Empresas y finanzas

Lo nuevo de Tesla es todo futuro: no estará disponible hasta la próxima década

  • La fabricante necesitará fondos adicionales para desarrollar el Model 3
  • Decenas de miles de personas lo reservaron sin conocer sus especificaciones
Para viajar en este coche imaginario hacen falta 1.000 dólares y mucha paciencia. TESLA

Al Tesla 3 no dejan de calificarlo como "coche del futuro", y quizá es la mejor denominación que nadie podría haber elegido. Porque todo en este vehículo eléctrico que pretende revolucionar el mercado automovilístico gracias a la producción a gran escala es potencial. Pese a que al terminar el sábado cerca de 300.000 personas habían dejado en la caja de la fabricante 1.000 dólares cada uno en concepto de depósito, a la compañía no le salen las cuentas: le faltarán meses y efectivo para desarrollarlo a tiempo.

Las expectativas eran tan grandes la pasada semana que muchos de los consumidores pagaron antes, incluso, de conocer las especificaciones y detalles tan relevantes como el precio. Después de aflojar la billetera pudieron saber que el coche 100% eléctrico más popular se venderá a partir de 35.000 dólares, aunque eso será en su versión más básica, puesto que el plan es ingresar entre 50.000 y 60.000 dólares de media.

Con esos cálculos, el plan inicial era desarrollar el vehículo a toda prisa, y comenzar a venderlo a finales de 2017 y, a partir de ahí, escalar la producción hasta las 500.000 unidades anuales en 2020. Eso son buenas noticias para la compañía, pero muy malas para los compradores más remolones.

Bajo ese plan de despliegue del producto, se calcula que buena parte de los que han hecho el depósito no tendrán el vehículo en su garaje hasta dentro de unos años. Conforme a las estimaciones realizadas por analistas, cerca de la mitad de las reservas que se han hecho no estarán listas antes de 2019, como pronto. Y buena parte de ellas no se materializarán hasta 2020, así que quienes quieran comprarlo directamente en el mercado tendrán que esperar a la próxima década.

Peor aún: las previsiones más optimistas señalan que a finales de 2018 las fábricas de Tesla podrían estar vomitando menos de 77.000 unidades anuales en el mercado. Eso significaría que cerca de 40.000 personas que realizaron su reserva antes de conocer el precio o la potencia del Tesla 3 tendrán que esperar a que llegue 2019 para tener su vehículo.

Necesito caja para darte voltios

Para Tesla el éxito de las reservas anticipa un problema, de complicada pero empresarialmente rentable resolución. La compañía que fundó Elon Musk, que ya ha tenido que dejar esperando en otras ocasiones a los compradores por su incapacidad de cumplir con las previsiones de fabricación, tendrá que encontrar financiación pronto para poder engrasar las nuevas líneas de producción.

De momento, la fabricante del coche eléctrico es una perfecta máquina de perder dinero. En 2015 sus accionistas vieron cómo 900 millones de dólares abandonaban el patrimonio neto de la compañía, pero aplaudieron con fuerza por el incremento de precio de la acción, consecuencia a su vez del crecimiento desaforado en el número de unidades producidas: un 52% más que en 2014, hasta un total de 50.580.

El modelo elegido para el pre-lanzamiento del Model 3 le habrá reportado a la compañía varios centenares de millones de dólares, imprescindibles para construir nuevas factorías y -no conviene olvidarlo- para desarrollar un producto que por el momento es sólo un prototipo. Pero Tesla necesitará algo más que 1.000 dólares por cliente y buenas intenciones.

La empresa ya había adelantado que este año espera registrar un flujo de caja libre positivo (en términos simples, el efectivo que está entrando en la empresa tras descontar el que sale para hacer frente a las inversiones), cerrando así uno de los principales motivos de preocupación para los accionistas, gracias entre otras cosas al crecimiento progresivo en las ventas de su Model X.

Pero eso fue antes de que se conociese la escala real en la que se mueve la demanda del Model 3, así que ahora se da por hecho que la compañía deberá recurrir a más endeudamiento o -más probablemente- a nuevas emisiones de capital en el mercado (la última fue en agosto de 2015, por valor de 500 millones de dólares) si quiere que el Model 3 deje de ser todo potencia.

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