Empresas y finanzas

El 'banco malo' italiano pone en riesgo al sector financiero

Bandera de Italia.

El país crea un fondo de capital privado para limpiar los 'activos tóxicos' de las entidades, pero sin capacidad para que asuma los créditos impagados que acumula Monte dei Paschi, el mayor problema.

Un fondo de rescate que no sólo resulta más pequeño de lo necesario, sino que también pone en vilo la estabilidad de la banca italiana. El banco malo transalpino sigue avanzando entre incógnitas: es demasiado tarde para pedir fondos europeos (en 2012 cuando España lanzó la Sareb, Roma seguía diciendo que su banca era sólida) e Italia no puede emplear dinero público (tiene pocos recursos y aún así la Comisión Europea le impide utilizarlos). La solución tiene que pasar por fondos privados.

El banco malo italiano, de hecho, no es un verdadero banco, sino un conjunto de medidas que buscan ayudar a las entidades financieras a deshacerse de unos 360.000 millones de créditos dudosos (casi 200.000 millones incobrables). La primera intervención fue anunciada a finales de enero tras una larga negociación con Bruselas: prevé un sistema de garantías públicas al tramo senior (el más seguro) de los créditos dudosos.

El objetivo del Gobierno es que las garantías ayuden a "desbloquear" el mercado. El problema sigue siendo el precio: muchos bancos asignan a estos créditos un valor en libros demasiado alto, mientras los compradores interesados (sobre todo fondos de capital riesgo norteamericanos) ofrecen sólo una mínima parte del valor nominal.

Por esto, el Ejecutivo de Roma ha decido sacar adelante otra iniciativa: la creación de un fondo participado por los grandes bancos italianos (y por la entidad pública CDP) que tendrá un doble objetivo. De un lado, participará en las ampliaciones de capital de los bancos en apuros; del otro, podrá comprar créditos dudosos. A falta de la tercera parte del proyecto -es decir, un decreto que agilice la recuperación de los créditos por parte de los bancos - la creación del fondo, denominado Atlante (es decir Atlas, el joven titán al que, según la mitología griega, fue condenado a cargar sobre sus hombros los pilares de la Tierra) representa el corazón del banco malo italiano.

Incertidumbres considerables

Las incógnitas acerca de su funcionamiento y de su capacidad financiera han levantado muchas preocupaciones. Según la agencia de calificación Fitch, para las mayores bancos italianos se presentan "riesgos considerables", ya que el Gobierno ha involucrado a estas entidades en sus esfuerzos para respaldar los bancos más débiles y preservar la estabilidad del sistema.

"Según nuestros análisis, la solidez financiera de los grandes bancos se debilitará y los rating podrían verse afectados si hay nuevas peticiones por parte del Gobierno para que estas entidades ofrezcan nuevo soporte extraordinario al sector" explica la agencia.

Los dos principales bancos del país, Intesa Sanpaolo y Unicredit, participarán al fondo con 1.000 millones cada una, pero ya desembolsaron 900 millones cada una a finales de 2015 para intervenir cuatro bancos locales en quiebra.

Los analistas destacan además un "riesgo de ejecución". Según Fitch, el fondo impulsado por el Gobierno podría ser visto en Bruselas como una ayuda de Estado, a pesar de ser participado en la gran mayoría por capitales privados (el Banco postal público CDP sólo aportará 300 millones).

El fondo, según el Gobierno italiano, recaudará unos 6.000 millones, pero comprando deuda en el tramo junior librará otros recursos, generando un apalancamiento de al menos 50.000 millones.

La creación del banco malo obecede a la preocupación existente sobre el nivel de activos tóxicos que acumula el sector. El Fondo Monetario Internacional acaba de lanzar una nueva alarma sobre el récord de morosidad en Italia, más del doble que la española, de la británica o de la media de la zona euro.

Una diferencia tan grande entre España e Italia se debe sobre todo a la decisión de Roma de desatender los problemas de la banca en los últimos años, mientras el PIB transalpino retrocedía más de 9 puntos. Ahora los dos bancos más grandes y sólidos del país se encuentran con un nivel de morosidad por encima del 15 por ciento.

El indicador más interesante es el llamado ratio Texas, que pone en evidencia la relación entre los créditos dudosos y patrimonio, es decir, indica si los bancos pueden soportar posibles pérdidas sobre los impagos. Si este valor está por encima del 100 por ciento, la estabilidad de una entidad está en vilo.

Los datos indican que Intesa y Unicredit se acercan al 80 por ciento, así como BPM, el banco cooperativo que acaba de anunciar la fusión con el menos sólido, Banco Popolare, para crear la tercera entidad del país.

Hay dos bancos que tienen un Texas bastante elevado, pero no altísimo: UBI y BPER, ambos por encima del 100 por ciento. Estas entidades se encuentran entre los 10 principales bancos cooperativos del país que la reforma aprobada por el Gobierno obliga a fusionarse, con el intento de crear entidades mas grandes y solventes.

Muchos más graves son los problemas del tercer banco italiano, Monte dei Paschi di Siena, cuya relación entre créditos dudosos y patrimonio supera el 200 por ciento, que sigue siendo la herida abierta, ya que el nuevo fondo Atlante no puede cargar con su peso.

Lo que Atlante podrá hacer, será, en vez ayude a los dos bancos cooperativos más pequeños, Popolare di Vicenza y Veneto Banca, ambos con un Texas ratio por encima del 210 por ciento.

Estas entidades se preparan para salir a bolsa dentro de junio y necesitan una inyección de capital de 2.500 millones de euros. Éste será el banco de prueba del nuevo fondo de rescate italiano. Un éxito de Atlante en estas operaciones sería, para el Gobierno italiano, la prueba que la banca transalpina todavía puede encontrar una salida al problema de los créditos dudosos.

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