Empresas y finanzas

Trinitario Casanova, así se hizo millonario el frutero que compró el Edificio España

La historia de Trinitario Casanova, el millonario alicantino que ha comprado el Edificio España al grupo chino Wanda, guarda paralelismos con los relatos épicos hollywoodienses del sueño americano.

Casanova pasó de ayudar a su padre a vender fruta en su puesto a realizar enormes operaciones de compra-venta inmobiliaria que le han hecho multimillonario.

Según relata el diario El Mundo, el presidente del grupo Baraka es un rico singular. Sus amigos aseguran que es un hombre normal, con el que disfrutan tiempo de ocio cenando o tomando cañas, que goza de un humor envidiable y tiene una máxima: "Trabajo, trabajo y trabajo". El empresario es seguidor del Real Madrid, y muy generoso: invita a sus amigos y socios a ver los partidos del club blanco por toda Europa.

Tampoco descuida las causas sociales. Creó una fundación en Murcia para apoyar a jóvenes empresarios y a niños en familias con dificultades.

Entre sus excentricidades, destaca un avión privado que modificó para alojar únicamente 12 plazas y crear un dormitorio y un despacho. Este jet suele alquilarlo al futbolista Leo Messi o al Fútbol Club Barcelona cuando lo han requerido.

El Tío Gilito es su ídolo, le pierden las chaquetas americanas en colores chillones, tiene dotes para la canción y un olfato superdotado para los negocios.

Ya lo demostró cuando empezó a trabajar con su padre, en su frutería de Orihuela. Pronto comenzó a encargarse de negociar con los proveedores por su astucia y talento. Su primer gran negocio, sin embargo, llegó de la mano de tierras, con la compra-venta de unos solares que le permitieron independizarse a los 22 años.

Ahí radica la especialidad del empresario: comprar a bajo precio, aportar valor a las propiedades con reformas o desarrollo de los terrenos y vender para obtener grandes beneficios. Con un solo movimiento vendiendo un local de Gran Vía 44, en Madrid, ganó más de dos millones de euros en una semana.

No tiene un plan distinto con el Edificio España, que asegurá colocará "en cuatro días" tras la reforma que planea emprender. Tras haberlo comprado por diez millones más de lo que pagó Wanda, resulta más complejo saber qué gana Casanova con la operación, y este valor apunta a un nuevo privilegio para negociar con los asiáticos del grupo.

La operación ha sido del agrado de Wang Jianlin, el presidente de Wanda, que se encontraba entre la espada y la pared por la negativa del Ayuntamiento de Madrid de que pudiera modificar la fachada tras diseñar un proyecto que incluía un cambio total. Ahora, Trinitario cuenta con el beneplácito del influyente empresario asiático, que podría ser el primer paso para una nueva diversificación en su negocio.

Como todo empresario poderoso, también Trinitario Casanova tiene sombras: fue condenado a un año de cárcel por inflar el valor de las acciones de Banco Popular difundiendo falsos rumores sobre una futura compra.

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