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Las heladerías más antiguas de España

  • Los helados artesanales siguen siendo el reclamo perfecto

Si hay un protagonista por excelencia del verano, ese es el helado, tanto que resistirse a ellos es casi imposible. Los hay artesanales, industriales, de leche, así como sin lactosa o sin gluten. El tentempié favorito durante las vacaciones se adapta a todos los gustos y necesidades. Y aunque la tradición heladera reside en Italia, este delicioso manjar ya era consumido por los reyes en el Imperio Persa, en el año 4.000 a. C.

Hoy, la innovada oferta de sabores -salmón, gazpacho o cerveza- unido a las novedades en la forma y el método, convierten al helado, todavía más, en un regalo para el paladar. A continuación le proponemos las heladerías más antiguas de España, donde poder disfrutar de esta delicia para los sentidos.

Los Alpes, Madrid

Fundada en 1950, es una de las heladerías más tradicionales de La Capital. Pedro Marchi y Marcelina Ladero fueron los encargados de poner en marcha este negocio familiar hace más de medio siglo. Por entonces, el local contaba con una máquina mantecadora, destinada a fabricar el helado, y un mostrador con únicamente ocho sabores -hoy cuentan con más de 80 tipos diferentes-. La tercera generación de la familia, que sigue la receta original italiana, regenta el negocio actualmente y ofrece, además de helado, horchatas, granizados, batidos y gofres.

Los Italianos, Granada

Situada en pleno corazón de la ciudad nazarí, esta heladería es famosa no sólo por su amplia gama de sabores, sino también por sus tartas heladas 100 por ciento artesanales. Destaca, de entre todas ellas, la cassata, una tarta tradicional de la cocina siliciana, que ofrecen en su típico cucurucho de barquillo. Su apertura, que casi siempre coincide con la festividad de San José, da el pistoletazo de salida a la temporada del sol y el calor en la ciudad andaluza. Los ingredientes naturales que emplean como materia prima, así como la textura fluida de sus helados, la convierten en un lugar de visita obligada para todo el que se acerque por su concurrido local de la calle Gran Vía de Colón, 4. De hecho, en 2010, los medios de comunicación se hicieron eco de la visita de la Primera dama de los Estados Unidos, Michelle Obama, y su hija Sasha a esta popular heladería.

Verdú, Sevilla

Este negocio familiar, regentado ya por la tercera generación, lleva instalado en Sevilla desde 1972. Sin embargo, atesora una amplia historia a sus espaldas. El abuelo de los actuales dueños se recorría las playas de Ibiza vendiendo helados con su carrito, allá por 1930. Enclavado en las entrañas de la ciudad hispalense, este local dispone de obrador propio en el que fabrican más de 60 tipos de helados. Los sabores van desde los clásicos como turrón, nata o vainilla, hasta los más innovadores, como rebujito, torta de aceite, queso con crema de higo verde o gin tonic.

El Tío Che, Barcelona

Desde 1912, año de su fundación, esta heladería ha ido nutriendo a los barceloneses con la mejor horchata de la ciudad. De hecho, es el producto estrella del establecimiento, ubicado en la popular calle La Rambla. La horchata es completamente natural, con la mejor chufa de Alboraya, y se elabora sin azúcar. Pero, además, entre sus especialidades destaca la leche merengada granizada con canela. Este negocio, muy concurrido por todos los vecinos y visitantes de Poblenou, presume también de elaborar helados cien por ciento artesanales.

La Italiana, La Coruña

Sus ingredientes naturales sin aromas, entre los que destacan la leche fresca gallega y la fruta de la tierra, hacen de esta heladería una de las más famosas de la ciudad. Su origen se remonta a 1950, año en el que el italiano Giovanni de Cesero decidió montar su propio negocio en la ciudad gallega. Sin embargo, y tal y como él reconoce, no fue tarea fácil conseguir que el helado sedujese a los coruñeses. Actualmente, es su hijo Pablo el que lleva las riendas de la heladería, que se encuentra ubicada en la privilegiada zona de La Marina y que ofrece una gran variedad de sabores. Además tienen muchas opciones aptas para personas celíacas, lo que la convierte en el local perfecto para los intolerantes al gluten del trigo y la cebada. Entre sus helados más aclamados se encuentra el de queso y membrillo y el de yogur con arándanos.

Tortosa, Zaragoza

Su leche granizada, así como el helado de menta y chocolate son algunos de sus más atractivos reclamos. Además, disponen de helados para personas celíacas, diabéticas o intolerantes a la lactosa. Todo ello, unido al cariño que ponen en cada elaboración, explica el éxito del que goza esta longeva heladería. Su fundador, Teodoro Tortosa, con una amplia experiencia en el sector horchatero probó suerte en Zaragoza en 1934 montando su propio negocio. Actualmente, Noelia Gericó, que tiene una gran formación en hostelería heladera, es la gerente del establecimiento. Algunas de sus propuestas más novedosas junto con el helado del mes, son el de vainilla bourbon de Madagascar o el de yogur con amarenas.

