Empresas y finanzas

Sidorme pone a la venta una cartera de siete hoteles por 25 millones

  • Espera abrir cuatro establecimientos en los nueve primeros meses de 2016

La cadena hotelera Sidorme está negociando la venta de una cartera de siete activos por los que pide unos 25 millones de euros. Según explico Jairo González, consejero delegado de Sidorme a elEconomista, su objetivo es comercializar los hoteles en una única operación y entre los interesados se encuentran grandes fondos de inversión y socimis. ?De momento no hemos alcanzado un acuerdo de precio, pero estamos negociando las rentas?, asegura González.

Con esta operación, el grupo, que se encuentra en pleno proceso de crecimiento, podría desapalancar su balance de cara las nuevas inversiones, pero reconoce que no tienen prisa, ya que se mueven en unas rentabilidades "en las que nos sentimos muy cómodos".

Además de estos siete hoteles en propiedad, la cadena cuenta con otros tres en régimen de alquiler, que en total suman 1.230 habitaciones, y ya tiene en marcha la construcción de otros tres hoteles.

La estrategia de ubicación del hotel está siendo claro en su éxito, ya que el décimo hotel ha sido recientemente abierto al público en la calle Fuencarral 52 y el undécimo se encuentra en construcción en la calle de la céntrica Montera 10-12.

El duodécimo está también en construcción y ubicado entre el aeropuerto de Donostia San Sebastián y la capital guipuzcoana y el décimo tercero se abrirá el próximo mes de enero en San Sebastián de los Reyes (Madrid), en las proximidades de La Moraleja y de la Terminal 4 del Aeropuerto de Madrid.

Para la apertura de los nuevos hoteles va a destinar 10 millones, que se sumarán a los 45 millones desembolsados por la compañía para formar su cartera actual desde que iniciara su andadura en 2006, cuando abrió el primer hotel en Mollet del Vallès. Con estas inversiones, la cadena espera superar los 10 millones de euros de facturación en 2015, con un resultado operativo (ebitda) positivo superior a los 2,7 millones y un resultado neto después de impuestos superior a 1,3 millones de euros, según explica González.

El éxito de esta cadena tiene su razón de ser en la apuesta que hacen por el alojamiento inteligente. Este concepto smartsleep consiste en simplificar al máximo la oferta de producto, eliminando todo aquello que resulta prescindible para el huésped y optimizando todos los servicios para reducir al máximo los costes operativos sin afectar a la calidad del cliente.

Así, sus hoteles ofrecen habitaciones con diseños sencillos pero modernos, camas grandes, duchas con efecto sauna y wiFi gratuito. Cuentan también con un office con fruta y café a disposición del cliente, pero no con un servicio de cafetería o restaurante interno, algo que suplen en algunos hoteles llegando a acuerdos con restaurantes cercanos que ofrecen el servicio de habitaciones. A este ahorro se suma que toda la construcción de los hoteles está pensada para generar muy poco mantenimiento, con un consumo energético mínimo.

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