Empresas y finanzas

Las eléctricas amenazan con fuertes reducciones de empleo por la reforma del Gobierno

  • En termosolar y fotovoltaica se pueden perder más de 10.000 empleos
  • El sector avisa de cálculos "erróneos" del Gobierno para fijar las tasas

Los recortes al sector energético que el Gobierno pretende aprobar este mes pueden tener una derivada mucho más dramática que la subida de la luz, el gas o los carburantes: la pérdida de miles de empleos en España.

Las eléctricas tendrán que asumir fuertes tasas que, según analistas, se llevarán por delante gran parte de su beneficio bruto de explotación (EBITDA) y ya han advertido de que están en juego muchos centros de trabajo y fuertes reducciones de empleo.

Una de las principales tesituras que manejas las cinco grandes compañías del sector es si les compensa mantener algunas tecnologías, como los ciclos combinados o incluso alguna nuclear. Estos grupos trabajan a contrarreloj para afrontar estos ajustes pero están convencidos de que habrá que poner encima de la mesa Expedientes de Reducción de Empleo.

Y la cuestión no es baladí. Sólo entre Iberdrola, Endesa, Gas Natural, E.ON y HC Energía emplean a 37.000 trabajadores directos en España y 147.000 indirectos. Además, alrededor de 10.000 pymes trabajan para estas compañías.

Las eléctricas no esconden que estas medidas destruirán el tejido industrial del país justo en el peor momento, dado que el sector dejaría de tener su tradicional capacidad de inversión -verá inmediatamente rebajado su rating- y arrastrará en su caída a miles de empresas nacionales proveedoras de productos y servicios.

En el caso de las tasas que se aplicarán a las energías renovables la situación no es más halagüeña. La tecnología fotovoltaica se encuentra en una encrucijada puesto que la tasa prevista asciende al 19 por ciento y es la única energía que no puede repercutir este gravamen al consumidor final.

Además, este sector ya ha sufrido una drástica pérdida de empleo con los recortes aplicados en 2010 a su retribución. Así, esta actividad contaba en 2008 con más de 60.000 empleos y en 2012 la ocupación ha bajado de forma vertiginosa hasta los 10.000 empleos.

Fuentes de la Unión Española fotovoltaica (UNEF) estiman que este año se perderán otros 5.000 empleos tan sólo por el efecto de la moratoria a las renovables aprobada en el Real Decreto 1/2012, con lo que las previsiones ahora mismo son mucho peor debido a las nuevas tasas. A esto hay que añadir que la banca española tiene una exposición de 15.000 millones de euros al sector fotovoltaico.

Por otro lado, fondos de inversión internacionales han puesto de manifiesto que con los nuevos recortes se perderán entre 6.000 y 7.000 trabajadores de las 16 plantas termosolares en construcción, debido a que los cambios harán poco rentables estos proyectos.

Una de las principales quejas tanto del lado de las eléctricas tradicionales como de las renovables es que en esta reforma no se ha tenido en cuenta la rentabilidad de las tecnología y los cálculos sobre los que se han fijado las tasas son erróneos.

Para empezar, los ministerios de Industria y Hacienda han fijado unas tasas considerando que el precio de la nuclear asciende a 29 euros por megavatio/hora (MWh) y el de la hidráulica a 19 euros por MWh. Sin embargo, según las auditorías de estas empresas, los costes de estas tecnologías ascienden a 59 euros por MWh y 62 euros, respectivamente.

Se han triplicado los tributos

Además, cabe recordar cómo se ha endurecido la carga retributiva para las centrales nucleares, debido a la disparidad de impuestos autonómicos, con un aumento del 261 por ciento respecto a los 155 millones que abonaba hace seis años, los propietarios de los seis enclaves nucleares españoles: Cofrentes, Almaraz, Trillo, Vandellós, Ascó y Garoña. Estas centrales también han tenido que hacer frente a la aplicación gradual de los impuestos municipales denominados BICES (Bienes Inmuebles de Características Especiales).

En concreto, los tributos operativos se han prácticamente duplicado en dicho periodo de tiempo, al pasar de los 78 millones de euros de 2005 a los 148 millones de euros con los que se cerró el año.

Es relevante también que la mayor carga impositiva reposa en la tasa para sufragar a Enresa, que ha pasado de los 77 millones de euros del año 2005 a los 413 millones con los que los operadores de centrales nucleares culminaron 2011.

En cuanto a la afirmación de Industria sobre que estas tecnologías ya están amortizadas, las eléctricas precisan que los costes variables son más elevados que los de otras energías con las que compiten. Por último, recuerdan que en el escenario actual, de menor demanda eléctrica y una entrada masiva de energía procedente de las instalaciones renovables, estas centrales son las que más sufren para recuperar sus costes fijos.

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