Empresas y finanzas

Sector privado y competitividad, retos en la normalización de relaciones Cuba-EEUU

  • Aún se ve muy lejana la inversión estadounidense en la isla

El 21 de enero La Habana se convirtió en la capital de la reconciliación al acoger la primera vuelta de las negociaciones entre americanos y cubanos. Un momento histórico para una normalización de las relaciones que forma parte de un proceso muy largo y que requerirá el levantamiento del embargo impuesto por los americanos desde hace cincuenta y tres años.

Si bien es cierto que el presidente americano puede decidir la restauración de las relaciones diplomáticas rotas en 1961, debe en cambio obtener el aval del Congreso para el levantamiento de las sanciones económicas. Dado que este último es de mayoría republicana, parece poco probable que esta decisión se produzca antes de las elecciones.

"En Cuba ponemos término a una política que ha superado su fecha de caducidad. Cuando lo que haces no funciona durante cincuenta años, es el momento de intentar algo nuevo", declaró Barack Obama en su discurso sobre el Estado de la Unión.

Los dos bandos enemigos que el 21 de enero se reunieron en La Habana tienen la agenda repleta. Tras haber examinado las condiciones de la revisión de los acuerdos migratorios de 1994, se inclinaron por el restablecimiento de las relaciones diplomáticas.

Levantamiento del embargo

En Cuba, tanto las autoridades como la población ansían el levantamiento del embargo. A menudo considerado como el responsable de todos los males, éste ha sancionado a Cuba pero no puede disfrazar eternamente las debilidades estructurales de una economía que deberá contentarse este año con un crecimiento del 1%.

Con una economía fuertemente estatalizada -los funcionarios representan el 90% de la población activa -, el sector privado de Cuba se abre lentamente a través de los oficios menores. Se estima actualmente en 500.000 el número de estos empleados que trabaja principalmente en el turismo. Sectores enteros de la economía deben aumentar la productividad. Impulsar la agricultura evitaría, por ejemplo, tener que importar el 80% de las necesidades alimentarias de la isla.

Nadie duda que el levantamiento del embargo aportará una bocanada de oxígeno a la economía facilitando la vida del consumidor. Dejar de sufrir racionamiento en los artículos de primera necesidad o acceder a una mayor oferta de vestuario constituiría una primera etapa. Pero ni siquiera todos disponen de teléfono móvil, aun cuando los jóvenes lo desean con gran ahínco.

"Por el momento nada hace prever la inversión de empresas estadounidenses en Cuba y será preciso un levantamiento total del embargo", explica Jérôme Leleu, doctor en Ciencias Económicas en la Escuela de Ciencias Sociales. Algunas han preferido usar canales mexicanos o canadienses para sondear este mercado, de 11 millones de habitantes. Muchas cuentan con la apertura de los sectores primarios, los productos agroalimentarios y los medicamentos, pero también de las telecomunicaciones, la construcción e incluso el transporte marítimo para poner el pie en la isla.

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