Empresas y finanzas

Una empresa de Kenia convierte excrementos humanos en combustible

Sede de Nakuru Water and Sanitation Services Company's.

Las empresas no dejan de innovar en el campo de la energía. Uno de los últimos avances procede de una empresa de Kenia, que convierte residuos fecales humanos en una fuente de combustible que sirve para cocinar o para la calefacción.

El funcionamiento es aparentemente sencillo. Camiones recogen el exceso de heces de los residentes de la ciudad de Nakuru, y la transportan a la Nakuru Water and Sanitation Services Company's, donde la vacían en cubas para que se seque durante dos o tres semanas. Una vez secos, los trozos se calientan en un horno a altas temperaturas, con el objetivo de quemar los gases nocivos y aumentar la cantidad de carbono del producto, haciéndolo más inflamable.

Además, este es el proceso que permite que las heces pierdan su particular y desagradable olor, según informa Quartz. El material salido del horno se muele fino, y se mezcla con melaza para crear briquetas (bloques sólidos de combustible) que parecen carbon.

Estos bloques se venden por 50 centavos de dólar el kilo, y los usuarios aseguran que es un cumbustible que quema más y que genera menos humo que el carbón o la leña.

Solución al problema de alcantarillado

Solo un 25% de la población de Nakuru tiene acceso al sistema de alcantarillado de la ciudad, por lo que este nuevo cumbustible puede ser también una solución para los problemas de saneamiento.

Para ello, es necesario que la planta de procesamiento, que actualmente trata dos toneladas de residuos al mes, aumente su capacidad. Desde la compañía aseguran que tienen como objetivo quintuplicar su tamaño para finales de este año.

Otros proyectos

Este no es el primer proyecto que trata de reutilizar las heces humanas. Bill Gates anunció en 2015 la financiación de una máquina que transforma desechos humanos en agua potable y electricidad. El Janicki Omniprocessor toma el nombre de Peter Janicki, el CEO de la empresa de ingeniería Janicki Bioenergy, encargada de desarrollar y construir la máquina.

El mecanismo del Janicki Omniprocessor consiste en extraer el agua de las aguas residuales a través de un proceso de secado. A continuación los desperdicios secos se queman para generar vapor y este es el que produce la energía eléctrica. Mientras, el agua extraída durante el proceso de secado se filtra y se limpia para que sea segura para beber.

Por su parte, la NASA trabaja desde 2006 para encontrar la forma de reutilizar los excrementos humanos y otros deshechos en combustible para las naves espaciales, lo que permitiría facilitar la vuelta de la Luna a la Tierra en futuras exploraciones.

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