La Flor Valenciana, Ávila

Su origen data de 1927, año en el que José Brotons Picó decide fundar esta heladería familiar tras pasarse varios años recorriendo tierras marroquíes y argelinas vendiendo helados. Por esa época, se empleaban heladeras manuales enfríadas con hielo y carritos de madera, para fabricar y vender el helado. Y aunque hoy disponen de los últimos medios, siguen manteniendo la misma elaboración artesana que entonces: hervir la leche junto con el azúcar, mantequilla, turrón, chocolate, canela o los ingredientes necesarios para obtener el sabor deseado. Los que más triunfan son yogurt con frutos del bosque, mascarpone con albaricoque o coco bombón. Eso sí, cuado llega el frío dejan de lado este refrescante tentempié para dejar paso a la estrella del invierno: el turrón, que elaboran en Jijona y que venden en el mismo local.

La Valenciana, Barcelona

Situada en pleno corazón de la Ciudad Condal, esta heladería regentada por la familia Cortés es conocida por su longeva tradición heladera. Actualmente, la cuarta generación atiende a todo el que se acerque por su concurrido local de Carrer d'Aribau. Uno de sus productos estrella es la horchata, que la elaboran con y sin azúcar, y que puede disfrutarse en el propio establecimiento o llevar a casa en una de sus típicas botellas. Además, disponen de helados, batidos y pastas para acompañar al café. El sitio ideal para refrescarse de las altas temperaturas veraniegas.

Di Breda, Vitoria

Desde su fundación, hace hoy más de 70 años, esta heladería, fundada por Antonio Breda Tonussi, ha logrado mantener la esencia de la receta de los heladeros artesanos. Un negocio que forma parte de la historia de la ciudad y que hoy sigue aglomerando a decenas de clientes a sus puertas. Cada año ofrecen productos renovados, debido a los conocimientos que van incorporando de las ferias del sector heladero a las que asisten. Disponen de dos locales en pleno centro de la ciudad vasca en los que poder disfrutar con sus helados cremosos. Los hay de muchos sabores, pero dos de los más aclamados son el de queso philadelphia con higos y el de chocolate negro.

La Ibense, Valencia

Este negocio familiar tiene una longeva historia a sus espaldas. Su primera generación data de 1850, cuando un grupo de ibenses inicia la aventura de vender sorbetes por la zona de Gibraltar. Hoy, son una de las heladerías artesanales más prestigiosas de la ciudad. Cuentan con helados para personas diabéticas y celíacas, así como una gran variedad de sabores, todos ellos conseguidos con gran esmero. Respetando su tradicional consigna, la calidad como lema, las posteriores generaciones, y en concreto, la actual, siguen trabajando con los mejores ingredientes y con las fórmulas magistrales más enigmáticas.

Nossi-Bé, Bilbao

Se trata de la heladería más antigua de Bilbao, cuya filosofía se basa en cuatro pilares: tradición, innovación, calidad y profesionalidad. El negocio comenzó como bombonería allá por 1911. Hoy en día tienen dos locales, uno ubicado en la calle Navarra y otro en la calle del Arenal, ambos en el corazón del casco histórico de la ciudad bilbaína. Ofrece una gran variedad de sabores muy novedosos: chipirones en su salsa, bacalao al pil-pil, pan con chocolate, queso de cabrales, pacharán o vino blanco. También disponen de sabores de frutos secos y clásicos, como turrón o vainilla. Desde 2000, año en el que Esther Ortiz se encarga de la gestión de la heladería, el establecimiento ha luchado por aunar los conocimientos de elaboración artesanal con nuevas metodologías e ingredientes.

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forum Comentarios 8

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elcolega2
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Os ha faltado al heladería-horchateria Azul de Alicante de 1942

y helados alacant 1972

Puntuación 1
#1
TOFF
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Y La Jijonenca,de 1920

Puntuación 3
#2
cuchi cuchi
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También la Heladería Ceutí, de 1948. En el pueblo del mismo nombre en Murcia.

Saludos.

Puntuación 2
#3
LUPUS
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En Pamplona el a 2 Eliseo Sanchez

Puntuación -2
#4
Marqués
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Os han faltado también La Flor de Levante (1934) y David Rico (1936) ambas en Córdoba en la plaza de las Tendidas también.

Puntuación 1
#5
Usuario validado en elEconomista.es
hdpta
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La mejor es la orxateria Daniel en Valencia.

buenisia orxata, grandes helados, exquisita merengada y todos sus productos de bolleria artesanales 100%.

Saludos desde Irlanda. Pepe

Puntuación 1
#6
Usuario validado en elEconomista.es
hdpta
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La mejor sin duda es la Orxateria Daniel situada en Alboraya , en pleno corazon de la comarca del horta nord en Valencia. la mejor horchata sin duda alguno, exquisitos helados y una incomparable variedad de reposteria artesana sin igual. Sin duda, un placer para el paladar, una experiencia para los sentidos. La mas famosa de Valencia. Visita obligada si estas de vacaciones en la terreta.

un saludo desde Irlanda. Pepe

Puntuación 2
#7
#6
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He tenido el placer de estar en el Daniel (sin ser de la comunidad valenciana) y la verdad que estaba genial

Puntuación 1
#8