Empresas y finanzas

España se juega 1.542 millones en Estados Unidos

La aceituna negra pagará arancel en EEUU

El gigante estadounidense es el sexto país al que más alimentos y bebidas exporta España, y el primero fuera de la Unión Europea. Lo que más le vende es aceite de oliva, vino y aceitunas.

El arancel del 4,47 por ciento que Estados Unidos ha aprobado a la aceituna negra española para frenar su crecimiento en el país no sólo amenaza el sistema de ayudas de la Política Agraria Común (PAC) en Europa, sino que podría extenderse a otros productos alimentarios españoles.

Actualmente, Estados Unidos representa el sexto país en el ranking mundial de exportaciones de alimentos españoles -después de Francia, Italia, Portugal, Reino Unido y Alemania- y es el más importante fuera de las fronteras europeas. De acuerdo con los datos de la Federación de Industrias de Alimentación y Bebidas (Fiab), en el año 2016 España vendió al gigante norteamericano productos por un valor de 1.542 millones de euros, lo que supuso un 20 por ciento más que un año antes, y más del doble que diez años atrás cuando las exportaciones patrias a Estados Unidos apenas superaban los 700 millones de euros.

La cifra actual supone además que el mercado estadounidense representa ya el 6 por ciento de toda la exportación de la industria alimentaria española. En el último ejercicio, y siempre según los datos de Fiab, los principales productos exportados a Estados Unidos fueron el aceite de oliva -por valor de 445 millones de euros-, el vino (294 millones) y las aceitunas (228 millones).

Para evitar precisamente que las aceitunas sufran ante el nuevo arancel, que no será definitivo en cualquier caso hasta el próximo verano, el Gobierno español está estudiando ya posibles medidas de apoyo. Así, se ha abierto la puerta, por ejemplo, a estudiar ayudas económicas a las empresas afectadas por la investigación de la Administración estadounidense para afrontar el alto coste jurídico del proceso y, si fuese necesario, acudir junto a la Unión Europea (UE) ante la Organización Mundial del Comercio (OMC).

No sólo eso. La ministra de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, Isabel García Tejerina; la secretaria de Estado de Comercio, María Luisa Poncela, y los representantes de la Interprofesional de la Aceituna (Interaceituna) se han reunido ya en Madrid para decidir los siguientes pasos que darán en el litigio.

El origen del problema está en que los productores de aceituna negra de Estados Unidos acusan a las empresas españolas de vender el producto en el mercado norteamericano un 40 por ciento más barato que el suyo. Es la principal argumentación que figura en el escrito presentado el pasado 22 de junio por las californianas Bell-Carter Foods y Musco Family Olive ante el Departamento de Comercio, para solicitar la apertura de una investigación y que se ha saldado, de momento, con la imposición provisional del arancel.

Estas dos compañías, unidas en la llamada Coalición para el Comercio Justo de Aceitunas Maduras, llegan a decir que son "los productores de Estados Unidos los que han desarrollado el producto", alertando de que "si no se toman medidas de ámbito comercial acabarán desapareciendo".

Acusación de 'dumping' a la aceituna española

En el escrito se dice expresamente que "los envíos de aceitunas maduras españolas han aumentado más del 50 por ciento en los últimos cinco años, desde aproximadamente unas 38.000 toneladas a un total de 58.000 toneladas, ya que el producto importado tiene un precio un 40 por ciento o más por debajo del estadounidense". Son acusaciones, en cualquier caso, que el secretario general de la Asociación de Exportadores de Aceitunas de Mesa (Asemesa), Antonio de Mora, niega tajantemente.

Según dice, aunque es cierto que en los últimos 20 años los productores españoles se han hecho con el 33 por ciento del mercado norteamericano -las empresas locales tienen un 50 por ciento y el resto se lo dividen otros países del sur de Europa y el norte de África-, "en ningún momento se ha hecho dumping [práctica comercial que consiste en vender un producto por debajo de su precio normal, o incluso por debajo de su coste de producción, con el fin de ir eliminando las empresas competidoras y apoderarse del mercado]".

El 'Brexit', otra amenaza para las exportaciones

Si esas acusaciones prosperaran y las exportaciones españolas de las aceitunas se vieran comprometidas, nuestro país tendría que hacer frente a otra mala noticia para la venta de sus productos de alimentos y bebidas en el exterior, ya que junto al potencial problema de Estados Unidos se suma la incertidumbre que genera el Brexit para esta industria.

Si Estados Unidos es el sexto país al que España más exporta, el mercado británico tiene aún más peso en nuestras ventas en el exterior, al ocupar la cuarta posición del ranking, por detrás de Francia, Italia y Portugal, según los datos de Fiab. El problema es que con el Brexit llamando a la puerta, nadie en la industria es capaz de asegurar qué va a pasar con las exportaciones de alimentación y bebidas españolas y, de pasar algo negativo con ellas, a qué otro destino podrían reenfocarse.

Según el Instituto del Comercio Exterior (Icex), el peso del sector agroalimentario en las exportaciones a Reino Unido supone casi el 20 por ciento del total, destacando las frutas frescas, las hortalizas, las bebidas -vinos y espirituosos mayoritariamente-, las conservas de frutas y verduras, los aceites, la bollería, los preparados alimenticios diversos, las conservas de carne y de pescado, y los productos lácteos -básicamente quesos-.

Una larga lista y un alto porcentaje que hacen que Fernando Miranda Sotillos, director general de Producciones y Mercados Agrarios del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, ya haya manifestado que "es necesario que todos los agentes implicados -Administraciones Públicas y sector privado- comiencen a preparar y a identificar aquellos posibles puntos de disrupción y sus costes adicionales, bajando al detalle, como qué productos exportan, cuándo exportan y a través de qué cadena logística se exportan al Reino Unido". Además, ha recordado que tras el Brexit se pasará de tener intercambios comerciales con un país miembro de la UE a exportar a un tercer país.

Mientras, el embajador británico en España, Simon Manley, ha señalado que "Reino Unido espera tener con España una relación estrecha que facilite que las relaciones comerciales sean libres y sencillas para fomentar la exportación, la importación y las inversiones".

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