Empresas y finanzas

La Sareb reduce el número de sus activos sólo en un 6% en tres años

  • El volumen de inmuebles y créditos asciende aún a más de 186.000 unidades

La Sareb apenas ha reducido el número de sus activos en un 6,1 por ciento desde su creación completa, a principios de 2013. En estos tres años, la compañía presidida por Jaime Echegoyen ha disminuido el volumen de inmuebles y préstamos en 12.091 unidades, lo que supone un 6,1 por ciento, acumulando a cierre del ejercicio pasado aún un total de 186.120, según desglosa en su informe anual aprobado por la junta de accionistas.

La firma, que se creó con los activos tóxicos de las entidades que recibieron ayudas públicas, cuenta con doce años para poder desprenderse de esta cantidad de activos, que están valorados en 43.000 millones tras las ventas realizadas y el deterioro en su tasación como consecuencia de la caída de precios.

La baja reducción en el número de préstamos e inmuebles se debe, en parte, a la transformación de la cartera hacia activos más líquidos. Desde su nacimiento, la Sareb ha ido convirtiendo créditos en pisos y suelo para poder sacarlos al mercado de una manera más rápida y ante los impagos de los mismos. Así, el volumen de líneas de financiación a promotores ha disminuido en unas 10.000, hasta poco más de 80.000, mientras que los inmuebles se han recortado en unos 2.000, a pesar de que las desinversiones superan las 30.000 desde el nacimiento de la capital semipúblico.

La junta de la Sareb aprobó las cuentas del ejercicio pasado, que estuvieron lastradas por la nueva circular de provisiones. Además, autorizó el caje de deuda subordinada por capital para reforzar su solvencia tras las pérdidas cosechadas en ejercicios anteriores. La empresa convertirá 2.170 millones de euros. Tras esta operación, el Estado -a traés del Frob- reforzará ligeramente su participación, ya que cuenta con más deuda que los actuales socios. Pasará de tener un 45 a un 45,9 por ciento de los títulos.

Además, algunas aseguradoras entrarán con participaciones reducidas en el capital de la compañía, ya que hasta ahora sólo contaban con bonos subordinados. El resto de accionistas -bancos- diluirán levemente su peso. El Santander seguirá como socio privado principal.

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