Arias Cañete, los nuevos objetivos en ambas materias -del 32% y el 32,5% respectivamente-, implican "de facto" que la UE está en disposición de incrementar su meta de CO2, algo que presumiblemente se anunciará en la próxima Cumbre climática de la ONU (la COP 24), que se celebrará en diciembre en Polonia.

Arias Cañete se refirió a ello en una reunión preparatoria de la COP con China y Canadá, dos países muy implicados y relevantes en la lucha contra el calentamiento global.

El comisario recordó que el compromiso presentado por la UE en el histórico Acuerdo de París consistía en alcanzar "al menos" una reducción de las emisiones de carbono del 40% en 2030, vinculado a lograr un 27% de penetración de renovables y un ahorro de energía de otro 27%, pero a la vista de los citados incrementos aprobados por los socios comunitarios, la meta del CO2 puede estar "ligeramente por encima del 45%".

Arias Cañete también anunció que la UE, tras estos acuerdos, ya puede trabajar en su estrategia climática para 2050, que espera presentar en Polonia.

Gobernanza energética

Para alcanzar los objetivos de clima y energía, la UE no solo ha aprobado nuevas normas sobre renovables, eficiencia energética y eficiencia energética en edificios; el pasado martes de madrugada también se cerró un acuerdo entre la Comisión, el Consejo y la Eurocámara sobre la próxima directiva de gobernanza energética, es decir, el modo en que la UE logrará sus metas.

El sistema de gobernanza se basa en que los socios comunitarios remitan informes sobre su situación a la Comisión periódicamente, para que ésta compruebe que se va a llegar a los objetivos -son de rango europeo, no estatal- y adopte medidas correctoras en caso contrario, por ejemplo mediante las normas de ecodiseño de los electrodomésticos o con más exigencias de reducción de CO2 al transporte.

Para facilitarlo, se establecen metas intermedias de renovables y eficiencia en 2022, 2025 y 2027, y los objetivos, además, se podrán revisar al alza al menos en 2023.

Los Estados tienen que remitir a la Comisión el primero de los referidos informes, el Plan integral de energía y clima, el próximo diciembre, en calidad de borrador. El Ejecutivo comunitario lo revisará y se lo devolverá a sus autores, para que corrijan lo inadecuado y le envíen el Plan definitivo en diciembre de 2019, junto con otro Plan de largo plazo, con vistas a 2050, introducido por el Parlamento Europeo en las últimas negociaciones.

La futura directiva de gobernanza ha eliminado el objetivo de que la UE sea neutra en carbono en 2050, sustituyendo esa fecha por la expresión, mucho más indefinida, de "tan pronto como sea posible". También vuelve a incluir el objetivo de que las interconexiones -el gran caballo de batalla del anterior Gobierno- entre los países europeos alcancen el 15% en 2030.

En los Estados hay desconfianza por el teórico poder que adquiere la Comisión, puesto que decidirá quién cumple y quién no, y tendrá notable libertad a la hora de aplicar medidas correctoras.

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