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Más cerveza y menos peleas en el Oktoberfest alemán

BERLÍN (Reuters) - Los asistentes al Oktoberfest alemán, el mayor festival folk del mundo, consumieron un récord de 7,5 millones de litros de cerveza durante la fiesta de 17 días que acabó el lunes bajo un sol resplandeciente.

El festival atrajo unos 6,9 millones de visitantes al año, muchos vestidos en los tradicionales trajes bávaros, dijeron los organizadores.

Aunque la mayoría de los visitantes proceden de Baviera, hogar del Oktoberfest, cerca de un millón de personas viajan a Múnich desde el extranjero, sobre todo de Italia, Estados Unidos y Australia.

Al compás de las bandas de música, los asistentes devoraron 118 bueyes y 53 terneras. Pero, como suele ser habitual, lo más popular para ayudar a digerir las enormes jarras de cerveza fue pollo asado, de los que se consumieron cientos de miles, y salchichas de cerdo.

"El ambiente en el Oktoberfest fue, hasta el último día, absolutamente excelente", dijo el alcalde de Múnich, Christian Ude.

Los organizadores estaban particularmente satisfechos de que sólo hubiera 58 peleas en las que se usaran como arma las "masskrug", las pesadas jarras de litro, dijo la policía.

Con una auténtica tradición teutona, la limpieza ya está muy avanzada y la oficina de objetos perdidos está clasificando su colección de curiosidades. Este año incluye un saltamontes vivo de 8 centímetros, un casco vikingo, un andador, dos muletas y una dentadura postiza.

Un total de 4.740 objetos fueron entregados, entre ellos 1.045 pasaportes y 390 móviles, dijo la oficina. Los 48 niños que se perdieron localizaron a sus familiares.

Aunque la cerveza, fuerte y especialmente elaborada, probablemente sea el plato fuerte del festival, sobre todo para turistas extranjeros, los organizadores del festival han tratado de recurrir a un toque más tradicional con música folk y parques de atracciones.

El Oktoberfest se celebró por primera vez hace 201 años cuando el príncipe heredero Ludwig se casó con la princesa Therese von Sachsen-Hildburghausen e invitó a los ciudadanos de Múnich a unirse a la fiesta en Theresienwiesen, una zona verde fuera del centro de la ciudad.

Hoy en día, las tiendas están tan llenas, especialmente en fin de semana, que los responsables tiene que cerrar las puertas. Las empresas locales reservan bancos enteros para celebraciones corporativas.

/Por Madeline Chambers/

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