Empresas y finanzas

El negocio de las emisiones de CO2: Europa gana la partida a EEUU en un mercado en auge

¿La compra-venta de emisiones de CO2 podrán evitar las consecuencias del cambio climático? Foto: Archivo

¿Quién dijo que el cambio climático no podría ser también un gran negocio? James Cameron se juega decenas de millones de dólares invirtiendo en dióxido de carbono, la causa principal del calentamiento global. A cambio de reducir las emisiones en China, su empresa -Climate Change Capital- vende el derecho a lanzar CO2 al aire en Europa. Su precio ronda los 24 dólares (17 euros) por tonelada.

"Representan la primera estrategia seria en
derechos de emisión''
. Así se ha referido el administrador de fondos de PGGM, Jelle Beenen, a Climate Change Capital. Y es que esta empresa ya financia proyectos para eliminar 70 millones de toneladas de gases y sus máximos responsables pronostican que, en tan solo cinco años, los activos que administran se dispararán hasta los 10.000 millones de dólares.

Impulsado por el Protocolo de Kyoto, el sector de derivados está creciendo como nunca. Desde que Cameron y su socio, Mark Woodall, fundaron Climate Change Capital en el 2003, ambos han hecho de su empresa una potencia en el floreciente mercado mundial de gases de efecto invernadero. Sin embargo, en estos momentos, todavía no se sabe si este lucrativo negocio conseguirá evitar las consecuencias catastróficas del calentamiento mundial.

¿Derecho a contaminar?

Al Gore, ex vicepresidente de Estados Unidos y ganador del
Premio Nobel de la Paz por su lucha contra el cambio climático, ha promovido la compra-venta de emisiones de CO2 una vez que las autoridades reguladoras limiten los niveles de emisión.

Estados Unidos considera, sin embargo, que los estrictos límites sobre las emisiones resultarían demasiado costosos para las compañías estadounidenses. Así, el Gobierno de George W. Bush se ha desentendido del protocolo de Kyoto y ha quedado rezagado con respecto a Europa en la operación de permisos de emisiones.

Como resultado, Londres se ha convertido en la capital mundial de las finanzas de carbono. Como parte de lo acordado en Kyoto, la Unión Europea creó un mercado único de derechos de CO2 el 1 de enero del 2005. Ahora, el nivel de contratación se ha disparado.

El año pasado el crecimiento del mercado mundial de carbono se multiplicó por tres, hasta llegar a alcanzar los 30.000 millones de dólares, según el Banco Mundial. Los inversores han inyectado alrededor de 12.000 millones de dólares a los fondos dedicados a la contaminación, según New Carbon Finance. Para
2020, las previsiones auguran que el tamaño del mercado mundial de carbono podría dispararse hasta los 565.000 millones de dólares, según cálculos de la empresa de investigación Point Carbon, de Oslo.

Por ello, en Estados Unidos, el gobernador de California
Arnold Schwarzenegger está empezando a promover la creación de un mercado del carbono, con vistas a rebasar al europeo en un futuro próximo.

La fiebre del carbono

En enero, Morgan Stanley compró un 38 por ciento de MGM International, una empresa de Miami que invierte en proyectos de reducción de emisiones, como parte de su incursión en el mercado de carbono. Para ello invirtió 3.000 millones de dólares. En junio, Credit Suisse compró un 10 por ciento de EcoSecurities de Dublín.

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