Empresas y finanzas

El avance tecnológico hace saltar las alarmas: ¿cuánto empleo puede destruir?

  • Robots y ordenadores son cada vez más inteligentes
  • Numerosos estudios anticipan tasas de paro del 50 y hasta el 75%
Imagen: Archivo

En un contexto donde los robots y los ordenadores son cada vez más y más inteligentes, una pregunta toma cada vez más sentido: ¿es posible que el avance tecnológico conduzca el desempleo a niveles inimaginables? ¿Podría soportar una economía desarrollada una tasa de paro del 50%, del 75%?

No hace tantos años era impensable que los coches pudieran circular sin conductor. Pero hoy ya es una realidad, e incluso hay territorios que se han atrevido a modificar sus leyes para permitir el vehículo automatizado. Conductores de autobuses urbanos, camioneros de larga distancia, taxistas, y solo por poner algunos ejemplos son puestos de trabajos que podrían quedar en la cuerda floja si este tipo de vehículo prospera.

"Todos esos trabajos van a desaparecer en los próximos 25 años", predice Moshe Vardi, científico informático de la Rice University, en Houston. Vardi plantea una pregunta igualmente aterradora: ¿está preparado el mundo desarrollado para una economía en la que el 50% de la población está en paro?

Un análisis de Associated Press, que recoge The Washington Post, a partir de los datos de 20 países muestra que millones de empleos de cualificación y retribución media han desaparecido en los últimos cinco años, empleos que, por otro lado, constituyen la columna vertebral de la clase media en los países desarrollados. ¿Volverán estos empleos cuando la economía mundial se recupere o se perderán para siempre como consecuencia del avance tecnológico?

Cada vez que ha aparecido un nuevo invento en los dos últimos siglos -barco de vapor, locomotora, telégrafo, teléfono, por citar algunos- han desaparecido empresas y puestos de trabajo. Aunque han surgido nuevos negocios con nuevos empleados. "Es cierto que la tecnología ha destruido puestos de trabajo, pero también ha creado otros muchos", recuerda el ganador del Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz. Sin embargo, y por primera vez, estamos viendo máquinas que pueden pensar, o algo parecido.

¿Condenados al paro?

Peter Lindert de la Universidad de California-Davis ofrece un mensaje tranquilizador. No cree que los trabajadores están condenados al desempleo: con los conocimientos adecuados y la educación, dice, pueden aprender a trabajar con las máquinas y ser lo suficientemente productivos para defenderse de la amenaza de automatización.

Un ejemplo: el fenómeno y ascenso del iPhone ha permitido crear, según datos de Apple, cerca de 290.000 puestos de trabajo desde 2007, empleos relacionados con el desarrollo de las aplicaciones. Eso sugiere que la nueva tecnología sigue creando nuevos tipos de trabajos que requieren mayores habilidades y creatividad.

Sea como sea, lo que ocurrirá en el mercado laboral sigue siendo una incógnita. Muchos puestos de trabajo de baja remuneración podrían mantenerse al abrigo de la ofensiva tecnológica: los robots son demasiado torpes para poner en orden las habitaciones de un hotel o para dejar relucientes los platos sucios de los restaurantes concurridos, recuerda el Washington Post.

Claro que si las máquinas acaban con puestos de trabajo cualificados, la gente se empleará cada vez más en trabajos de servicios con salarios bajos. ¿Qué clase de sociedad se creará entonces? Se necesita una gran clase media para producir un gasto de consumo que impulse un crecimiento económico saludable, recuerdan los economistas.

Cifras sorprendentes

En su libro Las luces en el túnel, el ingeniero informático y empresario californiano de Silicon Valley, Martin Ford, prevé una economía dominada por los ordenadores con un 75% de desempleo antes de finales de este siglo.

Otro ejemplo revelador. Entre las grandes de la era digital, Apple emplea a 80.000 personas en todo el mundo, Google 54.000, y Facebook 4.300. En conjunto, estas tres empresas emplean a menos de una cuarta parte de los 600.000 empleados que tuvo General Motors, en la década de 1970. Y hoy, GM da trabajo a 202.000 personas, en un momento en que fabrica más coches que nunca.

En un discurso pronunciado el año pasado, el exsecretario del Tesoro de EEUU Lawrence Summers declaró que el mayor problema económico del futuro no sería la deuda federal o la competencia de China, sino "las dramáticas transformaciones que la tecnología está provocando".

Summers imaginó una máquina llamada el "hacedor" que podría hacer cualquier cosa o proporcionar cualquier servicio. La productividad se dispararía. Aquellos capaces de diseñar mejores "hacedores" ser harían de oro. Pero todos los demás no tendrían ningún valor en el mercado de trabajo.

Summers alertó de que el mundo se está moviendo en esta dirección y que, aunque ha completado sólo el 15% de este viaje, ya se están "observando sus consecuencias".

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Comentarios 51

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pepeulu
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La estupidez del artículo raya la carcajada: Afirma que la maquina quita el empleo, pero no dice que la maquina crea unas plusvalías gigantescas, que cada maquina hace el trabajo de unos pocos de centenares de obreros y produce la misma riqueza. La solución es simple se reparte las ganancias de las maquinas entre los cientos de obreros y a vivir, a consumir. Que trabajen ellas para todos nosotros, y no para unos pocos de empresarios.

Puntuación 2
#50
En la cresta de la ola
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Pero ahora hay más empleo en las fábricas de robótica y más investigadores trabajando en esas técnicas, lo que se ha operado es una más, de las tantas transformaciones tecnológicas.

La innovación tecnológica es un proceso continuo, que empezó cuando se inventó la rueda y que, desde entonces, no se ha detenido un momento.

Nuestros dirigentes políticos son los que tienen la responsabilidad de velar para que nuestras universidades, industrias y trabajadores asimilen rápidamente las nuevas técnicas, para no quedar obsoletos como país y sus ciudadanos relegados a meros trabajadores manuales.

Puntuación -1
#51